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A QUIÉN CORRESPONDA

A QUIÉN CORRESPONDA

Los Vallejo-Nágera hasta en la sopa: hartos de Colate y de Samantha, la dominatriz estalinista de las ollas

Enero 23, 2017

Ambos descienden por parte de padre del psiquiatra favorito de Franco, un coronel militar que ha llegado a ser calificado como el Mengele del franquismo por sus detractores. Colate nos sale ahora diciendo que no es un vago, y Samantha se comporta en el programa y con sus empleados como si fuera la todopoderosa Catalina de Rusia. ¿Tienen o no tienen el gen rojo?, como decía su abuelo. En los programas infantiles como MasterChef junior, los niños sufren mucho. Hay una pequeña que no olvidará nunca un mal gesto de Malú cuando no había cámara delante. Ágatha Ruiz de la Prada se ha sometido a un lifting en toda regla…parece otra, pero se han pasado en los surcos de la boca.

colate samantha

A Colate le ha dado por decir en la revista Love esta semana que no es un vago, y que Paulina Rubio es una egoísta por no darle más facilidades para que el hijo que tienen en común pueda estar más tiempo con sus tías, abuela, primas, por parte de padre. Que Paulina se haya retrasado en la entrega no deja de ser una faena, compensable, sin necesidad de que a la cantante, que lo único que ha hecho ha sido trabajar toda su vida, le impongan una multa en Miami, como ha solicitado el propio Nicolás. No vamos a entrar en lo de vago o no vago, pero si alguna de sus ex -por ejemplo Patricia Pérez-, hablara, no sé lo que ocurriría. También mantuvo un romance con Inés Sastre, supuesta ex del entonces príncipe Felipe como comentábamos la semana pasada, haciéndonos eco de las revelaciones de Pilar Eyre. Pues será todo lo trabajador que él quiere, pero en México ya le llaman a su sucesor, Gerardo Baúza, que va a demandar probablemente a Paulina, el hombre que quiere convertirse en “El nuevo Colate”.

Poca gente lo sabe, pero ambos son nietos de uno de los psiquiatras más controvertidos del franquismo. No nos referimos a su tío que tenía cara de buena persona y parecía serlo, sino de su abuelo, Antonio Vallejo-Nájera, con jota. ¿A qué este baile de letras?  Hay quién le califica como el Mengele Español, aunque no cometió crímenes, y -a lo Sara Carbonero-, por si sus descendientes se enfadan, les cuento una breve descripción de él en la Wikipedia: “Afecto al nazismo, durante la Guerra Civil el coronel Vallejo-Nájera dirigió los Servicios Psiquiátricos del Ejército franquista y escribió extensamente sobre la degeneración de la raza española, que, según él, habría ocurrido durante la República, postura adoptada también por Juan José López Ibor, Ramón Sarró, José Solé Segarra, Marco Merenciano y otros psiquiatras. Dirigió un estudio incluso con republicanos españoles como conejillos de indias para demostrar su inferioridad intelectual. Esta es una de sus frases: “A la mujer se le atrofia la inteligencia como las alas a las mariposas de la isla de Kerguelen, ya que su misión en el mundo no es la de luchar en la vida, sino acunar la descendencia de quien tiene que luchar por ella”.

La doble cara de Malú: una bruja cruel con los niños

Yo no digo que este señor no tuviera derecho a la libertad de expresión, pero estos famosillos que se creen unos puestos  por delante de los Kikos Riveras, Franes Riveras y Andreítas Janeiro, también tienen o tuvieron padres y abuelos, y nosotros  el derecho y la obligación de hablar sobre ellos. La cultura nunca está de más. Y una se pregunta… ¿Qué pensaría el ilustre psiquiatra de sus nietos Colate y Samantha? La actitud de la reina de los “cáterin”, que tan mal lo pasó patinando por Nueva York con sus paellas, sin contar que contaba con el apoyo económico de su familia, no es franquista. MasterChef, cuando ella empieza a gritar, parece una checa de la de los rojos. Pobres de sus trabajadores. Y pobres de esos niños de concursos infantiles a los que hace sufrir y llorar tanto cuando compiten, y no solo en MasterChef junior. Voy a contar una maldad que me he guardado algún tiempo. Malú, como coach en La voz Kids, carecía de la sensibilidad necesaria para tratar algo tan delicado como es siempre un niño. Un día entró en una Sala e hizo un comentario tan fuerte como inoportuno sobre los peques que estaban en el casting que, si la niña que lo oyó no hubiera sido más fuerte, habría acabado como los republicanos que estudiaba el abuelo de Colate y su hermana.

Hay que decir que aquel señor hizo un estudio de comparación entre brigadistas internacionales y presas malagueñas. He aquí algunas de sus frases: “La perversidad de los regímenes democráticos favorecedores del resentimiento promociona a los fracasados sociales con políticas públicas, a diferencia de lo que sucede con los regímenes aristocráticos donde sólo triunfan socialmente los mejores”. Y añadía: “El imbécil social incluye a esa multitud de seres incultos, torpes, sugestionables, carentes de espontaneidad e iniciativa, que contribuyen a formar parte de la masa gregaria de las gentes anónimas.”

Pues eso, aquí tenemos a Colate y a Samantha, la aristocracia del Cuore dándonos la brasa. Hay que decir en su descargo que llevó a Roscón, su hijo, a los toros, porque tiene derecho a hacer lo que le da la gana y si a su niño le gustan los toros, que lo haga, pero luego la fastidió al  pedir disculpas a toda la gente que se haya sentido herida, pido perdón, no era mi intención…Es una imagen en familia, con mi hijo con Síndrome de Down, al que le encantan los toros“, dijo. Pues no tenía que dar explicaciones. Ni que fuera una republicana de la posguerra, diría su abuelo.

Ana Montesinos