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La Fundación Astrida, creada por el difunto rey Balduino, cuenta ya con un capital de 3,9 millones de euros

Los royals belgas, ingleses, daneses y alemanes a vueltas con el dinero

Julio 20, 2014

En Dinamarca, crece diariamente la oposición a que la condesa de Frederiksborg, ex esposa del príncipe Joaquín, continúe recibiendo del estado la asignación de 2,1 millones de coronas que percibe desde su divorcio

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A pesar de su avanzada edad, que no parece haberle permitido asistir en Roma a la brillante boda de su sobrino nieto príncipe Amadeo de Bélgica, la anciana reina Fabiola parece continuar activa en su intento de dejar arregladas las complejas cuestiones de su cuantiosa herencia. Si en 2012 se vio obligada a desmantelar la Fundación Fons Pereos, acusada por la prensa de querer evitar gruesos impuestos sucesorios en Bélgica a sus numerosos sobrinos españoles, en los dos últimos años parece haber preferido derivar importantes sumas de capital a la Fundación Astrida, creada por el difunto rey Balduino, pues ya en 2012 le ingresó 80.000 euros seguidos de otros 2,5 millones más un año después de manera que la Fundación cuenta ya con un capital de 3,9 millones.

Dineros que ahora van a destinarse a costosas obras (renovación de techos, incorporación de paneles solares y de sistema de tratamiento de aguas, y quizá ampliación de las edificaciones), en la finca de Opgrimpie, que es una extensa propiedad con casa palaciega, piscina, edificios para invitados y hasta capilla privada, que pertenece a la Fundación Astrida y que ella usufructúa. Una decisión un tanto extraña habida cuenta de que la finca, en la que se encuentra la Villa Fridhem, está desierta pues Fabiola divide su tiempo entre el palacio de Stuyvenberg y sus frecuentes visitas a España, ocupada como está en promover ante la Santa Sede la causa de beatificación de su esposo. Cuestiones monetarias que inquietan en Bélgica donde la familia real, enfrentada por cuestiones crematísticas, se encuentra sometida al ojo atento de la prensa y de la opinión pública.

Los príncipes de la casa de Sajonia indemnizados con 4,8 millones

Pero también en Inglaterra se rumorea ahora que la propia reina Isabel es quien sufraga los gastos de seguridad de su prima la princesa Alejandra de Kent, fiel servidora de la dinastía, tras los gruesos recortes en escoltas a los que han tenido que someterse hasta las hijas del príncipe Andrés. Y en Dinamarca crece diariamente la oposición a que la condesa de Frederiksborg, ex esposa del príncipe Joaquín, continúe recibiendo del estado la asignación de 2,1 millones de coronas que percibe desde su divorcio habida cuenta de su ostentoso nivel de vida y de las gruesas deudas en las que ha incurrido en los últimos años.

Por el contrario, en Alemania los príncipes de la casa de Sajonia, no reinantes de 1918, han conseguido, después de un largo pleito de 18 años, ser finalmente compensados por el gobierno del estado libre de Sajonia por los valiosos bienes de familia (10.000 objetos entre joyas, plata, muebles, libros y pinturas), que desde fines de la Segunda Guerra Mundial se exhiben en distintos museos locales. Un acuerdo muy ventajoso que concede a los príncipes sajones 4,8 millones de euros, además de la devolución de numerosos objetos que se venderán en subasta y cuyo valor se estima en 1,15 millones más. Toda una fortuna que tendrá que repartir el príncipe Alexander de Sajonia, reconocido por las autoridades como jefe de la casa real sajona a pesar de la oposición de sus primos el singular príncipe Rudiger y el príncipe Michael Benedickt de Sajonia-Weimar. Y sincrónicamente muchos kilómetros al norte de Sajonia otro príncipe de esa casa, Daniel, reclama a las autoridades polacas el poder excavar en el jardín del palacio de Sibyllenort en el que sus antepasados enterraron en 1945 cantidades de monedas y barras de oro y otros valiosos objetos de plata antes de huir hacia el oeste ante el avance de las tropas soviéticas. Un magnífico tesoro estimado en 3,5 millones de euros que se espera poder recuperar además de la devolución del propio palacio y de otros bienes raíces.

Y en octubre, en Marbella, el esperado enlace Olivia de Borbón-Julián Porras

Entre tanto el príncipe Jaime de Borbón-Parma ha jurado en Ámsterdam su cargo de nuevo embajador de Holanda ante la Santa Sede, y son muchas las altezas que ya han llegado a España para las vacaciones estivales. Por el Palacio de Marivent ya han pasado de la mano de la reina doña Sofía su prima la princesa Tatiana Radziwill y su esposo el doctor Jean Fruchaud, en las playas de Ibiza hemos visto a María Gabriela de Saboya y a su hija Elisabeth de Balkany, y el próximo 24 de julio la firma de ácido hialurónico Princess Skincare organiza su propia gran fiesta en Marbella con el apoyo del príncipe Hubertus de Hohenlohe-Langenburg que llega allí en compañía de numerosos aristócratas españoles y extranjeros sin faltar algunos clásicos como Gunilla von Bismarck o la princesa Beatriz de Orleans, que dos días después celebra en el castillo alemán de Niederraibach la gran boda del verano: la de su hijo François con la baronesa Teresa von Einsiedel en la que veremos una gruesa representación de las aristocracias española y centroeuropea, y quizá hasta alguna representación de la familia real española tan cercana a la familia del novio.

Pero ya se anuncia también la gran boda del otoño en el corazón de Marbella, pues a comienzos de octubre será el turno de Olivia de Borbón, hija del duque de Sevilla y pasada por un reality televisivo, con su prometido el empresario Julián Porras. Las invitaciones ya han sido cursadas, se esperan las confirmaciones, y allí veremos a toda la gran sociedad marbellí, a numerosos Borbones de lejano parentesco con el rey don Felipe como Alfonso de Borbón, primo hermano del novio, y su compañera Eugenia Silva, y todo un notable contingente de los importantes de la sociedad española que se mezclarán con príncipes de Fürstenberg, condes von Hardenberg y un vistoso contingente de nobles alemanes.

 
Ricardo Mateos