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Nos desmintieron

Marisa Jara escribe el final de su relación con Chente Escribano

Febrero 27, 2011

Este periódico y este escribidor fuimos los primeros en anunciar que la pareja atravesaba una crisis prácticamente irreparable. Ocurrió en el mes de junio del pasado año. Marisa Jara, acompañada por una de sus más íntimas amigas, acudió a una conocida boutique de Madrid. Con gesto roto, preocupada y muy nerviosa, la ex de Joaquín Cortés respondía a la llamada telefónica de Chente.

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No podía más. Llevaba meses interpretando el mejor papel de su vida. Sus ojos lloraban cuando nadie le veía. Estaba cansada, agotada. La relación entre Marisa Jara y Chente Escribano ha llegado a su fin. Se veía venir. Las discusiones entre ambos eran más que habituales. Sin embargo, a pesar de lo que ha trascendido, me cuentan que ha sido Marisa la que ha decidido escribir el punto y final a una historia de amor y desamor que empezó como un cuento de hadas y que, dicen, lleva camino de terminar como el mismísimo Rosario de la Aurora. No será televisado, pues de sobras es conocida la discreción de la modelo y del empresario a lo que a asuntos personales e íntimos se refiere. Demasiada edulcoración durante demasiado tiempo. Hablan de desgaste e incompatibilidad de caracteres. Insisten en que han quedado como amigos. Habrá que verlo, sobre todo porque me insisten en que Marisa está realmente molesta. Puede que porque son muchos los que le advirtieron que no contrajera matrimonio con él. Chente tiene a sus espaldas múltiples escándalos por supuestas estafas y asuntos de un turbio asustador.
Nos desmintieron
Este periódico y este escribidor fuimos los primeros en anunciar que la pareja atravesaba una crisis prácticamente irreparable. Ocurrió en el mes de junio del pasado año. Marisa Jara, acompañada por una de sus más íntimas amigas, acudió a una conocida boutique de Madrid. Con gesto roto, preocupada y muy nerviosa, la ex de Joaquín Cortés respondía a la llamada telefónica de Chente. La pareja mantuvo una discusión de alto voltaje tras la que Marisa se derrumbó. Lloró y maldijo. Le confesó a su acompañante que su matrimonio navegaba a la deriva, que sus caminos debían andarlos por separado. De hecho, la modelo confesó que hacía días que no dormían juntos y que apenas se veían. Dos semanas más tarde, Chente y Marisa posaban esbeltos y simpáticos en la revista ‘Hola’ desmintiendo que estuvieran atravesando una situación complicada. Se afanaron en telefonear a compañeros del medio para que, sin dubitaciones, negaran la mayor. Los mismos que nos desmintieron, deberían hacer la genuflexión. De mascletà. Cuando el río suena, agua lleva.