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Un día antes don Felipe se encontrará en Palma para una reunión con los Ministros de Asuntos Exteriores de la Comunidad Europea

Los príncipes de Asturias no asistirán a la ceremonia de entronización del nuevo rey de Bélgica

Julio 14, 2013
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Mientras toda Inglaterra se muestra pendiente del inminente parto de la duquesa de Cambridge (los históricos nombres de Victoria y Jorge suenan como favoritos), la familia real de Bélgica vive todo un maratón de actividades a pocos días de la abdicación del rey Alberto el próximo día 21. Los reyes salientes y los príncipes herederos han recibido a los ministros presidentes de las 5 entidades federales del país, a todos los presidentes de gobierno del reinado de Alberto I, y a numerosos representantes de las diversas instituciones del estado en un país en el que la monarquía pasa por horas bajas. Ya sabemos que el futuro rey Felipe I mantendrá la misma lista civil de su padre, 11,55 millones de euros anuales, pero que tendrá que pagar IVA e impuestos sobre consumos como licores, gasolina y tabaco, y no hay duda de que el reto de su reinado será mantener unido un país lleno de tensiones internas entre dos comunidades históricas con lenguas diferentes. No se sabe, sin embargo, cual será la residencia oficial de los ahora reyes Alberto y Paola que tienen casa propia en el sur de Francia y en las playas de Ostende, y cuentan con el imponente castillo familiar de Ciergnon, en las Ardenas, pues no parece que vayan a desplazar a la anciana reina Fabiola de esa residencia habitual de las reinas viudas de Bélgica que es el palacio de Stuyvenberg, situado en el parque del palacio de Laeken. Y también cabrá ver como el protocolo se maneja con la presencia de un rey, un ex rey, una reina, una ex reina, y una reina viuda, Fabiola, con quien Alberto y Paola nunca se han llevado particularmente bien.

Tan sólo un precedente

Contrariamente a Holanda, donde las abdicaciones son ya parte de una tradición casi centenaria, Bélgica sólo ha sido testigo de una única abdicación, la del rey Leopoldo III, padre del rey actual, que se vio forzado a dejar el cargo en circunstancias excepcionales por lo que algunos consideraron su pasado colaboracionista con las tropas alemanas de ocupación durante la Segunda Guerra Mundial. Es bien cierto que desde largos meses atrás se especulaba con la posibilidad de una abdicación, pero el súbito anuncio de esa decisión no parece ser ajeno a las numerosas situaciones delicadas que en los últimos tiempos han empañado fuertemente la imagen pública de la familia real. Sin olvidar la demanda de paternidad de Delphine Boël, que se declara hija del rey Alberto, cuya causa se verá ante los tribunales de Bruselas el próximo 3 de septiembre una vez que él ya haya dejado la corona. Por tanto Felipe I no comenzará su reinado en circunstancias halagüeñas, pues también a él le persigue la sombra de una acusación de homosexualidad nunca demostrada y quizá confundida, acaso intencionadamente, con su fuerte pietismo católico heredero de los años de reinado de su tío el rey Balduino. Sin olvidar aquel romance que parece que muchos años atrás mantuvo con la sevillana Adriana Torres de Silva (nieta de los duques de Miranda), en aquellos tiempos en los que era visitante frecuente de las playas de Sanlucar de Barrameda y del Puerto de Santa María, o de su intento de declaración a la infanta doña Cristina durante los días de festejo de la boda de doña Elena, según nos relató uno de los presentes. Pero no hay duda alguna de que su mayor apoyo será su esposa la princesa Matilde, cuyo prestigio es probablemente el más alto en el conjunto de la familia real belga.

Todo preparado para la ceremonia

Todo se va preparando para la ceremonia del día 21 (algunos republicanos ya han manifestado su deseo de boicotear al acto), que será mucho más sobria que la brillante entronización del rey Guillermo Alejandro de Holanda hace tan sólo unas semanas. Aunque todavía no hay confirmaciones, allí se espera la presencia de algunos representantes de distintas familias reales europeas, y en especial de los vecinos Holanda y Luxemburgo (estos últimos parientes cercanísimos de los Sajonia-Coburgo de Bélgica). Pero a día de hoy el gabinete de prensa del palacio de la Zarzuela, que ya tiene definida la agenda oficial de los príncipes de Asturias para esas fechas, no cuenta con la posibilidad de que éstos puedan representar a España en un acto tan significativo amén de que el día 20 don Felipe se encontrará en Palma para una reunión con los Ministros de Asuntos Exteriores de la Comunidad Europea. Entre tanto en Holanda la princesa Beatriz, hasta hace poco reina, ya ha anunciado que a fines de este año trasladará su residencia de forma definitiva al castillo de Drakensteyn ahora que su hijo, el desafortunado príncipe Friso, ha sido trasladado desde Inglaterra hasta el palacio holandés de Huis ten Bosch con “un mínimo grado de conciencia”. Y desde Atenas han llegado noticias preocupantes sobre la salud del ex rey Constantino que el pasado 8 de julio sufrió una lipotimia durante su estancia en el lujoso enclave de Porto Heli, en el Peloponeso, donde tiene un propia mansión, teniendo que se trasladado por un padecimiento infeccioso de las vías urinarias hasta la Bioclínica de la capital griega. Su hospitalización fue breve, pero la salud del hermano de doña Sofía, a quien últimamente vemos caminar siempre apoyado en un bastón, da signos de preocupación tras su operación en Londres en 2009 para resolver una calcificación aórtica.

Ricardo Mateos