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EL NEGOCIO DEL ACCIDENTE DE SPANAIR: SEIS AÑOS SIN PAGAR A LOS AFECTADOS (I)
Hablamos con Rafael Vidal, superviviente de la catástrofe y voz denunciante de la complicada situación que atraviesan las familias

MAPFRE hace caja con el accidente de Spanair: indemnizaciones por debajo de los márgenes legales para utilizar a las víctimas como moneda de cambio en el juicio contra Boeing

Abril 8, 2014

El importe consignado por la aseguradora presidida por Antonio Huertas para hacer frente a sus responsabilidades por las 172 víctimas, asciende a 12,8 millones de euros: 74.418 euros por familia

Un 75% de las víctimas no ha cobrado las indemnizaciones

En el 2012, MAPFRE pagó a sus consejeros 11,6 millones de euros por su asistencia a los Consejos y en 2013, sus cuentas registraron unos beneficios de 900 millones de euros

Los aceptantes de las “ofertas de mediación” no pueden reclamar una cantidad mayor y MAPFRE podrá ejercer acciones legales en nombre de la víctima contra un tercero


El 20 de agosto de 2008 el destino estremeció la vida de 172 personas con un sorprendente -y terrorífico-, giro de los acontecimientos. El vuelo JK5022 de Spanair se estrellaba poco después de despegar del asfalto de Barajas. 154 personas no pudieron rehacerse de tamaño desastre al perder la vida por causa del impacto. Hoy, los 18 supervivientes que volvieron a nacer tras la fatídica fecha (y los familiares de los fallecidos), tampoco pueden pasar página.

Un 75% de las víctimas no ha cobrado las indemnizaciones
 
El 75% de las víctimas no ha cobrado las indemnizaciones correspondientes por el accidente aéreo. El 25% que sí lo ha hecho (alrededor de una veintena de personas), se ha llevado cantidades pírricas. La ansiedad que acuciaba a las familias por agarrarse a un clavo ardiendo ha ganado la batalla, obligando a éstas a aceptar compensaciones por debajo de la legalidad para pagar operaciones, restituir mínimamente el daño causado u olvidarse de un proceso indeleble que, tras casi 6 años, solo conoce dos imputaciones por homicidio imprudente -los técnicos Felipe García y José Antonio Viñuelas-, cuatro absoluciones y una cantidad innumerable de litigios pendientes.   
 
Rafael Vidal vio la luz el fatídico 20 de agosto de 2008. Fue uno de los supervivientes del siniestro, pero desde aquel momento su horizonte se ha ido tornando más negro. Con operaciones en su haber que le han ocasionado un gasto de más de 50.000 euros, todavía no ha recibido la indemnización de la aseguradora MAPFRE. Y es que la cantidad que le ofrece la compañía presidida por Antonio Huertas apenas pasa de los 40.000 euros. Trabaja en un despacho junto a otras 40 familias para esclarecer tan pronto como se pueda la solución al caso.  

Desesperación colectiva de las víctimas

Tanto para el resto de las familias como para Rafael Vidal, el archivo de la causa penal en septiembre de 2012 -cuatro años después del accidente-, y la apertura de la causa civil era un paso más hacia la Justicia por la que claman los damnificados de la catástrofe del Boeing 717.
 
Sin embargo, el espejismo dibujado en el desierto pronto se difuminó: “Hasta que pasan esos cuatro años nosotros no podemos denunciar a la aseguradora porque la aseguradora no ha pagado”. Esta desesperación colectiva ha llevado a que las familias “bien por necesidad, bien por cansancio, bien por agotamiento” hayan firmado acuerdos a los que MAPFRE denomina ofertas de mediación “que no conocemos porque los acuerdos son totalmente personales”. “Lo único que esperamos es que hayan sido acuerdos por cantidades razonables”, expresa Rafael.
 
