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Manuela Carmena “pasa” de la profanación masiva de las tumbas en el Cementerio de La Almudena -Lola Flores, Antonio Flores o el Mausoleo de los Calvo-Sotelo entre otras-, y permite la ocupación de un edificio anexo por el grupo antisistema “La Dragona”

Agosto 17, 2017
profanacion Almudena

“No puede haber vigilancia detrás de cada uno de nosotros”. Esta es la respuesta de Manuela Carmena a la profanación de tumbas del Cementerio de La Almudena dependiente desde este año al 100% del Ayuntamiento de Madrid. La alcaldesa de Ahora Madrid no sólo se lava las manos, también afirma que hay “suficiente protección”, cuando desde hace meses los usuarios denuncian que la única ronda de vigilancia que ven en esta Necrópolis es la que les recuerda que tienen que marcharse cuando se acerca la hora de cierre del cementerio.

La seguridad brilla por su ausencia, tal y como denuncia la Asociación de Cementerios, algo que lleva a que también se multipliquen los robos de bronces de tumbas, nichos y panteones. Y como muestra la propia negligencia del Ayuntamiento de Madrid que tardó más de 24 horas, cuando ya muchos usuarios del cementerio lo habían detectado, en poner la denuncia ¿No lo captó la “suficiente” seguridad del Cementerio la profanación? ¿Vigila alguna patrulla de la Policía Municipal las instalaciones? Es evidente que la respuesta es no.

El ataque, como se puede ver en las siguientes imágenes, se centraban en las estatuas de Lola Flores y su hijo Antonio Flores que presiden su Mausoleo, en el de la familia Calvo-Sotelo y otros personajes no públicos, pero que eran o militares o Mausoleos familiares:

Estatua de Lola Flores y Antonio Flores que presiden el Panteón familiar
campal rubio
Tumba de la familia Campal-Rubio
Familia Granizo
Tumba de la Familia Granizo
Julio Perez Salas Garcia
Tumba del Teniente General Julio Pérez-Salas García y su familia
Profanación en la tumba de la Familia Borrachero del Campo

Falta de seguridad y mantenimiento

El ataque con pintura roja se ha extendido a decenas de tumbas, todas ellas alrededor de la Basílica de este cementerio y a escasos 400 metros de la puerta principal donde supuestamente se encuentra una instalación de seguridad del Cementerio, junto a otras que se han mantenido intactas como la del ex alcalde socialista Enrique Tierno Galván. Crucifijos, nombres, o tumbas enteras, fueron atacadas con pintura roja y han dejado de nuevo claro la dejadez de los cementerios públicos.

Tal y como ya denunció Extraconfidencial.com el pasado mes de julio, mientras que Manuela Carmena y su concejal de Hacienda, el investigado por prevaricación, Carlos Sánchez Mato, sacan pecho de mayores beneficios de la gestión municipal de los Cementerios, el abandono se ha adueñado de las Necrópolis madrileñas. El Ayuntamiento de Madrid de José María Álvarez del Manzano privatizó en 1992 el 49% de las acciones de la Funeraria Madrileña que, desde su creación en 1966, había sido totalmente de gestión directa. El Gobierno de Ahora Madrid decidió remunicipalizar el servicio tras su llegada al Palacio de Cibeles por motivos “sociales” y de “eficiencia”.

El resultado no puede ser más desastroso: la suciedad acumulada semanas tras semanas, baldosas que faltan, ausencia de escaleras que obligan a personas mayores a tener que buscarlas y trasladarlas a pulso a cientos de metros de distancia se ha pasado a que se profanen tumbas. Es más, cuatro días después de los hechos, las huellas del ataque continuaban. Ningún trabajador municipal había eliminado los signos de un ataque tan vil. Ni seguridad, ni mantenimiento. La dejadez absoluta.

Anarquistas y antisistema residiendo en el cementerio con el permiso de Manuela Carmena

Pero son muchos los que tienen un familiar enterrado en el Cementerio de la Almudena que van más allá de sus críticas a Manuela Carmena y miran en la puerta principal, a muy cerca de las primeras tumbas profanadas a una fuente de conflicto. En un edificio anexo al cementerio, de propiedad municipal, está ocupado desde hace años por el autodenominado grupo antisistemaLa Dragona”. Ana Botella lo consintió y Manuela Carmena no iba a ser menos.

Tras denunciar su desalojo, el pasado mes de noviembre, la alcaldesa de Ahora Madrid anuló su orden para continuar con el “proceso de negociación y diálogo abierto con este colectivo”. El resultado es que diez meses después este grupo de extrema izquierda sigue ocupando suelo municipal y congregando a multitud de radicales a las puertas de un Cementerio hoy profanado, en un ambiente que invita a casi todo menos la paz que debe imperar allí.  ¿Así quiere el Ayuntamiento de Madrid evitar que cada día sean más los que contratan servicios de funerarias y Cementerios privados? Esta es la memoria histórica que defiende Manuel Carmena: la de los suyos.