Menú Portada

Manuela Carmena hace oídos sordos a las denuncias sobre el incumplimiento del contrato por parte de la empresa encargada de los servicios de limpieza y jardinería

Junio 8, 2017
manuela carmena manos

En octubre de 2013, Ana Botella adjudicaba por 278 millones de euros el cuidado y mantenimiento de los principales jardines de Madrid.  El contrato se dividió en tres lotes: Parques Históricos (RetiroTemplo de Debod y Parque del Oeste entre otros), adjudicado por 89,3 millones a AccionaGrandes Parques (Juan Carlos I o Madrid Río), licitado a la empresa Raga y, por último, el lote de parques forestales (Casa de Campo o Valdebebas), entregado por 77 millones a la UTE Eulen-Ortiz. La esposa de José María Aznar sacó pecho. El ahorro, con respecto a la cifra de salida del concurso, superaba los 108 millones euros, el 28%, pero todo ello lo han pagado los madrileños con creces: suciedad, abandono, plagas de insectos, de ratas y un deterioro que ha multiplicado los accidentes por caídas de ramas, algunos incluso con resultado mortal.

Manuela Carmena prometió cambiar esta situación y revertir estos contratos con una duración de 8 años, pero está haciendo todo lo contrario. Las empresas incumplen y la alcaldesa hace oídos sordos y no denuncia estos contratos.

Abandono de zonas verdes y deterioro de mobiliario

Según ha denunciado Confederación General del Trabajo (CGT) al Ayuntamiento de Madrid el incumplimiento del contrato por parte de la empresa encargada de los servicios de limpieza y jardinería respecto a sus trabajadoras y la ausencia de medios, está provocando suciedad, abandono de zonas verdes y deterioro del mobiliario

La (CGT) ha comunicado formalmente al gobierno de Manuela Carmena el incumplimiento sistemático y prolongado de las obligaciones derivadas del contrato que la empresa adjudicataria del servicio del Lote 6, UTE ALBESA-FC, viene realizando desde hace años. En el informe, presentado el pasado 24 de mayo en la oficina de Medio Ambiente y Movilidad del consistorio madrileño, se explica detalladamente el estado en el que se encuentran los jardines y zonas verdes de Madrid y las condiciones en las que la plantilla de trabajadoras tiene que realizar sus labores de mantenimiento.

Tales evidencias dejan claro que la función de control e inspección de la Administración es estéril, a pesar de que la plantilla viene haciendo todo lo que está en su mano, con reclamaciones y quejas a sus superiores e informando a la ciudadanía. Con todo ello, no sólo no se cumplen con las obligaciones de supervisión y control que tiene encomendadas el Ayuntamiento de Madrid, tampoco se aplican procedimientos sancionadores que se deberían haber abierto por parte del consistorio contra las empresas incumplidoras y con ello, se pierden las razones legales para resolver el contrato por incumplimiento de las empresas. Se vuelve a repetir lo mismo, vender a la opinión pública que están atados de pies y manos para rescindir los contratos y por otro, desaprovechar las oportunidades para poder cambiar esta situación.