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Un estudio de la Fundación Crein indica que el perfil predominante tiene cara de mujer

Más de 1.650.000 mujeres viven hoy en España en el límite, o por debajo, del umbral de la pobreza

Mayo 10, 2010

El riesgo de pobreza se sitúa en unos ingresos anuales de 6.800 euros para un hogar unipersonal y en 14.406 euros para un hogar con dos adultos y dos menores


Un informe de la Fundación Crein sobre las condiciones de vida de las viudas españolas, integrado en el “Proyecto Pobreza Femenina”, pone de manifiesto que más de 1.650.000 mujeres viven hoy en España en el límite, o por debajo, del umbral de la pobreza. El perfil predominante de la pobreza tiene cara de mujer, siendo la disolución del matrimonio que desemboca en la viudedad una fuente tradicional de pobreza. El riesgo de pobreza se sitúa en unos ingresos anuales de 6.800 euros para un hogar unipersonal y en 14.406 euros para un hogar con dos adultos y dos menores.

Las dificultades económicas de las viudas

En la mayor parte de los casos, la viudedad se plasma en una situación de notables dificultades económicas. Se vive gracias a una importante reducción de costes, incluso, los relativos a alimentación a través de una profunda gestión de las llamadas “sobras”. Según el estudio de la Fundación Crein, la escasez de recursos impide el acceso a los alimentos frescos que presentan precios altos poco accesibles, como ocurre con el pescado fresco, que es sustituido por el congelado. Salvo en el caso de que se encuentren en residencias para mayores, la reducción de comidas fuera del hogar en el ámbito público es radical. Según su percepción, la comida queda reducida en su potencial como fortalecedora de los vínculos sociales.

La vestimenta tampoco supone el gasto más importante, debido a su relativa presencia en el espacio público y porque se echa mano de lo comprado hace tiempo. “La ropa de toda la vida” se constituye como activo acumulado del pasado. No obstante, la renovación se produce por dos vías: la compra en canales de distribución de bajo precio (“los chinos”) y los mercadillos; como también por los regalos, siendo esta la vía principal. En cuanto a la vivienda, incluso aunque se posea una en propiedad, y sea el activo más valioso, se sitúa entre los gastos, ya que constituye en ocasiones una herencia envenenada del pasado. Así, los gastos ordinarios (como los de la comunidad) pueden llegar a suponer una elevada proporción en una pensión reducida que no llega a los 600 euros mensuales. Hoy la pensión de viudedad tiene a suponer, de promedio, la mitad (52%) de la pensión de jubilación.

Juan Luis Galiacho