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José Antonio Vera, favorito para presidir la Agencia EFE

Luis Enríquez y la madrina Aguirre, claves para la “Operación Miralles” en ABC

Febrero 21, 2012
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La galerna del Cantábrico no para de airear problemas en los despachos bilbaínos de Vocento. El invento audiovisual del grupo ha mostrado todos los fallos, tanto en su vertiente televisiva como en la radiofónica. En la primera, la extinta Onda 6 acabó mutando en Onda 10, y de ahí, a una de tantas teletiendas. En la segunda, la radiofónica, Punto Radio se ha consolidado como un producto sin ninguna repercusión social, aunque con una política salarial de infarto para sus supuestas estrellas. Tras la devaluación generalizada de la compañía al término de la era Vargas, – tiemblen los futuros accionistas de AENA- , se procedió al nombramiento de Luis Enríquez como primer ejecutivo del conglomerado mediático.

Procedente de Unedisa, Enríquez puso en marcha un rápido plan de rescate para su cadena de radio absolutamente surrealista. Mientras se cerraban emisoras y se ampliaba el mapa de sombra de la de por sí escasa cobertura, se cambiaba el nombre. Punto Radio pasaba a ser ABC Radio, lo que en la práctica suponía un rechazo generalizado al enorme peso españolista de la nueva marca en territorios de un nacionalismo mayoritario muy sensible como País Vasco o Cataluña, poniendo así en peligro la previsión de ingresos en dos importantes mercados publicitarios.

Guerra de medios y de audiencias

El nuevo consejero delegado tiraría de antiguos amigos de El Mundo para intentar reflotar sin acierto alguno la enfermiza pata radiofónica del grupo. Y para ello echó mano de agenda y buscó teléfonos de gente de confianza, con la nueva programación rediseñada y con dos nombres de peso en la cabeza, Melchor Miralles, para la mañana, e Isabel San Sebastián, para la noche. Con tan importantes cambios, ABC Radio decidiría no hacer públicos sus datos del Estudio General de Medios, temerosa de que las cifras fuesen incluso peores que las temporadas previas.

Ambos, Isabel y Melchor, han coincidido en la Telemadrid de Esperanza Aguirre, la primera con un programa de debate que aún continua en antena, y el segundo con un formato fracasado demasiado parecido a “Tengo una pregunta para usted” de TVE, y a razón de 40.000 euros de coste por semana para las arcas de la autonómica. Melchor, Isabel y Luis tienen, además, una inmejorable relación con la líder popular madrileña, a la que algunas fuentes sitúan incluso como posible presidenta de Vocento llegado el momento de que se decida a abandonar la política activa. La oferta a Aguirre sería firme y ella se la estaría pensando.

La larga mano de Melchor Miralles

Paralelamente, Melchor aprovecha su columna en las páginas de ABC para ir cobrando peso en el rotativo. Una vez colocada su firma en el periódico de los Luca de Tena, sólo resta convencer a su amigo Enríquez de la conveniencia de un cambio en la dirección, actualmente en manos de Bieito Rubido. Miralles sabe que no es lo mismo dirigir una cabecera de la capital habiendo estado siempre en la pomada de los poderes madrileños que aterrizar en esa jungla procediendo de la prensa regional, como es el caso de Rubido.

Con estos antecedentes, Melchor Miralles estaría preparando seriamente su operación para hacerse con el timón de ABC de la mano de Luis Enríquez y con una madrina de valor incalculable como Esperanza Aguirre.

Mientras esto se cuece en los pasillos del periódico monárquico, en los de EFE se mueven cajones y sillas y se hacen quinielas. Se nota la efervescencia del momento ante la posibilidad de que el Gobierno nombre en el Consejo de Ministros del próximo viernes al nuevo presidente de la agencia. Se van cayendo los nombres de los candidatos y candidatas, y parece que el de José Antonio Vera es el que se sigue manteniendo con más firmeza.