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EXCLUSIVA
El tenista se lo pasó en grande en la discoteca Pachà

María José a Feliciano: “Ya puedes estar tranquilo”

Julio 4, 2010

Esas son algunas de las palabras que María José envió, en un extensísimo mensaje de texto, a Feliciano López. Y, mientras, el tenista disfrutó de una noche de tranquilidad en Mallorca.

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Cuando la periodista Joana Morillas dio la noticia del aborto natural de María José Suárez en el programa ‘Sálvame’, todos se llevaron las manos la cabeza. El debate está en la calle. Todos hablan sobre uno de los embarazos más comentados de los últimos tiempos. Especulan sobre la validez de los análisis que se reprodujeron en exclusiva en el espacio que conduce Jorge Javier Vázquez. Hay quien duda que los datos sean exactos. De momento, ninguno de los dos protagonistas ha roto su silencio. María José descansa junto a sus padres y su hermana en la casa de Ibiza que alquiló junto a Raquel Rodríguez. Por su lado, Feliciano disfruta del verano en las Baleares junto a algunos amigos como Fernando Verdasco. De hecho, el pasado viernes Feliciano bailó hasta descangallarse sobre la pista de la discoteca Pachá de Mallorca. No estaba triste ni afligido, más bien se mostró distraído y relajado, incluso protagonizó bailoteos semieróticos con mozarronas de personalidad alegre y descuidada. Aquella noche, el deportista rió a mandíbula batiente, coqueteó y sedujo hasta el extremo. Se fotografió con discreción y divagó con una copa en la mano. Ante las preguntas –incesantes, por cierto- del gentío, Feli se mostró gélido y distante, en un intento de demostrar que lo sucedido no es de su incumbencia. Exageran, pues, aquellos que aseguran que el tenista está destrozado, apenado y hasta lloroso. Repatea que traten como tabú que Feliciano estaba en desacuerdo total con ese cacareado embarazo. No quiere ser padre tan pronto. Prefiere, ahora que su vida personal hierve en los medios, dedicarse a recuperar el liderazgo sobre el terreno de juego. Algunos lo tachan de inmaduro, pero él ha optado por preocuparse y ocuparse por su trabajo antes de aceptar paternidades no deseadas.
 
María José emprende la guerra
 
Ante tamaña marejada, sorprende que María José haya emprendido su particular guerra contra la prensa. Advierte que se están cometiendo constantes intromisiones en su honor y vida privada, pero oculta descaradamente que es ella la que filtra información, documentos y reflexiones íntimas a contertulios y periodistas. Ante las cámaras se muestra cautelosa, pero en la trastienda cuenta con pelos y señales. Es cierto, no obstante, que se trata de una estrategia extendida entre los personajes del colorín, pero no todos amenazan con demandas y desplantes. Hay que ser coherente. O, al menos, parecerlo. En ese sentido parece que Feliciano le está ganando la partida. Él es poco amigo de los focos y huye, como alma en pena, cuando los reporteros preguntan acerca de su vaivén sentimental. Él no suele hablar por detrás, más bien escoge a periodistas y comenta lánguidamente todo cuanto le ocurre. Lo hace gratuitamente, igual que su hermano Víctor, con el que mantuve una conversación en la que no dejaba lugar a las dudas: «mi hermano se ha portado siempre perfectamente». Víctor sabe de lo que habla. Él es una de las piezas indispensables en la vida del deportista. Feliciano se apoya en él, le pide consejo. Llora en su hombro y comparte sus penas y alegrías.  
 
El mensaje de María José
 
Desde que saltó la noticia, en el mundo del corazón no se habla de otra cosa. Explican que Feliciano se enteró de la funesta noticia por María José. Alegan que la maniquí le envió un mensaje de texto explicándole todo cuanto había ocurrido. Aunque es cierta la existencia del sms, Feliciano fue consciente del aborto cuando Carmen, hermana de la modelo, mantuvo una conversación con él para advertirle. Horas después, María José decidió enviarle el siguiente texto que hoy reproducimos en exclusiva: «Ayer estuve en Madrid y quería ser yo quien te dijera que ya puedes estar tranquilo que mi embarazo no sigue adelante y no me parece ético que te enteres por terceros. No voy a hacer ningún tipo de declaración, ni exclusivas, ni programas. Quiero volver a ser la persona que fui antes de meterme en esta relación inmadura que me ha afectado psicológicamente hasta el punto de hacer cosas que iban en contra de mis principios por el simple hecho de devolver el daño que se me estaba haciendo con tanta indeterminación. Ni siquiera veo necesario que tengamos que hablar de esto, por eso he preferido mandarte este mensaje. Quiero terminar con esta guerra porque en el fondo de nuestro corazón los dos sabemos que ni tú ni yo somos malas personas para estar metiendo tanto odio a la gente que nos rodea. Yo ahora me siento un juguete roto pero en el fondo me alegro por ti porque no es mi intención joderte la vida. Sé feliz». De traca.
 
Por Saúl Ortiz (saul@extraconfidencial.com)