El baile de cifras
 
La póliza contratada por Spanair alcanza los 1.500 millones de euros. El importe consignado por MAPFRE para hacer frente a sus responsabilidades por las 172 víctimas del vuelo JK5022, asciende a 12,8 millones de euros. Haciendo cuentas, la indemnización resultante rondaría los 74.418 euros por familia.
 
Las cábalas de la aseguradora quedan al descubierto atendiendo a otros puntos de su gestión. En el 2012, MAPFRE pagó a sus consejeros 11,6 millones de euros por su asistencia a los Consejos. En 2013, sus cuentas registraron unos beneficios de 900 millones de euros.
Las de Rafael Vidal son todavía más flagrantes: “Hay un caso que a mí me parece el más sangrante de todos, a una persona le están dando para cerrar esto 3.900 euros por un fallecido. Cantidades totalmente basura”. Por su parte, Rafael lo tiene claro: “Ya han pasado 6 años y quiero cerrar esta etapa de mi vida pero yo no me voy a someter al chantaje que está haciendo MAPFRE”.
El Convenio de Montreal
 
El Convenio de Montreal sobre la responsabilidad de las compañías aéreas, y que es de aplicación en el accidente del McDonnell Douglas MD-80, establece un nuevo marco jurídico global, entre cuyas aportaciones destaca un primer nivel de adopción del principio de responsabilidad civil ilimitada de la compañía aérea en caso de lesiones corporales, donde se instaura un régimen de responsabilidad objetiva de pleno derecho de la compañía hasta un máximo de 100.000 DEG (derechos especiales de giro según definición del Fondo Monetario Internacional); es decir, aproximadamente 135.000 euros. Esta cantidad representa el mínimo importe que debe ser transferido a las víctimas de una catástrofe aérea para su indemnización.  
La perspectiva de Rafael Vidal esconde un escándalo mayúsculo a la par que entendible: “Podría haber sido más elegante MAPFRE si hubiese empezado consignando la base mínima. Si tienen que pagar sí o sí 130.000 euros, que se los den a la gente en vez de estar pasando penurias. Porque cuando pasa algo de esto pasan mil cosas: la familia tiene que estar pidiéndose bajas para cuidarte, a lo mejor pierden el trabajo, la gente tiene que pagarse psicólogos… un sinfín de cosas por las que se multiplican los gastos y disminuyen los ingresos. MAPFRE está intentando no pagar: ofrecen un mínimo muy por debajo de la mitad obligatoria con la intención de que lo coja la gente desesperada”.
 
El recobro
 
La aceptación del dinero que ofrece MAPFRE ofrece una cara B. Entre las “50.000 cláusulas” a las que se refiere Rafael en clara alusión a la cantidad de condiciones que exige la aseguradora, se añade una cláusula de recobro que aporta dos nuevos requisitos: por un lado, la persona aceptante ya no puede reclamar una cantidad mayor; y por el otro, la aseguradora que regenta Antonio Huertas podrá ejercer acciones legales en nombre de la víctima contra un tercero, “por ejemplo en este caso Boeing.     
 
Las ganancias de la aseguradora saltan a la vista. Rafael Vidal lo ejemplifica del siguiente modo: “Si MAPFRE ha consignado 12,8 millones euros para pagar las indemnizaciones y le reclama a Boeing, 172 millones, 1 millón por víctima, por ejemplo, está ganando dinero contigo. MAPFRE va a ganar dinero con el accidente”, asevera con rotundidad.
 
La estrategia de la Compañía aseguradora parece clara: “O coges este dinero o te vas a tirar metido en un juicio conmigo y con Boeing durante años. Pero, ¿quién se puede permitir tras estos seis años esperar otros cuatro años más a que den las indemnizaciones?”. Rafael Vidal lamenta esta situación y se muestra convencido de que han pasado de “ciudadanos a productos financieros”.
 
Y por supuesto, este periódico ha intentado contrastar y obtener la versión de los hechos a través del Departamento de Comunicación de MAPFRE, sin obtener respuesta alguna hasta la fecha, aunque tan solo fuera para significar que no querían realizar comentarios. Dicen que el que calla, otorga.