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Recibieron un "regalo" de 320.000 libras esterlinas de un polémico empresario ruso

Los problemas de los príncipes de Kent

Mayo 27, 2012
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Inglaterra continúa entregada a las festividades del jubileo de la reina Isabel (hay previstas 10.000 celebraciones populares en distintos lugares), y los Windsor se prodigan por todas partes para recobrar la parte de brillo perdida por la dinastía en las últimas décadas. La BBC proyecta un programa especial sobre tesoros nacionales, la reina Isabel acude a la Royal Academy of Arts y al Chelsea Flower Show, el príncipe Carlos y Camilla viajan por Canadá, las hijas del príncipe Andrés participan en cenas de caridad, y en el palacio de Buckingham se presentó un libro sobre los valiosísimos diamantes de la reina al que no faltaron la princesa Alejandra de Kent, Lady Romsey, los duques de Devonshire y un largo etcétera de la crema social británica.

Sincrónicamente Buckingham también ha acogido el primer y multitudinario garden party del año con asistencia de 8.000 personas en presencia de Isabel II, el duque de Edimburgo, la princesa Ana y el príncipe Andrés. Todo un elaborado programa de actos por todo el mundo para dar realce a la dinastía, mientras en el límite de la extravagancia un comprador anónimo ha llegado a pagar 11.000 libras esterlinas por una vieja prenda de ropa interior de la reina Isabel, y la prensa ya habla de que si el primer hijo de los duques de Cambridge es niña será la futura heredera de la corona cambiando con ello las leyes tradicionales.

320.000 libras esterlinas de regalo
 

Pero como toda celebración tiene su contrapunto, no le falta a la reina Isabel el que alguien de su familia de la nota y en este caso los protagonistas son su siempre controvertido primo hermano, el príncipe Miguel de Kent, y su esposa, la princesa María Cristina. La pareja nunca ha sido especialmente bienvenida en Buckingham, pues es notorio el desagrado que tanto la reina como el príncipe de Gales sienten por María Cristina de Kent a causa de su ambición y de sus formas ostentosas (es popularmente conocida como “princess Pushy”), que no cuadran mucho con los gustos de los sobrios Windsor (la prensa llegó a comentar que ella no sería invitada a la boda de Guillermo y Kate).

El problema es, en esta ocasión, que en fechas recientes la prensa ha puesto en cuestión las 320.000 libras esterlinas que entre 2002 y 2008 Miguel de Kent recibió en cuentas bancarias ubicadas fuera de Inglaterra en calidad de “regalo” del oligarca ruso Boris Berezovsky, que en 2003 buscó asilo en Inglaterra huyendo de la justicia rusa tras un encontronazo con Wladimir Putin. Las singulares relaciones de Miguel y Maria Cristina de Kent con oligarcas rusos de dudosa reputación vienen ya de antiguo y no gustan en Buckingham por su poca transparencia, y a ello se suma ahora el misterioso asesinato por parte de unos sicarios, en un suburbio de Moscú, de otro de sus grandes amigos rusos, el magnate de la industria del mueble Mikhail Kravchenko, de quien en los últimos años la prensa británica ha dicho que podría ser el compañero sentimental de la singular María Cristina.

Problemas financieros
Hace ya algunos años la princesa, que está aprendiendo ruso, fue pillada por unos paparazzi cogida de la mano del ahora asesinado Kravchencko durante una lujosa vacación en Venecia, arguyendo como defensa ante la prensa que ella “toma de la mano a todos sus amigos, pues no cree que eso implique un grado particular de intimidad ya que ella es una persona muy táctil que lo hace todo el tiempo”. Ostentosos y siempre escasos de fondos los príncipes de Kent, que han manifestado públicamente lamentar la muerte de este amigo, ya padecieron problemas financieros en el pasado, tuvieron que vender su magnífica propiedad rural, y pronto tendrán que abandonar los lujosos apartamentos del palacio de Kensington en los que viven a cambio de una mínima renta que pagan a la corona.

Entre tanto el príncipe Alberto de Mónaco y su esposa Charlene han denunciado por libelo al periódico británico The Sunday Times, solicitando una compensación de más de 300.000 libras esterlinaspor daños morales causados por los contenidos de un artículo aparecido en ese medio al día siguiente de su boda en Montecarlo, en el que a él se le acusaba de complicidad en un escándalo de corrupción financiera a gran escala en el principado y de forzar a su actual esposa, mediante el pago de una importante suma de dinero, a contraer un matrimonio de conveniencia en beneficio de su imagen pública.

Ricardo Mateos