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Un ex Guardia Civil consigue que sus compañeros del Servicio de Protección a la Naturaleza actúen al margen de la Ley

Los negocios supuestamente ilícitos que oculta el SEPRONA

Julio 26, 2009

Pues está el cuerpo de la Guardia Civil para estos trotes. Pero hasta en la protección del Medio Ambiente hay negocio. Y el que no corre, vuela. Todo comienza cuando Francisco Trujillo, ex agente de la Guardia Civil y posteriormente director comercial de los laboratorios ANROCH PHARMA S.L, fue despedido por el propietario de la empresa, Ángel Díez Roch tras percatarse que se estaba haciendo millonario con las ventas de los productos que dicho laboratorio comercializa vendiendo dichos productos a terceros que no aparecían en la documentación contable. Por el motivo anterior y ante dicho despido y una denuncia por competencia desleal, Francisco Trujillo decidió interponer a su vez, una denuncia contra Ángel Díez Roch, ante el SEPRONA alegando que éste comercializaba productos caducados que afectaban a la salud pública.

A partir de aquí la historia es como sigue: ex compañeros de la Guardia Civil del denunciante deciden paralizar e incautar todos los productos que comercializa Ángel Roch en toda España sin ningún tipo de control ni autorización judicial. Mientras tanto Francisco Trujillo campa a sus anchas vendiendo al por mayor esos mismos productos que vendía Ángel Díez y que ahora el SEPRONA le ha impedido.

La Ley prohíbe, según los denunciantes, que una vez abiertas unas diligencias previas la Guardia Civil pueda actuar sin que el Juez Instructor autorice cada paso. Pero lo peor del caso es que los abogados de Ángel Díez han presentado innumerables escritos poniendo de manifiesto esta situación sin que el Juez del Juzgado 35 de Madrid haga absolutamente nada por poner punto y final a esta historia.
Llama poderosamente la atención que el Juez ha tardado casi dos meses en inhibirse a favor del Juzgado de Instrucción número 17, cuando es una cuestión de días. Mientras tanto Ángel Díez tiene pérdidas de 300.000 euros diarios. La última amenaza de Trujillo fue que sus amigos del SEPRONA le arruinarían y parece que esta amenaza se cumple al pie de la letra. ANROCH PHARMA está a punto de declararse en suspensión de pagos y todo su personal irá a la calle sumándose más cifras de trabajadores al desempleo por la lenta actuación de la Justicia. Está claro que en este país tener amigos “dentro” funciona.