Menú Portada
José Ortega Cano, sin fiebre

Manuel Parra, hermano de Carlos Parra: “Nosotros no vamos a ir a un plató de televisión”

Junio 12, 2011

Queda mucho para conocer, de forma minuciosa, qué ocurrió momentos antes de que el coche de José Ortega Cano chocara frontalmente con el de Carlos Parra. A pesar de que la fiscalía ha descartado, en principio, que el matador condujera en estado de embriaguez, son muchos los que creen que es demasiado pronto para esgrimir opiniones tajantes.

pq_927_ortegacano.jpg

Han pasado algo más de dos semanas desde que Carlos Parra encontrara a la muerte en la carretera. Quince días de frenetismo y confusión. Informaciones contradictorias que han llevado al delirio a propios y a extraños. José Ortega Cano, que permanece ingresado en la Unidad de Cuidados Intensivos del Hospital Virgen Macarena de Sevilla, parece encontrarse algo mejor. Según fuentes familiares, la fiebre ha remitido y están a la espera de poder operarle el tobillo. Para él todavía hay esperanza. Los Parra, sin embargo, se retuercen de dolor. No pretenden sacar tajada de la desgracia. Han renunciado a ingentes cantidades de dinero por comparecer en programas de máxima audiencia. Lo material no les hace vulnerables. Siguen pensando que un cheque en blanco no les ayudará a cicatrizar las heridas. No quieren participar en el ruedo mediático. Por eso cuelgan los teléfonos cuando les ofrecen platós de televisión y entrevistas en el papel cuché. Las lágrimas derramadas no tienen precio. Tampoco la impotencia con la que asisten, día tras día, a un espectáculo bizarro en el que hablan sin saber. Todos les señalan con el dedo.
Hay, incluso, quienes les acusan de trincones. De haber comercializado con las fotografías del fatal accidente. Dicen que ellos se encargaron de vender el material a varios programas de televisión. Divagan. Es cierto que los Parra facilitaron documentos gráficos a la prensa, pero no recibieron remuneración por ello: “Nosotros dimos las fotografías del accidente al programa que ese día estaba en antena, pero no cobramos ni un solo euro. Desde luego, quienes se han encargado de difundir semejante barbaridad lo van a tener que demostrar en los tribunales, nosotros no queremos sacar tajada de todo esto”. Así de contundente se muestra Manuel Parra, hermano del fallecido, al otro lado del teléfono. Es un hombre fuerte, con carácter y con un espíritu de superación inimaginable. No está acostumbrado a los flashes, ni mucho menos a que cuestionen cada una de sus decisiones. Manuel, es, sin duda alguna, uno de los pilares maestros de la familia. En él se han apoyado sus dos sobrinos, Samuel y Sara, a quien, obviamente, considera víctimas de la tragedia. Su voz se rompe cuando se refiere a ellos: “Estoy con ellos, evitando que vean la televisión, intentando calmar su rabia y su impotencia porque, si por ellos fuera, ya hubieran hablado y puesto los puntos sobre las íes. Lo están pasando muy mal”. Se entiende su dolor, el mismo que su madre y  Manoli, su viuda: “¿Quién paga ahora el dolor que está teniendo mi madre? ¿Quién puede devolvernos la tranquilidad que teníamos? Absolutamente nadie”.  
Los miembros de la familia Parra prefieren tomar distancia de lo que ocurre en televisión. Apenas siguen los debates que se confeccionan todos los días en los principales corrillos. Huyen de la frivolidad: “Nosotros vamos a permanecer en silencio. Quiero que quede bien claro que nosotros no vamos a ir a ningún plató de televisión a contar cómo nos sentimos. De todas formas, aunque pueda parecer que estamos en contra de la prensa, tengo que decirte que estoy seguro de que todos los medios no son iguales”. Cuando le pregunto por los motivos del accidente, Manuel lo tiene claro: “Se sabrá todo con el tiempo, nosotros no vamos a dejar de luchar en los tribunales. Hemos confiado siempre en la justicia y así seguiremos, actuando de la forma que hubiera actuado mi hermano”. Los Parra son una piña. Sus amigos más cercanos han cerrado filas en torno a ellos. Advierten su extrema tristeza: “sus lamentos son sinceros, lo están pasando muy mal porque saben que Ortega Cano es un personaje muy influyente”, me dice un amigo cercano.
Queda mucho para conocer, de forma minuciosa, qué ocurrió momentos antes de que el coche de José Ortega Cano chocara frontalmente con el de Carlos Parra. A pesar de que la fiscalía ha descartado, en principio, que el matador condujera en estado de embriaguez, son muchos los que creen que es demasiado pronto para esgrimir opiniones tajantes. De hecho, el abogado Andrés Avelino Romero, representante legal de los Parra, ha solicitado que el Instituto Nacional de Toxicología analice la muestra de sangre extraída la noche del accidente. Habrá que esperar, por tanto, para saber cuáles serán las consecuencias judiciales de tamaño desaguisado.