Menú Portada
Su hijo mayor es el primero que, por las noches, le dice: "Mami, me voy a la calle a ver que encuentro"

María: “Se me rompe el alma cuando mis hijos nos acompañan a buscar en los contenedores

Noviembre 5, 2013
pq__carro_compra.jpg

Cuéntame, María, cuál ha sido vuestra trayectoria profesional

Mi marido estuvo 25 años trabajando en una empresa de calzado, mi hijo mayor se puso malo y perdió varios días de trabajo por estar en el hospital con él y lo echaron del trabajo. Después ha estado trabajando en una empresa que fabricaba hilos para ropa. Esta empresa hizo un ERE y al final cerró. Yo he trabajado toda mi vida como ama de casa y también en una fábrica de zapatos. Cuando tuve a mis dos hijos y mis mayores fueron enfermando, dejé la fábrica y me traje el trabajo a casa. Así que me compré una máquina de aparar y cosía los zapatos en mi casa.

¿Cuál es vuestra situación actual?

Mi marido se quedó en el paro hace cinco años y medio cuando esta empresa de hilatura cerró. Desde entonces hasta ahora ha trabajado esporádicamente en algunas cosillas que salían por días, como camarero o haciendo alguna chapuza. Pero ahora ya ni si quiera sale algo de eso. Con la edad que tiene no hay manera de encontrar trabajo. Y yo, por culpa de la competencia tan grande que hacen los chinos en el sector del calzado, también me quedé sin nada. Poco a poco fue descendiendo el trabajo, los pares de zapatos que me enviaban eran cada vez menos hasta que llegó un día en el que ya no llegaba ninguno. Hemos visto como ha disminuido el número de fábricas aquí en Villena por culpa de esta competencia.

Desde que tu marido fue al paro, hasta hoy, ¿cómo habéis vivido?

Mi marido ha cobrado todo el paro hasta abril de este año, todo el subsidio y luego otra ayuda más que se llama RAI, (Renta Activa de Inserción). Es una ayuda extraordinaria que se da a personas con gran dificultad para encontrar trabajo y que tienen una situación grave de necesidad económica. Pero esa ayuda ya se nos ha acabado. Y tenemos que esperar una año para poder volver a solicitarla de nuevo.

¿Y a partir de abril, qué?

Entregamos los papeles en Bienestar Social para ver si nos pueden ayudar. Estamos esperando que vengan a ver nuestra casa y que empiecen a arreglar los papeles. Hemos tenido que hipotecar el piso. El banco nos ha parado la hipoteca durante unos meses porque ha visto que no podemos pagar. Mientras tanto, nos ayuda la Cruz Roja. También mis padres, aunque poco. Son pensionistas, tengo una hermana enferma y pueden ayudarnos poco pero algo nos dan. También buscamos cosas en los contenedores para venderla como chatarra y sacar algo de dinero. Ahora la chatarra está muy barata y no se paga bien pero algo es algo.

¿También buscáis comida en los contenedores?

Aunque la gente no lo crea, algunos supermercados tiran verduras y comida en buen estado que no pueden vender por cualquier cosa. Por ejemplo, hace diez días encontramos una bolsa tremenda llena de espinacas en perfecto estado en un contenedor y hemos estado a base de espinacas los cuatro hasta que se nos han acabado. Lo que vemos que está bueno y se puede comer lo cogemos.

¿Habéis pedido ayuda a la gente?

Si, pero la gente normalmente no ayuda. Hay gente que está viviendo al límite, tienen lo justo para ellos y no pueden ayudarnos. Otros que, aún teniendo lo justo, se solidarizan y si que te echan una mano, pero la mayoría de la gente no nos ayuda.

¿En qué consiste la ayuda de Cruz Roja que recibís?

Cada dos semanas nos dan comida fresca y una vez al mes nos dan alimentos no perecederos como arroz o lentejas. Pero no es suficiente para subsistir porque una quincena nos dieron cuatro yogures y un paquete de pan de molde. Somos cuatro en casa y con eso no podemos subsistir. Ellos dan lo que pueden pero para nosotros no es suficiente.

¿Has pedido ayuda en otro sitio?

Pedí ayuda a un grupo de Facebook pero no me salió bien. Hubo una persona que tiene una vivienda gracias a Bienestar Social, que cobran los dos, el marido y ella, y habló mal de mi para que a mi no me ayudaran y así la ayudaran a ella. No entiendo por qué me hizo eso. Si es por envidia, yo no tengo nada, así que no entiendo la envidia ni el daño, nosotros no tenemos nada.

¿Cómo te planteas el futuro?

Cómo esto no se arregle, el futuro lo veo un poco negro. Trabajé para una fábrica de zapatos ortopédicos y me debían cuatro meses así que fui a reclamarlo. No había manera de cobrarlo así que decidí cobrarlo en especie. Me dan hilos, con esos hilos hago pulseras y mi hijo mayor las vende en el instituto por dos euros. Hasta ahora ha vendido sólo 20 pulseras. Algo es algo. Pero tampoco da para vivir.  

Eres muy joven, María, ¿has buscado trabajo en todo y no hay manera?

En todo. Por ejemplo, para limpiar, si no vas por empresa, no te cogen. Si pones un precio por hora y hay otra que cobra menos que tu, se quedan con la que menos cobra. El año pasado estuve trabajando en un catering y cobraba la hora a 8€, pero encontraron chicas que cobraban 6€ y entonces las cogieron a ellas y a mi me echaron también. Aquí en Villena no hay nada. No encuentro nada.

¿Cómo están viviendo tus hijos esta situación?

No tengo ilusión por nada. Mi hijo pequeño necesitaba unas gafas especiales que costaban 400€ y no encontré dinero para comprarlas. Al final fue Bienestar Social quién me ayudó a pagarlas. Mi hijo mayor es el primero que, por las noches, me dice: “mami, me voy a la calle a ver que encuentro”. Se me rompe el alma. El pequeño hace lo mismo. Le encanta que vayamos a buscar cosas al contenedor. Le hace ilusión ir a ver que se encuentra, pero a mi se me rompe el corazón. Es lo que hay.

Rosana Güiza Alcaide