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Manuela Carmena, toma nota, incentivar en lugar de castigar y recaudar: Los radares de Estocolmo que premian al que cumple las normas permiten rebajar un 22% la velocidad en cinco años

Noviembre 15, 2016
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Los conductores madrileños ya están temblando viendo el pronóstico del tiempo para esta semana que empezamos hoy: cinco días ya sin lluvia, anticiclón toda la semana y temperaturas más bajas que llevan a que las calefacciones funcionen a pleno rendimiento. Con todo ello, la vuelta a las restricciones de velocidad, aparcamiento y circulación regresarán a la capital de España y con ellas todo tipo de amenazas en medidas posteriores, como el cierre de tráfico de más zonas incluida la Gran Vía-, o limitar la velocidad de la M-30 a 70 kilómetros por hora en todos sus tramos.

La verdad es que los conductores no pasan su mejor época desde que Manuela Carmena se convirtió en alcaldesa de Madrid, todo lo contrario. Solo con las cámaras semáforo foto-rojo, que multan a quién se salta un disco cerrado, ya han recaudado 5,5 millones de euros en los primeros siete meses del año. Si tenemos en cuenta que en septiembre han instalado nuevas cámaras, la “caza” al conductor infractor y la recaudación se habrá multiplicado en estas últimas semanas. El ansia recaudadora es tan clara cómo se refleja en la intención del Ayuntamiento de Madrid de rebajar de 70 km/h a 50 km/h la velocidad en el radar que más multa de la ciudad, situado entre el tramo del Paseo de Extremadura comprendido entre el túnel de la Avenida de Portugal y el cruce con la Avenida de los Poblados de Madrid.

El ejemplo de Estocolmo que ignora el Ayuntamiento de Madrid

El Ayuntamiento de Madrid, que tanto alardea de ser innovador, basa exclusivamente su relación con los conductores en su afán recaudador e ignora cualquier iniciativa que no suponga más ingresos para las arcas municipales. La realidad demuestra que sí hay alternativas más allá de la multa, y son iniciativas con éxito como la que lleva implementando Estocolmo, paradigma de los Ayuntamientos gobernados por la izquierda en Europa, pero que en este caso se ignora deliberadamente.

Hace cinco años, el diseñador estadounidense Kevin Richardson ganó en la capital sueca el concurso “La Teoría de la diversión” (The Fun Theory).  Su idea titulada como “Lotería de la Cámara de la Velocidad” convenció tanto a los responsables de la seguridad vial en Suecia que se implementó en semanas.  Esta iniciativa se basa en que el sensor de velocidad se modifica para que funcione de manera opuesta a la tradicional. Además de disparar cuando se excede el límite de velocidad, la cámara también fotografía todos los vehículos que cumplan con los límites. Las fotos con los números de placas se introducen en una base de datos y periódicamente se selecciona automáticamente a un afortunado que recibirá una carta con la foto de su coche y una felicitación por haber ganado el premio al conductor disciplinado. El pago del premio, de unos 2.000 euros al cambio, proviene de parte de las multas impuestas a los conductores sancionados. También del mismo fondo de las multas, se realizan medidas que beneficien a quién usa medios de transporte no contaminantes como la bicicleta.

 multas

 El resultado es todo un éxito. La velocidad media se ha reducido en un 22%, se generan menos multas, claro está, pero lo más importante es el beneficio tanto en seguridad como en calidad medioambiental. Se consigue, sin imposiciones de ningún tipo, que los conductores actúen más eficientemente reduciendo emisiones y mejorando seguridad.

En Madrid, la ex juez Carmena, la que abogaba por “vaciar las cárceles”, por no penalizar muchos de los delitos, ha encontrado en los conductores una de sus víctimas preferidas a los que castigar y sacar hasta el último euro.