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Recurrirá ante el Tribunal de Derechos Humanos de Estrasburgo

Malos tiempos para el ex Rey Simeón II, convertido en objeto de las iras del actual Gobierno búlgaro

Marzo 20, 2011
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Mientras el envejecido Emperador Akihito de Japón vive con enorme consternación el horrible padecer de sus súbditos y en Tailandia se envía 13 años a prisión al director de una página web por insultos a la Monarquía, el ex Rey Simeón II de Bulgaria continúa siendo la víctima política del Gobierno búlgaro que parece decidido a privar a la Familia Real de todos sus bienes privados en el país, que años atrás les fueron devueltos mediante un proceso legalmente aceptado.

Así, el pasado 10 de marzo el Tribunal de la ciudad búlgara de Plovdiv confirmó la sentencia previa de los magistrados del distrito local rechazando la justa reclamación del ex Rey Simeón de Bulgaria y su hermana, la Princesa María Luisa, sobre la propiedad del Palacio de Krichim y sus tierras de cultivo anejas. La sentencia ratifica que esos bienes nunca fueron propiedades efectivas de la Familia Real ya que, según ahora se afirma con frágiles argumentos, los distintos Reyes simplemente usufructuaron bienes del Estado gestionados por el mismo comisariado que se ocupaba del pago de la lista civil de los miembros de la Familia Real.

Recurso a Estrasburgo

Todo ello se basa en alegaciones de poco fundamento, según las cuales el monto de las cantidades percibidas en otro tiempo por los miembros de la realeza búlgara en concepto de lista civil no les hubiera permitido adquirir propiedades tan importantes a título privativo. Sin embargo, se olvida que el primer Monarca búlgaro, el sagaz Rey Fernando I, amasó una enorme fortuna que vino a sumarse a su importante herencia procedente de la familia Sajonia-Coburgo-Gotha, tanto en Hungría como en otros lugares de Europa.

A los argumentos que las actuales autoridades búlgaras esgrimen, ahora Simeón II y la Princesa María Luisa han respondido presentando una larga correspondencia que prueba como, tras su abdicación, el Rey Fernando I no quiso presentar reclamación alguna sobre la propiedad del Palacio de Krichim por ser su deseo que éste quedase para uso de su hijo, el Rey Boris III.

Pero el Gobierno búlgaro, que no parece dispuesto a apearse de esta actitud que pretende despojar a Simeón II y a su hermana de todos sus bienes, ya ha declarado a través de los Tribunales que no se admitirá a trámite ninguna demanda más por parte de la Familia Real ni nuevos exámenes técnicos sobre el estatus legal de las propiedades puestas en cuestión. Todo apunta, por tanto, a que la retirada de los bienes de la Familia Real se extienda en próximas fechas a otros edificios y propiedades rurales, hecho que obligará a Simeón II a pasar por la triste situación de continuar su batalla legal elevando su reclamación al Tribunal de Derechos Humanos de Estrasburgo. 

No todas las Familias Reales europeas son iguales

Todo ello contrasta con la política seguida en otros países balcánicos en relación con las antiguas familias reales, que en todos los casos han visto como sus bienes les han sido restituidos, o al menos reconocidos y compensados monetariamente a través de distintos procedimientos legales. Tal ha sido el caso del ex Rey Miguel de Rumania y su familia, a quienes se han devuelto numerosos palacios y bienes raíces; del Príncipe Alejandro de Serbia, que recuperó bienes en territorios de la antigua Yugoslavia y actualmente reside en el Palacio Blanco de Belgrado; o del ex Rey Constantino de Grecia, quien tras años de reclamaciones al Gobierno griego fue compensado con una suma de dinero por la nacionalización del Palacio de Tatoi, en las cercanías de Atenas, y de otras propiedades rurales en el país.

Soplan pues malos tiempos por Simeón II de Bulgaria, único de entre los ex Reyes de los Balcanes que en su tiempo decidió con la mayor voluntad consagrarse a la vida política de su país con el ahora enorme costo de verse perseguido, sólo en una compleja y costosa batalla legal y con su imagen pública mancillada en el país del que fue Rey y Primer Ministro.

Ricardo Mateos