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La visita de la comisión de evaluación cierra el trabajo de presentación de la candidatura

Madrid 2016, ante su examen final

Mayo 4, 2009

Desde ayer y durante toda esta semana, la candidatura olímpica de Madrid para los Juegos de 2016 pasará el examen final ante la comisión de evaluación del Comité Olímpico Internacional. Será el contacto final del equipo designado por el COI para conocer sobre el terreno las bondades y maldades de la oferta madrileña para organizar los Juegos. Después de esto, sólo quedará esperar a la exposición del 2 de octubre y la consiguiente votación.

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La suerte está echada en cuanto a lo que son los técnicos elegidos por el COI entre sus miembros. Antaño, cuando la corrupción formaba parte de la vida olímpica, muchos eran los que dejaban la mano “tonta”. Ahora, desde que varios miembros fueron expulsados por aceptar sobornos o directamente por pedirlos, la cosa ya no es posible, al menos aparentemente. Quiere ello decir que los miembros de la comisión van a emitir sus informes de las cuatro candidatas (Chicago, Tokio, Río y Madrid) y que luego cada uno de los miembros que componen el COI emitirán su voto el 2 de octubre.
Lo que informen los ilustres visitantes será importante para muchos de los votantes. Para la mayoría, nada de nada. Ejemplo claro de ello fue el triunfo de Londres en la elección de 2012, cuando la capital inglesa se quedó unos Juegos para los que no había hecho absolutamente nada y la comisión de evaluación no catalogó como la mejor oferta. O sea, que a la hora de votar priman los intereses y la política por encima de todo.
¿Y qué ofrece Madrid que no ofrezcan las otras tres aspirantes? Lo único y diferenciador, que la capital española ya ha ejecutado el 77 por ciento de la obra olímpica, lo que en época de crisis es una ventaja superlativa porque el gasto ya está hecho. Lo que ocurre es que estamos hablando de unos Juegos que se disputarán dentro de siete años y a la actual crisis se le ve alcance de dos años como mucho, con lo que cualquiera de los otros aspirantes tendrá tiempo de hacer su obra –Londres, de hecho, todavía no ha terminado la suya cuando estamos a poco más de tres años del prendido de la antorcha-. Tampoco se puede olvidar que Madrid es la ciudad más entrampada de España y una de las más entrampadas del mundo, y eso también va a ser tenido en cuenta.
Transporte, infraestructuras, comunicaciones y alojamiento no desmerecerán de las de las rivales. Claro que si al igual que ocurrió cuando la UEFA otorgó a Portugal la Eurocopa de 2004 alegando que el país vecino tenía mejores infraestructuras que España, los argumentos son intangibles, poco se podrá hacer.
Distancias, instalaciones y villa olímpica se supone que Madrid 2016 presenta mejores credenciales que Chicago, Tokio y Río. Quedaría por ver cómo valoran el tema de seguridad, pero ese tema es el que es y poco se puede decir.

Los peligros

¿Y qué trabas se puede encontrar Madrid 2016 a la hora de ser votada o no? La principal es que Chicago, a priori la candidata más débil, cuenta con el apoyo personal de Barack Obama y en una votación de tipo político como es ésta, sobran comentarios. La segunda en importancia es que los votos de Sudamérica, que hace cuatro años fueron para Madrid, en esta ocasión serán para Río de Janeiro, que se convertiría en la primera ciudad del continente en albergar unos Juegos Olímpicos. Si Madrid pasase el primer corte y Río no, todos esos votos irían para Madrid en votaciones posteriores.
Un tercer inconveniente se vislumbra al fondo. Londres 2012, Madrid 2016, x2020… dos Juegos seguidos en el mismo continente rompe el esquema de las últimas ediciones en las que se ha rotado continente. Si eso es así, el ganador estaría entre Chicago y Río. Pero en el caso de Madrid el problema es más importante porque las ciudades europeas que aspiren a organizar los Juegos de 2020 –París, Praga, Moscú, Roma-, sabrían que tres Juegos seguidos para Europa no se concederían. Por esa razón no se deben esperar votos de unos cuantos países europeos ni de sus satélites. Y París sabe que el COI le debe unos Juegos.
O sea, política y sólo política. La evaluación, bien, gracias. El alcalde Ruiz Gallardón lo dijo la semana pasada en una de sus giras buscando apoyos: “La ciudad de Madrid ya ha ganado aunque no nos den los Juegos”. Efectivamente, esa es la única realidad, la gran transformación de la capital desde el proyecto anterior. De haber vivido de espaldas al deporte históricamente, a acogerlo de forma exagerada, todo ello por la ambición personal del alcalde que ha hecho de esta candidatura su batalla política hacia el estrellato nacional. La politización del comité organizador en detrimento del personal deportivo tampoco ayudará. Aunque entre tanta encuesta de apoyos –ojo a que sean ciertas y no falseadas- de todos los colores, casi nadie se ha dado cuenta.