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Desde la entrada de la compañía de bandera española en IAG, los conflictos se cuentan por decenas

Los pilotos de Iberia consiguen nuevos privilegios tras protestar por dos laudos que escondían primas millonarias y tan solo la congelación de algunos fondos sociales

Febrero 17, 2014

Quién no llora, no mama. Y no lo dice el refranero popular, sino la realidad. Los pilotos del sindicato Sepla, afamados por replicar cuantas modificaciones de sus contratos existan, han vuelto a la carga tras poner el grito en el cielo por un laudo que no es tan fiero como lo pintan. La diferencia entre éstos y el resto de trabajadores, es que los pilotos suelen ganar, mientras los segundos hacen cola en el SEPE. El nuevo acuerdo con Iberia ha traído la calma (temporal) a las relaciones entre ambos entes, pero tan solo porque se han satisfecho las demandas de los pilotos. Iberia es un muñeco roto en manos del Sepla.

La pipa de la paz se ha forjado en torno a cambios “estructurales y permanentes” que garantizan la viabilidad de la compañía en el futuro. Entre las mejoras de la productividad –cuyo objetivo es superar a las low cost Ryanair y easyJet- destaca un incremento del 35% de las horas máximas de vuelo de los pilotos, hasta las 850 horas anuales (cerca de las 900 que permite la reglamentación internacional). El punto más interesante para los pilotos reside en que los salarios no se tocarán: se congelarán hasta 2015 y a partir de entonces, los incrementos salariales estarán sujetos a la rentabilidad de la compañía. Un panorama más despejado para los pilotos que echaron abajo dos laudos: el del magistrado Jaime Montalvo de marzo de 2012 (que proponía rebajas de los salarios más altos del 10%) y el del mediador Gregorio Tudela de marzo de 2013(que sugería una rebaja del 14%, a la que se le aplicó un recorte adicional del 4%).
  

En contra del Laudo

Pero, ¿cómo han conseguido los pilotos voltear una situación que parecía definitiva? ¿Cómo se ha difuminado el efecto del laudo? Con la creación de Iberia Express en marzo del presente curso, la última gota acabó por colmar el vaso. El Sindicato Español de Pilotos de Líneas Aéreas (SEPLA) se opuso desde el minuto uno a la creación de la línea de bajo coste ya que iniciativas similares como Viva Air, Binter Mediterráneo o Clickair ocasionaron en la compañía pérdidas de hasta 200 millones de euros. Muchos otros veían a la nueva aerolínea como una moneda de cambio en favor de British Airways, que tomaría las riendas de IAG descuartizando el poderío aéreo español. Debido a tal desaguisado, los sindicatos convocaron una huelga que dañó más si cabe las penosas cifras de pasajeros de los aeropuertos españoles, al cancelar numerosos vuelos que acarrearon pérdidas de hasta 3 millones de euros a Iberia. La falta de acuerdo llevó al Gobierno a intervenir con la mediación del Ministerio de Fomento y el juicio y arbitrio del Ministerio de Empleo y Seguridad Social dictando, a través del magistrado Jaime Montalvo, un laudo en marzo de 2012 y que estaría en vigencia durante dos años.
 

El fallo venía a enterrar el hacha de guerra y a poner fin a una grave falta de entendimiento entre pilotos y compañía, tras la creación de Iberia Express y la inclusión en IAG. Sin embargo, los pilotos, recibieron el veredicto como un ataque a sus privilegios, por lo que intentaron por todos los medios abolir la sentencia -hasta conseguirlo-, ya que según aseguran ellos, tampoco cumplía su función primordial que era retener a Iberia Express para impedir que amenazara la estabilidad de la compañía de bandera española. Mientras Iberia asegura que la compañía low cost no puede crecer debido a las limitaciones que impone el laudo de obligado cumplimiento, los pilotos aducen que “no sólo no ha impedido el desarrollo de Express, sino que ha sido utilizado por la dirección de la empresa para hacer crecer a su filial de bajo coste en detrimento de Iberia”. El afán conciliador del arbitrio se va al traste.

 

Privilegios “maquillados”

 

Pero, ¿de qué se quejaban realmente los pilotos del SEPLA? ¿Era tan nocivo el laudo para sus intereses? Veamos cuales eran las condiciones que recogía el laudo aprobado por el Gobierno central. Según éste, “un copiloto de Iberia Express cobrará al año entre 30.000 y 40.000 euros mientras que uno de Iberia percibirá entre 40.000 y 50.000 euros”. Si es cierto que los sueldos más altos en la aerolínea, incluida antigüedad y aportaciones al fondo de pensiones -actualmente los más elevados son de 270.000 euros- se reducirían un 10%, un porcentaje nimio teniendo en cuenta lo elevado de tales cifras. Además, para los años 2013 y 2014 se procedería al incremento salarial que corresponda, a tenor del EBIT (Beneficio antes de impuestos y amortizaciones) de Iberia de los ejercicios precedentes de referencia. Por lo tanto, muchos entienden las quejas de los pilotos como carentes de sentido común.

