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Sin éxito

Manolo Segura intenta que Borja y Tita se reconcilien

Marzo 2, 2011

Me insisten que la aristócrata todavía no ha hablado con su hijo porque asegura que es imposible localizarle. Hace ya algunos días, la Baronesa declaró ante los medios de comunicación que su hijo había desaparecido del mapa: “no soy capaz de contactar con ellos”, dijo con rostro sorprendido. Pues bien, ante la noticia, este periódico ha querido preguntarle directamente a Borja sobre lo acontecido pero ha preferido no pronunciarse, quizás porque la situación sobrepasa a todos los protagonistas.

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La suya es una relación de ida y vuelta. No pueden ocultar que atraviesan uno de los peores momentos de su vida. Borja Thyssen y su madre, Tita, no mantienen contacto desde hace ya algún tiempo. Nada sabe el uno de la otra. Aunque parece que ninguno tiene intención en cambiar las cosas. O tal parece.
Borja parece no perdonar que su madre pusiera el grito en el cielo cuando decidió formalizar su relación con la larguirucha Blanca Cuesta. Desde aquel entonces, la relación entre madre e hijo a atravesado por diferentes fases. Sin embargo, parece que el cariño que en su día se profesaron está más que borrado. Para él es más importante que su madre respete a la madre de sus hijos que todo el dinero del mundo. Por eso parece no importarle que su imponente cuenta corriente ya no tenga tantos ceros. Es como si prefiriera amar sin límites, ni siquiera los relacionados con su futuro más inmediato.
Me insisten que la aristócrata todavía no ha hablado con su hijo porque asegura que es imposible localizarle. Hace ya algunos días, la Baronesa declaró ante los medios de comunicación que su hijo había desaparecido del mapa: “no soy capaz de contactar con ellos”, dijo con rostro sorprendido. Pues bien, ante la noticia, este periódico ha querido preguntarle directamente a Borja sobre lo acontecido pero ha preferido no pronunciarse, quizás porque la situación sobrepasa a todos los protagonistas.
Quién parece muy interesado en que ambas partes lleguen a un entente cordial es Manolo Segura –padre, hijo y Espíritu Santo-, quien ejerce un sacro poder, tanto sobre Tita como de Borja, y que no ha dudado en intentar que madre e hija se reúnan por su propio bien. Hace bien, sobre todo porque Manolo es consciente de que el dinero se esfuma pero el cariño siempre perdura. Quién sabe. Lo que sí me aseguran es que, en las últimas semanas, Segura ha telefoneado a una y otro para que acerquen posturas. Todos sus esfuerzos han caído en saco roto.