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El hijo de Raphael y la hija de José Bono contraerán matrimonio el próximo mes de junio

Manuel Martos y Amelia Bono piden “máxima discreción” a los invitados de su boda

Noviembre 25, 2007
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Entre tanta polémica separación, incluida la que supuestamente atañe a José María Aznar y Ana Botella –por cierto, clama al cielo que el ex presidente anuncie denuncias por injurias y calumnias contra aquellos que han contado que su matrimonio hace aguas, sobre todo porque quizás los españoles antibelicistas deberíamos interponerle una abultada querella por incluir a todo un país en una guerra pestilente- gusta, enorgullece y hasta satisface poder dar la noticia de una nueva boda. El próximo mes de junio, el hijo de Raphael y Natalia Figueroa, Manuel Martos, y la hija del político manchego José Bono, Amelia Bono, contraerán matrimonio tras poco más de año y medio de noviazgo.
 
Tanto Manuel como Amelia han rogado a sus invitados que se abstengan de realizar declaraciones para confirmar o desmentir informaciones relacionadas con su próximo enlace. Los futuros contrayentes pretenden garantizar que los detalles de la ceremonia eclesiástica no sean filtrados a la prensa hasta que ellos lo crean oportuno. Tanto es así, que ni siquiera han dudado en aconsejar a sus celebérrimos progenitores que no larguen más de la cuenta en sus habituales conversaciones con los reporteros asfálticos. Si en tiempos de loca soltería se han mantenido en un segundo plano, ahora exigen máxima discreción. Es condición sinecuanum para que todo transcurra como se espera, sin alteraciones en fechas ni en preparativos. No obstante, ambos son conscientes del interés que suscita su relación, por lo que parece utopía, deseo imposible no querer compartir tan emotivo acontecimiento.
 

Invitaciones de camino

La unión matrimonial entre Manuel Martos y Amelia Bono reunirá a cerca de 300 invitados según las primeras previsiones familiares. Importantes personalidades del mundo de la cultura, la comunicación y la música, políticos autonómicos y estatales, así como destacados miembros de la alta sociedad madrileña, se congregarán para festejar uno de los momentos más importantes para ambas familias. Eso sí, que nadie se alarme ni preocupe si todavía no ha recibido el tarjetón de boda, pues las invitaciones empezaron a circular a mediados de la pasada semana.
 

Por Saúl Ortiz