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Entre el príncipe heredero Guillermo y la condesa Stéphanie de Lannoy

Luxemburgo se prepara para la gran boda del año con la asistencia de los príncipes de Asturias

Octubre 14, 2012
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Todo está ya preparado en la capital de gran ducado del Luxemburgo para la gran boda el próximo sábado entre el príncipe heredero Guillermo y la condesa Stéphanie de Lannoy, descendiente de las mejores familias de la historia de Bélgica,  Francia y el antiguo Imperio. Príncipes y reyes ya preparan sus galas, ya se sabe que los príncipes de Asturias serán quienes representarán a España en las brillantes ceremonias, y la lista de invitados incluye a todos los importantes del Gotha. Las familias reales de Noruega y de Bélgica al completo, la reina Beatriz y los príncipes herederos de Holanda, la reina Silvia y los príncipes herederos de Suecia, la reina Margarita, el príncipe consorte y los príncipes herederos de Dinamarca, los condes de Wessex por Inglaterra, los príncipes de Liechtenstein, el príncipe heredero Naruhito de Japón (sin su esposa la deprimida Masako), los reyes de Grecia y de Bulgaria, la princesa Carolina de Hannover, los duques de Braganza, la princesa Lalla Salma de Marruecos, los príncipes Margarita y Radu de Rumania, los príncipes Rashid y Zeina de Jordania, y un largo etcétera de miembros de familias nobles de Bélgica, Francia y Centroeuropa.
 
Los novios se conocieron hace ocho años, pero su romance sólo tomó forma hace tres años cuando ambos coincidieron en casa de un amigo común en Alemania. Y este matrimonio, que en estos tiempos entra extrañamente en los cánones de las bodas dinásticas más clásicas, parece gozar de enorme popularidad en el gran ducado donde la población, que podía solicitar asistir a la ceremonia en la iglesia mediante un mensaje de solicitud mediante el teléfono móvil, ya ha copado todos los asientos reservados al efecto muchos días antes de la fecha prevista.
 
El traje y las joyas de la novia, un secreto
 
Ello no ha evitado, sin embargo, que algunos aspectos no hayan dejado de generar debate político. Por una parte el costo de las celebraciones, que asciende a 350.000 euros y, por otra, la rápida nacionalización de la novia que ha levantado quejas entre grupos de personas que llevan años esperando la regularización de su situación en el país. Pero nada de lo previsto ha sido modificado, ni siquiera a pesar del reciente y doloroso fallecimiento de la madre de Stéphanie, la condesa Alix de Lannoy, nacida della Faille de Leverghem, cuya presencia simbólica se recordará con un minuto de silencio antes de la ceremonia y estará representada por un velo de encaje que le perteneció y que se colocará sobre una imagen de Nuestra Señora de Luxemburgo.
 
Entre tanto el traje de novia se mantiene en el secreto al igual que las joyas que portará, entre las que se contará una de las magníficas tiaras de la familia reinante. La tarde del viernes próximo se celebrará el matrimonio civil, al que seguirá una recepción con cena de gala en el palacio de la capital para un pequeño número de exclusivos invitados, y el sábado tendrán lugar la boda religiosa que centrará toda la atención del pequeño país.
 
Un diamante de 15 millones, de la reina María Cristina de España, a subasta
 
Días atrás los novios ya quisieron mostrarse a sus conciudadanos en una larga entrevista con medios de prensa durante la cual Stéphanie declaró: Guillermo es una persona extraordinaria con la que puede compartir muchas cosas. Nunca pensé que dos personas así pudieran llegar a encontrarse. Pretendo llevar una vida normal. Quiero hacer mis propias compras y cocinar yo misma. Y eso es algo que ambos compartimos pues a Guillermo también le gusta cocinar. Por lo que se refiere a mis actividades, quiero enfocarme en representar a Luxemburgo”. La futura princesa, de familia tan creyente como la del heredero luxemburgués, ya prepara su agenda particular y ha afirmado querer ocuparse de las personas solas, mientras que el novio, muy imbuido de su posición dinástica, añadía: “queremos algo típicamente luxemburgués. Queremos que todos puedan participar en la boda, tanto dentro como fuera de la catedral”.
 
Al mismo tiempo, numerosos miembros de las distintas familias reales y principescas de Alemania se dieron cita el pasado día 12 en la ciudad de Dresden para asistir a los funerales por el príncipe Alberto de Sajonia, nieto del último rey Federico Guillermo III, cuyo fallecimiento ha vuelto a sumir en el luto a la familia real sajona que continúa sumida en luchas intestinas por la sucesión en la jefatura de la casa entre el príncipe Alexander y el singular príncipe Rudiger.
 
Y en Ginebra la prestigiosa casa de subastas Christie’s anuncia la próxima venta del maravilloso “Diamante José Augusto”, una pieza de 76 kilates valorada en 15 millones de dólares, que fue propiedad del tío de la reina María Cristina de España. Una valiosa joya escondida en un cofre durante la gran guerra, que reapareció en 1961 para ser revendida en 1993.
 
Ricardo Mateos