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Parece que vuelven a sonreir

Los Pajares firman la paz

Diciembre 28, 2009

Nunca es tarde para volver a retomar las relaciones familiares. Parece que el espíritu navideño reina en la familia Pajares. El patriarca vuelve a sonreír con sus hijos. ¿Durará mucho tiempo?

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Durante años protagonizaron las escenas almodovareñas más patéticas de nuestra más reciente historia televisiva. La explosiva mezcla de rencillas y acusaciones propias de libelos de temática policíaca catapultaron a los miembros de la familia Pajares a la primera línea de fuego. Allí, en los platós de televisión, cual trinchera esquivaban los embistes de los periodistas que divagaban sobre el origen del enfrentamiento de tan desestructurada familia. Sin embargo, la situación parece haber cambiado completamente. Me cuentan que las relaciones entre ellos están ahora en un buen momento. Incluso Andresito Burguera, que durante años me comentó acerca de sus malas experiencias junto a su padre, parece haberse reconvertido en un ser emotivo y reconciliador. Ahora ya no expulsa veneno contra su progenitor, sino que lo ensalza y venera hasta lo insospechado. La vida da muchas vueltas. Eso sí, a pesar de que con su padre parece todo más tranquilo, la situación con su hermanastra Mari Cielo sigue siendo más que difícil. Han sido demasiadas tensiones y ninguno de los dos parece tener la intención de fumar la pipa de la paz.
Andrés Pajares padre
El patriarca también ha dado su brazo a torcer. Olvidadas parecen las múltiples declaraciones en las que arremetía contra diestro y siniestro: “mi hijo me está matando en vida”, me llegó a decir hace ya algún tiempo. Su situación es muy diferente. Él conserva con escrupulosa nitidez la fama procedente de una extensa y meteórica trayectoria personal. No es un cualquiera, ni tampoco uno de esos bichos enfermizos que cabalgan de programa en programa para sobresalir. Andrés Pajares es actor hasta la médula y cómico por antonomasia. Verse envuelto en ese berenjenal mediático al que le arrastraron, poco o nada le ayudó a superar los pequeños baches personales –y también profesionales- por los que acabó ingresado en el hospital con marcados arañazos en su corazón. Su última mujer, Conchi, una almibarada mocetona que regentaba un centro de belleza, llegó a afirmar públicamente que el consumo habitual de cocaína había mermado notablemente su estado de salud. Hizo caja, al igual que Chonchi, madre de su hija Mari Cielo, y a la que tendió la mano cuando nadie apostaba. Fue Andrés el que se encargó de que los principales directivos de Antena Tres, aceptaran que la peliteñida participara activamente en la mítica ‘Ay señor señor’. Por cada capítulo, la andaluza se embolsaba cerca de tres millones de las antiguas pesetas. Una elevadísima cantidad económica que, años más tarde, multiplicó desplazando al plano público los asuntos más íntimos de su alcoba. Visitó una decena de ocasiones el ‘Tómbola’ que moderaba con espasmódico éxito Ximo Rovira, y se encargó de mantener encendida la llama de la polémica. Chonchi llegó a insinuar haber sufrido malos tratos, pero su nerviosismo ante las cámaras le jugó malas pasadas.
Eva, su hija y amiga
Descubrir, casi por casualidad, que era padre de una treintañera con estudios sorprendió gratamente a Andrés Pajares. Fue el pionero en declarar públicamente que era padre de una hija que nació de una relación extramarital. Eva era una auténtica desconocida. Y sigue siéndolo. Tras la rueda de prensa, en la que el actor presentó a los medios de comunicación a su ‘nueva’ descendiente, no se separó de él en ningún momento. Fue su único apoyo cuando las aguas con el resto de sus hijos eran sucias y hasta pestilentes. También estuvo a su lado cuando vivió aquel desliz que acabó llevándole a la comisaría de turno. Eva es íntegra y dulce, es sincera y categórica, y lo ha demostrado durante todos estos años. Podría haber sacado mucho dinero ventilando lo incontable, pero ella ha preferido que la aplaudan en la intimidad. Todavía hay clases.
 
Por Saúl Ortiz (saul@extraconfidencial.com)