Menú Portada
De conceder a España los Juegos Olímpicos, el presupuesto se elevaría a cerca de dos mil ochocientos millones de euros

Madrid 2016, a cien días del ser o no ser

Junio 24, 2009

Faltan cien días para que el Comité Olímpico Internacional (COI) designe la sede de los Juegos Olímpicos de 2016. Madrid, Chicago, Río y Tokio se disputan el premio, con amplia ventaja en las apuestas para la ciudad estadounidense. Pero Madrid no pierde la esperanza y al menos su presidente, el alcalde Alberto Ruiz Gallardón, sigue creyendo que la capital española será la sede de los Juegos de 2016. De ser acertada su apuesta, los Juegos de esa olimpiada costarían la friolera de 2.760.292.000 euros, casi dos mil ochocientos millones de euros, de los que casi doscientos sesenta millones se destinarán a infraestructuras y el resto al evento en sí.

pq__gallardonbandera.jpg

Decía Ruiz Gallardón tras el último examen pasado por su candidatura ante el COI que “Madrid se va de Lausana mucho más fuerte de lo que llegó“. Se refería a la buena acogida de los miembros del Comité de la presentación española. Y es que desde hace mucho tiempo el político madrileño y toda su corte le dan más importancia a las formas que al fondo del asunto. Vamos, como si lo importante fuese el papel que envuelve el regalo. Y es así porque Gallardón sabe que lo que el 2 de octubre voten los 107 miembros del COI será una apuesta política más que la mejor oferta deportiva y organizativa.
Tras esa reunión de Lausana, tan “buena” para Madrid, resulta que las apuestas de las casas de juego inglesas han marcado diferencias de forma notable. Por ejemplo, en Paddypower, el triunfo de Chicago se paga 1,66 a 1, el de Tokyo cotiza 4,33 a 1, la victoria de Río de Janeiro se paga 4,50 a 1, y la de Madrid está nada menos que 9 a 1. Traducido para los no iniciados, los jugadores no le dan oportunidad a Madrid. Por algo será.
Y ese algo no es más que la proximidad de Londres 2012 y los deseos de Moscú, París, Milán y Praga, entre otras capitales europeas, de presentarse a los Juegos de 2020. Es una ley no escrita que Madrid quiere obviar porque no le interesa. Ruiz Gallardón, que si es reelegido en 2011 seguirá otros cuatro años en la alcaldía por deseo de su partido, quema sus últimos cartuchos en su proyecto buscando votos por todas partes del mundo. Sabe, y así lo ha dicho, que lo más complicado será pasar la primera votación, en la que uno de los cuatro aspirantes se quedará cortado.

Veinticinco votos, el corte

Y es que los tradicionales apoyos de los miembros sudamericanos no van a estar del lado de Madrid en esa primera votación porque irán para Río, con lo que se pierden 12 de los 107 votos. Y entre rusos, franceses, italianos, checos y sus países amigos se pueden escapar otra veintena larga de votos. Si los asiáticos se van para Tokio se pierden otros veinte más, con lo que la mitad del electoral se parte ya sin esperanzas sólidas de tenerlo. La otra mitad se reparte entre el resto de los europeos, los africanos, norteamericanos y oceánicos. Quiénes apostarán por España y quiénes por Estados Unidos. Evidentemente, la presencia de Obama terminará por decantar a los dudosos.
Lo mismo que en los medios españoles sólo se habla de Chicago como rival directo de Madrid, en los medios de internet de los otros aspirantes resulta que a Madrid no se le considera como rival, como es el caso de Tokio, que también se centra en Chicago como el enemigo a batir. En Río temen que las dos candidaturas ibéricas hagan daño a ambas y nos le falta razón. Para llegar a una segunda ronda con tres aspirantes hay que sumar un mínimo de 25 votos. Quedan cien días para saber quién gana la carrera, pero como ha dicho Gallardón, la ciudad de Madrid ya ha ganado con el 78 por ciento de los proyectos acabados o en ejecución. Pero a buen seguro que para las vanidades políticas ese será un pobre consuelo.