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Gran Premio de Bahréin

Los Mercedes cabalgan a toda mecha mientras Alonso mira impotente desde su percherón

Abril 6, 2014

No puede con ellos. Ferrari, la marca más mitificada de la historia del automovilismo, es incapaz de lidiar con Mercedes, una marca premium cuyo coche más caro cuesta mucho menos que el italiano más barato. Llegaron a la F1 hace cinco años con el lema “lo mejor o nada”, y aunque su tiempo les ha llevado, lo están cumpliendo. En lo que va de temporada, tres carreras, tres poles, tres victorias, y lo que es peor: apabullan al resto como se pudo ver en Bahréin en una competición en la que sólo corren contra si mismos. Si el resto de temporada es como lo visto en el emirato árabe, se puede afirmar sin riesgo a equivocarse que hay dos categorías: la de los Mercedes, y la de los demás.

La diferencia es prácticamente insalvable para el resto de contendientes y aunque en la marca germana se quitan modestamente la etiqueta de ganadores, las diez décimas -un segundo- que arrean al resto de participantes en casi todas sus salidas a pista son un escollo prácticamente insalvable. Esa diferencia es, con la actual normativa y restricciones presupuestarias, tarea para casi todo un año. Ciertamente el trazado árabe favorece a los propulsores mejor dotados y este es, y de largo, el de Mercedes. Menos fácil les resultará apabullar en circuitos donde la construcción de un chasis y una aerodinámica mejor como aparentemente tienen los Red Bull, les puedan plantar cara con un motor ajeno. De hecho son los bólidos azules los únicos que parecen tocarles la espalda tras un comienzo de año titubeante y poco prometedor.
 
Ferrari en busca de un milagro que no va a ocurrir
 
En cuanto a Ferrari, los viernes suelen dar ciertas alegrías en manos de Alonso -bastantes menos por parte de Kimi Raikkonen– pero en carrera pierden comba. En Bahréin un noveno y un décimo puestos han debido sentar tan mal en el seno de la Scuderia que el propio Luca di Montezemolo, presidente del grupo, prefirió abandonar el box rojo antes de ver a sus chicos terminar la carrera de una manera tan penosa. La clave de sus penas reside precisamente en aquello por lo que se enorgullecía Enzo Ferrari: su motor, que no achucha como les gustaría.
 
Alonso se duele ya en público y afirma que en su equipo le prometen mejoras, pero éstas no llegan. Igualmente afirma que el campeonato se les está escapando y visto lo visto ya no espera victorias, o ni siquiera el podium, sino acabar dentro de los puntos por si ocurriera el milagro y antes de fin de año pudiera darse la vuelta esta amarga tortilla. No va a ocurrir. Los cambios necesarios para invertir esto son de tal calado que lo peor no es el coste que pueda conllevar, sino el tiempo que sería necesario. Si en verano de 2013 el de Oviedo empezó a ver que el Mundial del pasado año dejaba de estar a su alcance, es muy posible que el de este año sea un anhelo inalcanzable de manera evidente en dos o tres carreras, de ahí que le pregunten a él, a Emilio Botín, a su mánager Luís García-Abad y a todo el que pueda responder si abandonaría el equipo a finales de este año. Fernando Alonso ya responde sin tapujos que “esperaba tener ya algún título con Ferrari“, y es lógica su decepción al no haber alcanzado ninguno y ver que este se le pone muy cuesta arriba en las primeras de cambio. Cinco años sin coronas dentro del equipo más laureado del Mundial (ocho desde el último, con Renault) puede ser demasiado, de ahí que su salida del equipo a finales de este mismo año sería una posibilidad aunque todos lo nieguen. Mientras, agachar la cabeza, trabajar mucho, y ver como te adelantan. No va a ser un año divertido para él.
 
José M. Zapico
@VirutasF1