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Los pilotos y equipos de Fórmula 1 braman contra un reglamento que no entienden ni ellos ni el público

Julio 27, 2016
F1 Hungria

Equipos y pilotos quieren cambiar unas reglas de la Fórmula 1 que en lugar de impulsar la competencia y la diversión, parecen diseñadas para correr sentados con un abogado de copiloto. El sábado del Gran Premio de Hungría se celebró en el box de McLaren sin demasiadas alharacas pero con una contenida satisfacción una de las mejores clasificaciones desde que les motoriza Honda: los dos coches en zona de puntos, con Fernando Alonso séptimo en parrilla y Jenson Button octavo. El británico realizó una salida más que correcta pero poco le duró la alegría cuando a tras pocas vueltas pisó el pedal del freno y dio con su pie en el fondo del monoplaza, y esto no tiene nada de divertido cuando viajas a 300 kms/h. En vista de la peligrosidad de la situación deceleró su bólido y avisó boxes de la situación, desde donde le dijeron de donde podía proceder la avería. De manera sorprendente fue automáticamente sancionado con un paso por boxes, castigo equivalente a una pérdida de unos treinta segundos en carrera. Los comisarios deportivos interpretaron que Button recibió una ayuda externa a la conducción, pero no repararon en que de no haberlo hecho podría haber provocado un accidente, algo que si llega a ser contra otro coche también seria sancionable. Sin embargo esta regla, la de las limitaciones de radio, es muy discutida y precisamente se admiten todas las que sean relacionadas con la seguridad aunque esta pareció ajena a lo relacionado con ella.

En la misma prueba Max Verstappen bandeó su coche de un lado a otro en un intento de evitar ser adelantado por Kimi Raikkonen, cuando está prohibido hacerlo en más de una sola dirección; una cosa es que el piloto precedente decida su trayectoria, y otra que se interponga delante de otro monoplaza que quiera pasarle a base de cortarle el paso. El holandés golpeó el Ferrari de Kimi Raikkonen y le rompió su alerón delantero, algo sancionable, pero los comisarios decidieron no tomar medida alguna

Reglas complejas, enmarañadas y que se prestan a interpretación

Esta selva normativa no solo marea a los participantes, ingenieros y encargados de la estrategia sino que en muchas ocasiones los asistentes a las carreras no entienden por qué ocurren muchas cosas y han de leerlo por la noche en casa a través de webs especializadas para comprender lo que han visto. Nico Rosberg consiguió su pole position en periodo de banderas amarillas, esto es, con precaución en pista y esto indica que ya más rápido no podía ir. De haber respetado a rajatabla las maneras tendría que haber decelerado su ritmo, algo que sí hicieron otros y no pudieron mejorar sus registros. Los marshalls de la FIA tardaron horas en decidir si la jugada era legal o no, y los aficionados abandonaron la pista a media tarde, sin saber si el corredor de Mercedes conservaría su pole o sería Lewis Hamilton el encargado de arrancar el primero.

Las reglas son complejas, enmarañadas y lo que es peor: se prestan a interpretación y a veces se deciden sanciones de manera aleatoria que dependiendo del caso o la carrera dejan de tener efecto, y es algo que enerva a los participantes. El último invento, muy tecnológico, y llamado a ser el futuro, son los sensores instalados en las curvas más cerradas y proclives de las que abusar para sujetar a los participantes dentro del asfalto. Fernando Alonso, muy aficionado a morder los pianos con agresividad en una pista en la que hacerlo trae beneficios, fue advertido desde boxes a que no siguiera abusando de esta posibilidad so pena de recibir una sanción. Desde el graderío no hubiera sido comprensible como uno de los pilotos más agresivos y espectaculares con un coche que funcionó bastante bien en Hungaroring, tendría que darse un paseo a velocidad ralentizada por boxes a modo de castigo por haber hecho algo invisible al ojo allí presente.

Reducir las reglas para mejorar el espectáculo

Para estudiar todo esto el Grupo de Estrategia de la Fórmula 1 se reunirá este jueves en Ginebra y uno de los puntos de la jornada será el cómo reducir este tipo de reglas tan poco justificables ante los espectadores. La actual reglamentación limita el consumo, el flujo de combustible, los accidentes, la flexibilidad de los alerones, los mensajes de radio, y un sinfín de cosas que no hacen más que capar un deporte que era espectacular y está dejando de serlo en base a sus normas. A cambio y en pos del show lo único que se ha aportado han sido los tacos de titanio que echan chispas y unas pruebas de sonido que se hicieron con un Mercedes a base de ponerle una especie de trompeta a sus escapes. Desde luego, regular regulan, pero ayudar no ayudan.

La Fórmula 1 sufrirá uno de los cambios reglamentarios en lo referente a su técnica más grandes de su historia para 2017 y el deseo de todos es que de forma paralela muchas de estas reglas y limitaciones absurdas desaparezcan. Una de las constantes de la especialidad es el continuo vaivén regulatorio; con una fuerte componente tecnológica es normal que las armas viajen de forma paralela pero las voces en contra del exceso de limitaciones y condicionantes empieza a ser ya un clamor. Lo único que quieren pilotos y equipos es poder exprimir sus mecánicas y habilidades, que cada cual se las componga sobre el asfalto y que la competitividad se vea desde el minuto uno, sin ahorros de combustible, conservar los neumáticos o tener más cuidado en golpear a otro coche que acelerar hasta donde el motor permita. La F1 tiene un problema: está limitada por sí misma. 2017 puede ser un buen momento para dejar hacer a los verdaderos protagonistas que son, a fin de cuentas, los que se la juegan cada domingo en la pista y eso es justo lo que piden. Desgraciadamente la Fórmula 1 no es una democracia, aunque poco a poco el sentido común se acabará imponiendo. Más les vale.

José M. Zapico

@VirutasF1