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Un sobrino de Mozah Bint Nasser, Jequesa de Qatar, busca negocios en Madrid

Los príncipes árabes acrecientan su interés por España para sus inversiones

Abril 2, 2012

Por ello tampoco causa sorpresa el sobreseimiento por parte de un juzgado de Ibiza de la denuncia por violación interpuesta por una joven española contra el influyente y riquísimo príncipe Alwaleed Bin Talal

El sobrino del rey Abdullah de Arabia Saudí, es también uno de los grandes accionistas de la compañía África Mixta SA, en la que parece que tiene algunas participaciones Iñaki Urdangarín

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Parece que los príncipes árabes sienten un creciente interés por España, país al que están derivando muchas de sus inversiones en distintos ámbitos de la vida económica que van desde la agricultura a la industria pasando por el turismo. Por ello no sorprende que, hace tan solo unos días, haya pasado por Barcelona un sobrino de la Jaquesa de Qatar, Mozah Bint Nasser, segunda esposa y favorita del Emir, que representa a esa millonaria familia principesca, para tratar sobre un proyecto de inversión relacionado con un bello palacio del siglo XVIII de la provincia de Madrid.

Y es que no se cumple ni un año de su última visita a España, que levantó mucha expectación en el mundo económico, político y en el del corazón. En esa visita el Emir y la Jequesa procedentes de Doha fueron recibidos a pie de pista por los Reyes, una recepción en el mismo aeropuerto que se produce en muy pocas ocasiones. Tras ser alojados en el palacio de El Pardo, los Reyes -acompañados por los príncipes de Asturias y la infanta Cristina– ofrecieron un almuerzo a sus invitados, y por la noche una cena de gala en el Palacio Real a la que asistieron varios ministros del gobierno

Igualmente el Emir se reunió con José Luis Rodríguez Zapatero, con quien ya se reunió en Qatar dos meses antes,  con la intención de que invirtieran en empresas españolas, algo que han hecho siendo accionistas de referencia de Iberdrola. Unas relaciones extraordinarias.

Por ello tampoco causa sorpresa el sobreseimiento por parte de un juzgado de Ibiza de la denuncia por violación interpuesta por una joven española contra el influyente y riquísimo príncipe Alwaleed Bin Talal, sobrino del rey Abdullah de Arabia Saudí, cuyos tentáculos financieros se extienden en red por todo el mundo y cuya fortuna, estimada en 135.000 millones de euros, está invertida en grandes empresas globales como Citibank, Twitter o la News Corporation del también poderoso Rupert Murdoch.

Conexiones con la Casa Real española

Pero el príncipe Al Waleed es también uno de los grandes accionistas de la compañía África Mixta SA, en la que parece que tiene algunas participaciones Iñaki Urdangarín, una empresa promotora de viviendas de bajo coste que está presente en numerosos países africanos. Ya en 1995 la revista Business Week avanzaba que, para 2010, Al Waleed sería probablemente el hombre de negocios más poderoso y más influyente del mundo, vaticinio bastante acertado si tenemos en cuenta la amplitud de su poder.

En la actualidad posee tres palacios en Arabia Saudí, el Kingdom Resort (con tres lagos privados), el Promotion Palace (que cuenta con su propia mezquita), y el Kingdom Oasis (con zoológico privado), y es propietario del yate “Nabila”, en otro tiempo propiedad del olvidado magnate Adnan Khashoggi. Su padre, el príncipe Talal, hermano de varios reyes sucesivos de Arabia Saudí, es un hombre de gran prestigio internacional que en otro tiempo ofició de representante de UNICEF y de la UNESCO y que durante años contó como relaciones públicas en Europa con un conocido aristócrata francés de quien se desprendió al radicalizar su entorno rodeándose de un equipo estrictamente islámico.

Un príncipe algo más que controvertido

Pero la sombra del misterio y cierto halo de miedo parecen rodear al poderoso Al Waleed, de quien se cuentan numerosos excentricidades y comportamientos extraños, pues en fechas recientes la publicación Business Insider se hacía eco de los temores de uno de sus empleados en los Estados Unidos, cuyo nombre se protege con el anonimato, que manifestaba haberse sentido literalmente atrapado en uno de los palacios del príncipe pues se veía apuntado por un revólver cada vez que deseaba abandonar la residencia principesca.

Sin embargo el príncipe sabe mantener una limpia imagen de filántropo pues en 2004 donó millones de dólares para las víctimas del tsunami de Indonesia, defiende los derechos de las mujeres en oriente medio, y su secretariado afirma que durante los últimos 30 años ha hecho donación de 24.000 millones de dólares a distintas instituciones de tipo caritativo y asistencial en 70 países. Incluso su única esposa, la princesa Ameerah Al Taweel,ha sido fuertemente criticada por su propio hermano el príncipe Khlaed por sus apariciones públicas en televisión y por su defensa de la igualdad de derechos de las mujeres árabes. Pero tras el atentado a las Torres Gemelas de Nueva York en 2001, Al Waleed remitió un donativo de 10 millones de dólares a la ciudad que el alcalde, Rudolf Giuliani, se negó a aceptar al tener noticia de que el príncipe esperaba con ello que los Estados Unidos reconsiderasen su política en relación con Palestina.