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La asamblea, todavía controlada por Florentino Pérez, rechazó los nuevos estatutos del club, con lo que no podrá haber elecciones hasta que se modifiquen y aprueben

Los socios del Real Madrid convirtieron el día de gloria de Ramón Calderón en el principio de su fin

Mayo 18, 2008

La Asamblea General Extraordinaria del Real Madrid rechazó la propuesta de nuevos Estatutos del club que la junta directiva que preside Ramón Calderón había elaborado con unas comisiones de trabajo en las que participaron socios de diversos sectores. Recordemos que un juzgado declaró nulos los actuales estatutos por el tema del voto por correo, y que deben ser modificados antes de las próximas elecciones, que deben ser en junio de 2010. Calderón acudió a la asamblea a darse un baño de multitudes tras la conquista de su segunda liga consecutiva, pero se encontró una encerrona.


Parte de la oposición madridista, los de la ‘Plataforma Blanca’, ya anunciaron la pasada semana que demandan a Ramón Calderón ante los juzgados por la manipulación del proceso de elección de compromisarios. Según parece los hombres del presidente pretendían formar una nueva asamblea de compromisarios con su propia gente y para ello presuntamente habían recurrido a los cerca de 5.000 nuevos socios a los que dio cabida tras ser elegido presidente en 2006, saltándose las listas de espera oficiales. Todo muy oscuro.
Tan oscuro como la asamblea de ayer, en la que tras no poder cambiar a los compromisarios se encontró con una asistencia de unos 900 compromisarios, la mayoría hostiles a sus intereses, que por 682 votos en contra, 150 a favor y 34 abstenciones, le tiraron los nuevos estatutos. Lo absurdo del tema es que las modificaciones no son peores que el texto aún vigente y que recordemos no es válido para el proceso electoral por mandato judicial. El fallo es que la junta ha presentado las modificaciones estatutarias como un único texto, en el que los votantes o lo aceptaban todo o lo rechazaban todo, con lo que se lo han tirado entero.
Total, que Ramón Calderón ha comprobado como su masa social en la asamblea sigue siendo la misma gente que el ex presidente Florentino Pérez quiso, y como cuentan que FP está bastante enfadado con la gestión de Calderón, le ha lanzado el primer misil. Una de las sandeces utilizadas para el rechazo es el cambio de nombre de la sociedad, que iba a pasar a denominarse Real Madrid Club de Fútbol y de Baloncesto. Cambio inaceptable, se entiende.
A cambio lo que se llevó Ramón Calderón fueron gritos de ¡dimisión, dimisión! Ni en sus peores pesadillas lo hubiera soñado. Ahora le toca atrincherarse porque está claro que dos ligas no son suficientes. La que se puede liar el día que se conozcan de verdad las cuentas del club, el crecimiento de la deuda y lo que habrá que hacer con parte de la Ciudad Deportiva de Valdebebas para poder seguir despilfarrando en fichajes, sospechosos o no.
El abatido presidente, una vez oído a sus socios tras más de tres horas, acabó diciendo que “no podrán alegar que no se los ha escuchado. Yo no tuve la misma suerte en dos asambleas en las que se me desconectó el micrófono“. Luego se votó y se llevó la gran bofetada. Una pregunta: ¿para cuándo el Real Madrid SAD?