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Ayer se conmemoraron los 100 años de la mítica calle madrileña

Los locales comerciales de Alfonso XIII en los bajos de Gran Vía que legó a Don Juan de Borbón

Abril 5, 2010
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El 4 de abril de 1910 el Rey Alfonso XIII y la Reina Victoria Eugenia inauguraban las obras de la ya mítica Gran Vía madrileña. Y ayer, un día después de cumplirse el centenario, los Reyes Don Juan Carlos y Doña Sofía acudían al evento organizado por el Ayuntamiento de Madrid para celebrar tan histórico centenario. Entre los asistentes, el alcalde de la capital, Alberto Ruiz Gallardón, el ministro de Fomento, José Blanco, la presidenta de la Comunidad Autónoma de Madrid, Esperanza Aguirre, y multitud de autoridades. Para dejar constancia del acto, se inauguraba un monumento permanente en conmemoración de la emblemática calle, mientras sonaba ´2 de mayo´, interpretada por la Banda Sinfónica Municipal, la misma composición que la inauguró hace 100 años. El Rey asistía, ya sin la barba que lucía en la foto oficial del pasado domingo en Palma de Mallorca, acompañado tan sólo por la Reina Doña Sofía, los Príncipes de Asturias y sus nietas, Leonor y Sofía. Reales ausencias que darán que hablar.

Cuenta la crónica de la Villa que el Rey Alfonso XIII “llegaba poco antes de las once de la mañana del 4 de abril de 2010 acompañado de la Familia Real en varios automóviles descubiertos Hispano Suiza. El Rey, de 24 años, flanqueado por altos cargos palatinos, lucía un bruñido casco plateado, rematado por un pincho a modo de pica lanceolada…” Han pasado cien años.

Herencia histórica: la Corona

Pero pocos recuerdan que, al margen de aquel acto oficial, el propio Alfonso XIII apostó, económicamente se entiende, por la que se convertiría con el tiempo en una de las arterias financieras y turísticas de la capital de España. El entonces Rey de España adquiría de pleno derecho, y previo pago, tres locales comerciales en los conocidos bajos de la Gran Vía. Inmuebles que heredó su hijo, Don Juan de Borbón y Battemberg, quinto hijo de Alfonso XIII y de Doña Victoria Eugenia de Battemberg.

Y Don Juan, que no llegó a restablecerse de un cáncer de laringe contra el que luchaba desde 1980 y que le llevó a la muerte el 1 de abril de 1993, donó estos inmuebles a su heredero, Don Juan Carlos I, por quien renunció a sus derechos a la Corona Española con un emotivo discurso pronunciado en el Palacio de La Zarzuela el 14 de mayo de 1977. Lo que legó Don Juan fueron esos locales y poco más, salvo cerca de 60.000 de las antiguas pesetas que figuraban en un Banco suizo.