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El funcionamiento de Metro clave para la normalidad de la región

Madrid trabajó gracias a Aguirre pese a Gallardón, CC.OO y UGT

Septiembre 29, 2010
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Reventar Madrid era la consigna para unos sindicatos que en teoría se movilizaban contra las medidas aprobadas por el PSOE de Rodríguez Zapatero pero parecía que tenían, de nuevo, fijación con la Comunidad de Madrid y Esperanza Aguirre. Tan sólo recordar la consigna de apertura tan repetida estos días, afirmar que no iban a cumplir unos servicios mínimos por que no los habían firmado o incluso colocar una enorme pancarta frente a la sede de la Comunidad (punto de reunión de los piquetes en vísperas de la huelga) y no en el Congreso donde a primera hora comparecía el “teórico culpable”, José Luis Rodríguez Zapatero.

Ante esto, dos formas plantar cara al chantaje y dos resultados. El Gobierno de Madrid, firme en permitir que los trabajadores libremente pudieran acudir a sus centros de trabajo con unos servicios mínimos acordes a las necesidades de miles de madrileños que dependen del transporte público, y que pidió la colaboración del Ministerio del Interior de Alfredo Pérez Rubalcaba para garantizar esta libertad. Para ello el Consejero de Presidencia, Francisco Granados, ya se puso en contacto con la Delegada del Gobierno para que se cumplieran estas garantías. Mientras Ruiz Gallardón haciendo ejercicio de su talante, pactaba con los sindicatos de la Empresa Municipal de Transportes (EMT) unos servicios mínimos “más acordes”.

El resultado, el metro funcionando con normalidad, con la práctica totalidad de los conductores presentándose a su puesto de trabajo mientras los peores incidentes en las cocheras de la EMT, donde los autobuses salían a cuenta gotas (150 en toda la mañana sobre unos servicios mínimos de 958) y dejaban tirados a miles de ciudadanos en las paradas por obra de Ruiz Gallardón, Comisiones Obreras y la Unión General de Trabajadores.

El buen funcionamiento de Madrid ha destrozado a los sindicatos que han visto cómo mientras todos los ojos miraban a la región, su funcionamiento como un día normal reflejaba su nulo poder de convocatoria tras dos años de paro y silencio.  Tan sólo vean estas cifras más que descriptivas:

  • En Metro de Madrid, el 95% de los trenes han circulado.
  • En sanidad tan sólo el 4,68% de los profesionales han secundado la huelga, 398 médicos sobre un total de 16.500.
  • Funcionarios de la Comunidad de Madrid, un 7%.

Un reflejo del fracaso de unos, y cómo la firmeza de la Comunidad ha conseguido que muchos pudieran ejercer el libre ejercicio de ir a su puesto de trabajo.