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Luis Enrique se ve superado por la situación: sin alternativas para reflotar a su equipo, opta por atacar a la prensa

Abril 19, 2016
luis enrique

El notable bajón del Barcelona está siendo motivo de estudio por los más reputados analistas futbolísticos del país. ¿Qué le pasa al equipo que se hizo con el triplete hace unos meses? Nadie lo sabe con certeza. Por eso es comprensible que los periodistas pongan ahínco en intentar encontrar respuestas. Y si alguien está legitimado para responder, ese es Luis Enrique, hasta nueva orden técnico del conjunto blaugrana. Pero el asturiano, antipático y arrogante con la prensa desde su llegada a Can Barça, ha perdido los papeles de manera definitiva y definitoria después de la derrota ante el Valencia.

El Barcelona ha sumado un punto de doce posibles en los últimos cuatro partidos de Liga y ha quedado eliminado de la Champions. En este contexto, el periodista del diario ‘Gol’, Víctor Malo, le cuestionó a Luis Enrique si la preparación física tenía algún tipo de relación con la racha negativa del Barcelona. Una pregunta pertinente y casi obligatoria. El entrenador le respondió con otro de sus chistes malos haciendo alusión al apellido del reportero. El chascarrillo, aparte de falto de ingenio, significó una falta de respeto grave, la enésima de Luis Enrique durante el presente curso a un periodista.

Luis Enrique, ni un líder ni un entrenador

Al técnico del Barcelona se le vio completamente fuera de sí en el segundo tiempo del choque ante el Valencia. Nervioso, desquiciado, protestando al colegiado cada acción intrascendente del partido, pero inmóvil en cuanto a decisiones se refiere. Paradójicamente, Luis Enrique no introdujo ninguna permuta física ni tampoco varío su sistema táctico. El asturiano demostró no tener plan, más allá de la confianza ciega en su tridente ofensivo. Así, como le ocurre a los obsesivos, pasó todo el partido preocupándose de los problemas pero no se ocupó de ellos.

Está claro que uno de los mayores hándicaps de este Barcelona es la falta de profundidad de plantilla. El nivel de los teóricos suplentes está a años luz de los titulares. Pero con eso debe jugar un entrenador de élite. La mayor parte de entrenadores de Primera División lidia habitualmente con dificultades mayores a esta. Es precisamente en estos momentos cuando un técnico tiene que erigirse en líder de su vestuario y proponer alternativas, opciones, variantes sobre el campo que tengan como objetivo solucionar los problemas que se repiten una y otra vez. No da la sensación de que las charlas de Luis Enrique contengan una gran carga táctica, toda vez que el estilo del Barcelona se mantiene intacto, sea cual sea el rival y sea cual sea el resultado.

La odiosa comparación con Pep Guardiola

Es ahora cuando emerge con fuerza la figura del sempiterno Pep Guardiola. El futuro entrenador del City consiguió imbuir a los suyos de un imponente espíritu competitivo, además de lograr que estuvieran receptivos a la hora de aprender nociones técnicas y tácticas. ‘El Pep’ trabajó con esmero los diferentes tipos de presión, conformando un equipo muy compacto en tareas defensivas. El Barça de Guardiola defendía mucho y bien y eso no ocurre con el de Luis Enrique. Ahora los equipos contrarios llegan pocas veces y marcan muchos goles.

Guardiola siempre ha sido un entrenador de recursos. En un club tan importante como el Bayern y ante unos jugadores con una mentalidad tan cuadriculada como la germana ha revolucionado el sistema, llegando incluso a jugar con cinco delanteros. El todavía técnico del cuadro bávaro lanza un mensaje muy claro a sus pupilos: si algo va mal, confiad en mí. El mensaje de Luis Enrique diferente: jugando como siempre, las cosas terminarán saliendo. Pero no salen.

Además, Guardiola jugaba en el Barça con el factor sorpresa: era casi imposible saber qué once alinearía en cada partido. El de Luis Enrique nos lo sabemos de memoria. Es mucho más previsible este equipo que el de Pep.

El momento de la verdad

El fútbol no tiene memoria, solo es presente. El mismo hombre que fue alabado por conseguir crear una convivencia positiva y muy beneficiosa para el equipo entre Neymar, Messi y Luis Suárez ahora será lapidado por la opinión pública si finalmente regala la Liga a sus rivales. Un triplete se queda en nada si después viene un año en blanco. Ahora es el momento en que sabremos de qué pasta está hecho Luis Enrique y si el Barcelona tiene entrenador o únicamente un escudo ante la prensa.

Felipe de Luis Manero

@felipedeluis99