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Cada vez son más los guardaespaldas que se niegan a protegerle por su carácter agrio

Los taxis de Álvarez Cascos

Junio 6, 2010
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Con mal pie inicia Francisco Álvarez Cascos su reentre en la política nacional, vía Asturias. Y eso pese a que una reciente encuesta publicada por el diario El Mundo, que dirige Pedro J. Ramírez, vaticina que, a día de hoy, el PP sacaría al PSOE 10 puntos de ventaja. Es decir, que ganaría las elecciones autonómicas por mayoría absoluta alcanzando un porcentaje del 46,8% de los votos En esa misma información se aseguraba que el 51,5% de los asturianos cree que el ex ministro de José María Aznar sería un buen candidato; y entre estos, el 83,9% de los que en los pasados comicios votaron al Partido Popular.

Pero no es oro todo lo que reluce. En primer lugar, porque la dirección nacional del PP no se ha pronunciado a este respecto. A más: ha encargado una encuesta entre los afiliados para conocer su opinión. Y muchos de los simpatizantes del partido liderado por Mariano Rajoy ya han dejado claro que si el candidato es Álvarez Cascos ellos entregan el carnet. Y no son tiempos para perder ni un solo voto. Y es que líderes del PP, personas próximas a Cascos y algunos afiliados saben cómo se las gasta el que fuera uno de los hombres fuertes de los Gobiernos de Aznar.

La mujer y los hijos

Un ejemplo. Por razones de seguridad no desvelaremos desde estas páginas las medidas de seguridad/protección que tiene asignadas el que fuera ministro de Fomento. Pero los miembros de la Policía Nacional destinados a esta misión  ya no saben que excusa inventarse para no formar parte del séquito de vigilancia de Álvarez Cascos. Pese a la crisis, el que fuera secretario general del PP, no utiliza el coche oficial asignado para los guardaespaldas sino que se desplaza en la mayoría de las ocasiones en taxi, suponemos que a costa de su bolsillo. Con los problemas añadidos que supone para los miembros de los Cuerpos y Fuerzas de la Seguridad del Estado. 

No todo queda ahí. Los policías encargados de la seguridad de Cascos también se ven en ocasiones obligados a custodiar a los hijos y la mujer del hasta ahora ex dirigente del PP. Y obligados también a soportar y aguantar los desplantes, la mala educación y el desprecio de la familia. Todo un ejemplo.