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Según el Informe de Fiscalización realizado recientemente por el Tribunal de Cuentas

Los ministros Wert y Montoro se ponen de acuerdo: entre 2009 y 2013 no se ha cumplido el funcionamiento ni los objetivos de la Agencia Española de Protección de la Salud en el Deporte, a pesar de los más de 6 millones de euros de su presupuesto anual

Enero 12, 2015

Ni el Ministerio de Educación ni el de Hacienda justifican la ausencia del Contrato de Gestión que ha provocado la falta de “objetivos mensurables y de indicadores para su evaluación”
Los directivos de la Agencia han recibido “en su totalidad, en su nivel máximo, el complemento variable de productividad” sin que se evaluaran los condicionantes colectivos e individuales
“La Comisión de Control dentro del Consejo Rector de la entidad no se ha reunido nunca durante el período fiscalizado”


Todos los campos claman contra la violencia. Tras la muerte de Francisco Javier Romero Taboada ‘Jimmy’ el pasado domingo 30 de noviembre a manos de los ultras del Frente Atlético ha avivado una polémica que periódicamente se reabre con desgracias de este calibre pero que pronto cicatriza dejando tras ella una simple herida de guerra. Parece que esta vez, los equipos que conforman la Liga española han decidido tomar opciones más contundentes y cortar por lo sano con todo aquello que represente extremismo a la hora de animar al equipo de cada uno y de ampararse bajo una bandera y un escudo. Por lo de ahora, el Deportivo de La Coruña ha clausurado momentáneamente la grada de los Riazor Blues y el Atlético de Madrid ha expulsado del Vicente Calderón a los integrantes del Frente (como ya lo hiciera hace años el F.C. Barcelona con los Boixos Nois). Medidas que parecen insuficientes para combatir una lacra que, por infortunio, se extiende por España a pasos agigantados.

Otra lacra con la que cuenta el deporte es el dopaje. Otro campo en el que los clubes y las organizaciones competentes parecen equivocarse una vez tras otra a la hora de tomar decisiones. El Tribunal de Cuentas viene de publicar el resultado del informe de fiscalización de la Agencia Española de Protección de la Salud en el Deporte, correspondiente al lapso de tiempo comprendido entre los años 2009 y 2013. Las conclusiones que se extraen de este estudio no son ni mucho menos positivas. Los más de seis millones de euros con los que cuenta la Agencia Española de Protección de la Salud en el Deporte para este 2014 (6.272.640 euros) -que representan un aumento del 43,96% respecto al presupuesto de 2013- son una cantidad aberrante para una institución pública que se encuentra sin objetivos, sin criterio y sin rumbo. Tanto es así que en período fiscalizado “no se han cumplido las disposiciones legales relativas al diseño estructural y de funcionamiento de la Agencia, que debería estar configurada como centro gestor regido por la consecución de unos objetivos determinados previamente y asociados a procedimientos de evaluación de su cumplimiento, en consonancia con la mayor autonomía de sus gestores y la mayor flexibilidad de esta fórmula de gestión pública”.

La ausencia del Contrato de Gestión

Uno de los causantes de esta desaprensión es la ausencia de Contrato de Gestión o lo que es lo mismo “el elemento estructural clave del desarrollo de su actividad como Agencia Estatal, incumpliendo las disposiciones legales y reglamentarias sobre la materia”. Además de ello, ni el Ministerio de Educación, Cultura y Deporte de José Ignacio Wert, ni el Ministerio de Hacienda y Administraciones Públicas de Cristóbal Montoro han podido justificar la falta de este vital Contrato de Gestión que ha provocado que la Agencia Española de Protección de la Salud en el Deporte haya carecido y carezca de “objetivos mensurables y de indicadores para su evaluación, salvo en el área específica correspondiente al Laboratorio de Control de Dopaje, cuyo objetivos vienen determinados y son controlados por la Agencia Mundial Antidopaje”.

Por todo ello, el Tribunal de Cuentas “insta a los Ministros de Educación, Cultura y Deporte y de Hacienda y Administraciones Públicas, así como al Presidente y al Director de la Agencia a la aprobación inmediata de un Contrato de Gestión de la Agencia que contemple unos objetivos claros, unos indicadores adecuados para su medición, unos métodos de valoración de resultados así como las consecuencias aparejadas al incumplimiento de los mismos y los procedimientos para hacerlas ejecutivas, desarrollando así la previsiones legales y estatutarias que exige la forma de Agencia Estatal”.

Privilegios sin causa justificada

El complemento variable por productividad del personal directivo de la Agencia satisface a aquellos trabajadores que “tienen la consideración de personal directivo los titulares de los departamentos y el director del Laboratorio de Control del Dopaje”. En cuanto al régimen retributivo, “el Estatuto dispone que la cuantía de la masa salarial destinada al complemento de productividad, o concepto equivalente del personal laboral, estará vinculada al grado de cumplimiento de los objetivos fijados en el contrato de gestión” valorando rendimientos colectivos e individuales.

Sin embargo, el personal directivo de la Agencia “ha recibido en su totalidad, en su nivel máximo, el complemento variable de productividad durante el periodo fiscalizado (…) sin que existieran objetivos evaluables a pesar de que dicho complemento se halla legal y contractualmente ligado al cumplimiento de los mismos”.

Un control que solo alcanza al Laboratorio de Control de Dopaje

Y es que si algo queda claro es que el control brilla por su ausencia en la Agencia Española de Protección de la Salud en el Deporte ya que “no se han implantado ninguno de los mecanismos de control de eficacia de la Agencia previstos en la legislación vigente no existiendo informe alguno a este respecto” hasta el punto de que “la Comisión de Control dentro del Consejo Rector de la entidad no se ha reunido nunca durante el período fiscalizado”, un Consejo que no cumple tampoco con las previsiones legales y estatutarias en materia de igualdad efectiva de mujeres y hombres.

De nuevo el Laboratorio de Control de Dopaje parece ser el único ente que se salva de esta generalización ya que éste sí que ha llevado a cabo varios controles  realizados por la ENAC e impuestos por la Agencia Mundial Antidopaje.

A pesar de la gravedad del caso y de la cantidad innumerable de irregularidades, el Tribunal de Cuentas “no ha tenido conocimiento, ni por parte de los Ministerios de tutela ni por parte de la Agencia, de iniciativa alguna para paliar esta situación, sostenida desde la creación de la Agencia en 2008”.

No quiere decir esta revisión ejecutada sobre el Laboratorio de Control de Dopaje que las cosas se estén haciendo bien en este campo. Hace escasos días saltaba la noticia en Amsterdam sobre un control antidoping que le hacían por sorpresa al jugador del Ajax, Nicolai Boilesen, a las 6 de la mañana en su domicilio habitual. No parece ésta la mejor forma de combatir contra el dopaje en el deporte, pero en España también se han cometido errores de este tipo. Horas antes del partido que enfrentó a Atlético de Madrid y Deportivo y del que hablábamos al inicio de este artículo, médicos de la agencia española antidopaje se trasladaron a la Ciudad Deportiva de Abegondo (A Coruña) para realizar otro control sorpresa a los jugadores coruñeses.

 Violencia y dopaje son, con todo, dos de las lacras más preocupantes que acarrea el deporte nacional y mundial. Dos problemas que afectan a la salud y que, a la vista de fiscalizaciones como la última del Tribunal de Cuentas, se tardarán muchos años en erradicarse.