Complementos millonarios
 

En añadidura, hay otros muchos puntos por los que los pilotos no deberían lamentarse. Respecto a la prima de Copiloto –que en valores del 2009 estaba en 155,39 euros- se multiplicaría, con el laudo, por 14 pagas dando un valor anual de 2.175,46 euros. En lo que se refiere a la prima de Productividad para los Comandantes -que el referente del 2009 la fija en 850,51 euros-, para este nuevo curso serían 15 pagas al año que representan 12.757,65 euros-. La misma prima para un copiloto (incluidos los nuevos niveles, excepto el 10 y el 11) generaría 600,38 euros al mes, que por 15 pagas al año serían 9.005,70 euros anuales. Unos complementos salariales que superan con creces a las nóminas más bajas del país.  

 

Las prebendas de los pilotos no acaban aquí. Con la aprobación del laudo, existe también una gratificación complementaria que permanece inamovible y que “se abonará en 15 pagas a aquellos pilotos con la experiencia y pericia para la ejecución de las horas de vuelo realizadas sobre territorio extranjero”, esto es cualquier piloto a partir del nivel 8. Su cuantía se mantiene, en los sucesivos años de vigencia del laudo, “en los términos fijados para el año 2009, es decir, 2.676,14 euros para el nivel 1D, y 363,12 euros para el nivel 8, de acuerdo con la tabla recogida en el VII Convenio colectivo”.

 
Los Fondos si se retraen
 

Es cierto que sí existe un punto en el cual los pilotos darían un paso atrás y perderían cierta porción de sus privilegios. Las cuantías de los Fondos Social y Mutual en sus diferentes niveles se congelarían durante la vigencia del laudo. De este modo, “para aquellos tripulantes pilotos que presten su actividad en Iberia Express o en el grupo N la empresa hará efectivo el Fondo Social en los mismos porcentajes establecidos en el convenio para los pilotos de Iberia Operadora. Con relación al Fondo Mutual, la aportación de la empresa se corresponderá, en porcentaje y cuantía, a la realizada por el piloto, con un límite del 1,5% en el caso de los segundos, y un 2,5% en el de los comandantes”.

 

Las cuantías recogidas en el cuadro correspondiente del VIl Convenio colectivo se revisarán. Las bases establecidas para los diferentes niveles de actividad de los tripulantes pilotos se multiplicarían cada año por un porcentaje que bonifique la puntualidad. “Así, entre el 95 y 100% de puntualidad, el 120%, entre el 90 y el 94,99%, el 110%, entre el 85 y el 89,99%, el 100%, entre el 80 y el 84,99%,el 80%, no percibiéndose nada por esta prima si la puntualidad es inferior al 80%”.

 

Por último, el laudo de marzo de 2012 añadía una nueva limitación: se congelaría el premio de antigüedad tanto en su progresión como en sus cuantías resultantes. No obstante, apostilla el laudo, “los pilotos actualmente integrados en la plantilla Iberia Operadora mantendrán sus derechos ad personam en los términos expresados”. Aunque recomienda redefinir este concepto retributivo por posibles duplicidades con la escala de niveles reconocidos en otros preceptos.

 

El ego del piloto, obstáculo para el quórum

 

Viendo la cuantía de las primas y conociendo el salario medio de un piloto de Iberia: unos 207.000 euros brutos anuales o más de 13.000 euros netos al mes, las condiciones -en comparación con el resto de mortales que pueblan el orbe- son inmejorables. Queda claro que el de los pilotos es un sector laboral que puede llegar a generar antipatías en el ciudadano raso (véase la crisis de los controladores aéreos de diciembre de 2010), y es que según explicita el laudo -a pesar de la infinidad de derechos de los pilotos que apenas se han tocado un milímetro- éste “recoge importantes recortes y pautas de moderación salariales que son, en muy buena medida, resultado de la, generosa y comprensiva, disponibilidad de las partes interesadas, particularmente de los pilotos y sus representantes a los cuales este árbitro quiere manifestar su reconocimiento”.

 Así a todo, el laudo consiguió picar una mar que ya estaba embravecida y que parece obstaculizar cualquier atisbo de entendimiento con la recientemente creada Iberia Express. A pesar de que “los pilotos que se incorporan a Iberia, y que van a operar durante algunos años en Iberia Express, entran con salarios absolutamente competitivos respecto de los percibidos por tripulantes de otras compañías que actúan en el mismo segmento”, la sensación de los pilotos más veteranos es la de verse al filo del abismo, al peligrar tantos momios de los que han sacado provecho durante muchos ejercicios. En lugar de favorecer la entrada en el sector a compañeros sin trabajo y de disminuir sus sueldos en un exiguo porcentaje como ha ocurrido a todo hijo de buen vecino durante esta crisis, los pilotos se niegan a pasar por el aro de la humildad. La conclusión, la de siempre: los pilotos ganan, la compañía cede y el ciudadano se resigna ante una pregunta: porqué ellos sí y nosotros no.