Menú Portada
El anticonceptivo de emergencia se distribuirá en los centros de Madrid Salud, dependientes del Ayuntamiento de la capital de España

Mariano Rajoy y Ruiz Gallardón recortan derechos a las mujeres con la Ley del Aborto mientras Ana Botella se gasta 80.000 euros en el suministro de píldoras postcoitales

Septiembre 17, 2013

En la misma semana, Jaime Mayor Oreja defendía una iniciativa ciudadana en contra de la financiación a proyectos de cooperación al desarrollo con el aborto

La tramitación se realizará a través de un procedimiento ordinario con 15 días para presentar ofertas

Al Ministro de Justicia, la Ley del Aborto le abre un nuevo frente a añadir el conflicto con funcionarios de Justicia, reforma de los Registros Públicos o verse salpicado por los casos Bárcenas y Urdangarín

Normal
0

21

false
false
false

ES
X-NONE
X-NONE

/* Style Definitions */
table.MsoNormalTable
{mso-style-name:”Tabla normal”;
mso-style-parent:””;
font-size:11.0pt;”Calibri”,”sans-serif”;}


El que tiene boca se equivoca, y Alberto Ruiz-Gallardón parece empecinado en llevar el antiguo adagio hasta las últimas consecuencias. Ayer, en el Congreso de los Diputados vinculaba la posición de los socialistas contraria a la reforma del aborto con su postura adoptada en 1931 cuando se opusieron al derecho de voto de las mujeres “para ganar unas elecciones”. Con todo, lo que quería decir Gallardón era que los populares podían defender los “derechos de los más débiles” de igual o mejor modo que los socialistas, aunque la forma escogida resultó al menos, histriónica. El lance congresista venía ya caldeado por el intercambio de opiniones entre el ministro de Justicia y la diputada socialista Elena Valenciano, la misma que recientemente aseguraba que la ley del aborto era “machista, sexista y ultracatólica”. El conflicto está servido: donde Valenciano ve recorte de libertades, el ministro contempla la defensa del “derecho a la vida y el derecho de la mujer”, todo en uno.

No empero, lo más preocupante del asunto no es la ambigüedad y descoordinación reinante entre los partidos históricamente más enfrentados de España, sino cuando ésta se traslada al seno del Gobierno nacional. El BOE viene de publicar el anuncio de la Gerencia del Organismo Autónomo Madrid Salud, dependiente del ayuntamiento de Madrid de Ana Botella, por el que se convoca licitación pública para el contrato de Suministro de la píldora postcoital para los centros del Organismo Autónomo Madrid Salud. En total, el Convenio contará con un presupuesto base de licitación de unos 80.000 euros. El trámite se realizará a través de un procedimiento ordinario y abierto.

Mayor Oreja, la excepción que confirma la regla

La polémica subyace en este convenio: ¿cómo es posible inundar Centros de Salud Pública de anticonceptivos de emergencia mientras se ponen trabas al aborto de la mujer? No se critica la coherencia de una medida u otra por separado, sino la falta de definición del Gobierno que parece sacar esta licitación como un paliativo ante las airadas protestas del colectivo ciudadano. Reforma de la Ley del Aborto sí, accesibilidad a los anticonceptivos tras la fecundación, también.

La polémica creada alrededor del tema del aborto es infinita. Y la brecha abierta entre los representantes de este partido parece que también. A finales de la semana pasada, el eurodiputado del PP, Jaime Mayor Oreja, explicaba en una emisora de radio una iniciativa que permite al pueblo alzar su voz en contra de la financiación de la UE a proyectos relacionados en la cooperación al desarrollo con el aborto y, oponerse a la destrucción de embriones. En este sentido, Mayor Oreja destacaba que es la primera vez que los 28 países europeos trabajan juntos en materia de defensa de la vida. Unas declaraciones que parecen carentes de sentido tan solo una semana después de que su propio partido ponga al alcance de la mano de cualquier ciudadano la píldora postcoital.

A Gallardón le crecen los enanos. Su proyecto de reforma de los Registros Públicos, la insolvente Mercamadrid, su nombre pronunciado por algunas bocas en los procesos de Bárcenas y Urdangarín o la connivencia urbanística con el Real Madrid son solo algunas de las acciones que han dejado su puesto al borde de la cuneta. A todas luces, el caso estrella del ministro de Justicia -ese que también configura su némesis- es la polémica ley del aborto. Ahora, ya tiene un episodio más de controversia.