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En favor de tres Inspectores Jefe de su confianza

Malestar en la cúpula policial por el despliegue para la proclamación de Felipe VI: el ´número dos´ de Cosidó margina a varios mandos

Junio 19, 2014
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El despliegue de más de 7.000 agentes de las Fuerzas de Seguridad con motivo de la proclamación de Felipe VI ha provocado fuertes tensiones internas en la cúpula policial. Una vez más, una decisión de Eugenio Pino,director adjunto operativo del Cuerpo Nacional de Policía, está en el origen de la controversia. Aunque esta vez, los ofendidos no son mandos intermedios. Pino ha cedido toda la coordinación del despliegue a tres Inspectores Jefes de su total confianza, alguno sin ninguna experiencia en seguridad ciudadana, relegando al Comisario General de la especialidad, Florentino Villabona, y al jefe superior de Madrid, Alfonso Fernández Díez, entre otros.

El máximo colaborador de Pino en la preparación del despliegue es Curro Vidal, un Inspector Jefe con formación en la Unidad de Intervención Policial al que, a pesar de su formación, se le encargó la redacción final del Anteproyecto de Ley de Seguridad Ciudadana. El texto mantiene encendida a la oposición y los colectivos sociales, que la han bautizado como Ley mordaza. Ese borrador sufrió modificaciones después de ser presentado su contenido a la prensa y, aún así, el Consejo General del Poder Judicial ha introducido importantes modificaciones que el Gobierno adelantó que incorporaría al texto para su debate en el Parlamento. Vidal es el ‘hombre’ de Pino en la secretaría de Estado de Seguridad.

Tan solo un mando sacrificado, de tres, por Fernández Díaz

La marginación de Florentino Villabona de la organización del operativo se produce después de que su cargo estuviera en el aire por los sucesos ocurridos al término de las Marchas de la Dignidad, el pasado 22 de marzo. Los sindicatos policiales pidieron reiteradamente su cabeza por la falta de planificación y los que consideraban graves errores en las decisiones tomadas durante los altercados. Los mismos supusieron 67 heridos en las filas de la Unidad de Intervención Policial. Sin embargo, Interior, Jorge Fernández Díaz, pretendió cortar las protestas sacrificando a solo uno de los tres mandos para los que los sindicatos pedían la destitución, el jefe de las UIP en Madrid Francisco Javier Virseda.

Los otros dos inspectores jefe de confianza son David Agorreta y José Angel Fuentes Gago. El caso del segundo causa especial malestar entre los mandos. Fuentes Gago fue hasta hace unos meses el presidente del Sindicato Profesional de Policía, mayoritario en la escala superior. Dejó el sindicato para regresar con su familia a Cantabria, donde tenía plaza. Sin embargo, Pino lo recuperó al poco tiempo para la Dirección Adjunta Operativa como asesor, en comisión de servicio. Fuentes Gago continúa siendo vocal del Consejo de la Policía en representación de su sindicato, lo que en teoría significa que debería defender los intereses de los funcionarios del Cuerpo respecto a la Dirección, a la que, sin embargo, también pertenece.

Pago por los servicios prestados

Entre algunos mandos circula que Pino está pagando a Fuentes Gago el apoyo incondicional que le  brindó durante su etapa al frente del sindicato, especialmente con su “obsesión” por limitar las competencias de la Guardia Civil y conteniendo a otros afiliados ante los “desmanes” del director adjunto operativo. Pino está detrás de todas las remodelaciones de la cúpula policial está legislatura. Las mismas han servido para que en octubre se nombrara al tercer Comisario General de Policía Judicial en poco más de dos años.

Una foto difundida el martes por el ministerio del Interior terminó de rebosar el vaso de la indignación de los mandos. En ella se recogía un momento de la reunión celebrada en el Centro de Mando (CEMAN), presidida por el Secretario de Estado de Seguridad. Por parte de Policía aparecían Pino, el subdirector general de Logística, Pedro Polo, y el inspector jefe Fuentes Gago (el último de los policías de uniforme en la mesa). A pesar de tratarse de una reunión de coordinación quedaba excluido el máximo jefe de los antidisturbios en detrimento de un subdirector sin atribuciones operativas y de un Inspector Jefe sin experiencia alguna en seguridad ciudadana.

Para terminar de complicar la situación, a 24 horas de los actos principales de la proclamación, fue publicado que el Jefe de la Lucha Antiterrorista en la Policía, el Comisario Enrique Barón, había colado a su hija en primera línea de una operación contra una red yihadista, con el objetivo último de que escribiera para el periódico de su universidad un reportaje. Barón es el máximo responsable de vigilar a los grupos que pudieran intentar alterar las celebraciones. Pino y Barón mantienen un enfrentamiento personal desde poco después de sus nombramientos.