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Luis Enrique y Zidane quieren tirar el clásico… pero no pueden

Marzo 30, 2016
zidane luis enrique

Este sábado (20:30, Camp Nou) llega el clásico más extraño e inoportuno de los últimos tiempos. Primero porque llega después de la siempre temida semana de selecciones, que aumenta el temor a que algunos jugadores vengan lesionados y que además resta importancia a un choque que ya de por sí viene descafeinado.

¿Por qué? Pues básicamente por la diferencia que separa al Barcelona de sus dos máximos perseguidores: 9 puntos al Atlético y 10 al Real Madrid. De esta forma, si el conjunto blanco lograse la victoria en el Camp Nou se quedaría a 7 puntos del líder, que en realidad serían 8 si no consigue una victoria mayor que el 0-4 encajado en la primera vuelta. Una diferencia que, a falta de siete jornadas, resultaría complicada de salvar. Eso es algo que saben los dos técnicos, Luis Enrique y Zidane, y por lo que preferirían reservar jugadores de cara a las semanas venideras, que vienen repletas de partidos de Champions. El problema, para ambos, es que no pueden sacar a sus equipos reservas por una cuestión de imagen. No queda bien tirar un clásico. Las dos situaciones, sin embargo, presentan varios matices.

El clásico será el homenaje a Cruyff

El trágico fallecimiento de Johan Cruyff ha convertido el partido contra el Real Madrid en una oportunidad inmejorable para realizarle el mejor homenaje posible al hombre que, años atrás, lideró al equipo blaugrana en una histórica goleada ante su eterno rival, en esa ocasión en Chamartín (hablamos del 0-5 logrado en el año 1974). Todo el barcelonismo se ha volcado en masa para mostrar sus condolencias a la familia del hombre más trascendente en la historia de la entidad culé. Los aficionados sueñan con evocar esa gran victoria con otra goleada al Real Madrid de Zidane, por lo que no entenderían que Luis Enrique no colocase a sus mejores hombres. Piensa, el aficionado, que en el primer partido en el Camp Nou después de la muerte del ‘Flaco’ deben jugar los mejores. Es lo mínimo.

Luis Enrique es consciente de la importancia del holandés en la historia del Barça. El asturiano, en su época como futbolista, llegó a la ciudad condal justo cuando Cruyff abandonaba el banquillo, pero no es ajeno a la revolución que supuso su prolongada estancia. De hecho, parte del modelo que él mismo utiliza (con variantes, claro) en la actualidad es la de Johan. También sabe el técnico del Barcelona que un clásico reviste la máxima expectación mediática, por lo que no se entendería muy bien que no alinease a sus estrellas.

Sin embargo, desde el punto de vista pragmático la situación es otra: el Barça tiene un choque muy complicado ante el Atlético de Madrid tan solo tres días después y ahora mismo la enfermería blaugrana, si no llena, sí que está poblada. Están renqueantes (de mayor a menor medida): Rakitic, Busquets, Iniesta, Alba, Sergi Roberto, Pique y Bartra. Eso sin contar alguna sorpresa de última hora de los internacionales rezagados (todo el mundo mira a Neymar, con permiso especial para pasar unos días en Brasil después de sus compromisos). Ninguno de ellos, no obstante, están en disposición de perderse el clásico, pero sin duda, alinear a los mejores de partida supondrá un riesgo que deberá ponderar Luis Enrique.

Real Madrid: ni una humillación más

En el Real Madrid la coyuntura médica es más favorable, con la única duda de Sergio Ramos (que jugará casi seguro, toda vez que ya lo ha hecho en otras ocasiones en peores circunstancias). De todos modos, Zidane sabe que su única bala para quedarse en el banquillo blanco es la Champions y preferiría volcar todos sus esfuerzos en encarrilar la eliminatoria de cuartos de final frente al Wolfsburgo. Pero el francés, hombre de club como es, no ha tardado mucho en resolver que tirar el clásico no es una posibilidad.

Y no lo es, sobre todo, por la goleada recibida por el cuadro culé en la primera vuelta. La afición blanca se siente humillada de una manera continuada por el eterno rival, con lo que no perdonará una falta más. Los seguidores merengues saben que la Liga es prácticamente una utopía pero están hartos de que la imagen de su equipo sea pisoteada. La opinión pública cree, además, que la calidad de la plantilla de Zidane es más que suficiente como para plantar cara en el clásico y pasar con solvencia la eliminatoria europea ante un equipo que actualmente ocupa la octava posición de la Bundesliga.

En conclusión, no son Luis Enrique y Zidane las personas más ilusionadas por este clásico. Esperan ambos que pase lo antes posible y con el menor perjuicio para los suyos.

Felipe de Luis Manero

@felipedeluis99