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Los hijos de la “duquesa roja” están de auténtica enhorabuena: se repartirán 27 millones de euros, si la Junta de Andalucía de Susana Díez no recurre

Diciembre 22, 2015
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Tras tres meses de un juicio muy pesado para todas las partes, que se jugaban mucho en la apuesta, a finales de la semana pasada la Justicia daba la razón a Pilar, Leoncio y Gabriel González de Gregorio y Álvarez de Toledo, hijos de aquel personaje singularísimo que fue la duquesa de Medina Sidonia, al invalidar el testamento de la “duquesa roja” que ahora libera la suma de 27 millones de euros a repartir entre ellos y la viuda de la finada, la alemana Lilian Dahlmann, hasta ahora gestora de la Fundación Duques de Medina Sidonia. Según el Juzgado de Primera Instancia número 1 de Sanlúcar de Barrameda, que dirimía la cuestión, la donación masiva de bienes que la difunta hizo al final de sus días la Fundación no se acogió a los requisitos legales al ceder más de un tercio de la totalidad de sus posesiones disponiendo “en vida por liberalidades de más de cuanto le estaba permitido legalmente”.

Con ello concluye el primer episodio de este proceso, que ahora podría ser recurrido por la propia Fundación o por la Junta de Andalucía pues como nos declara Pilar González de Gregorio, que se muestra feliz y contenta con el fallo, “ahora habrá que ver cómo se hace todo y esperar que todo se resuelva pronto. Pero, por el momento, se corrige una situación que era una verdadera injusticia para nosotros”. De acuerdo con la sentencia la citada Fundación está ahora obligada a retroceder bienes por valor de esos 27 millones a repartir de forma desigual entre las partes puesto que a Leoncio, mejorado en el testamento materno en su calidad de actual duque de Medina Sidonia y jefe de tan importante casa histórica, le corresponden 16.149.451 euros, a Pilar y Gabriel la estricta legítima valorada en 5.588.045 euros cada uno, y a Lilian Dahlmann, con quien la duquesa se casó en articulo mortis antes de fallecer, los 6.202.730 restantes. Cuestión aparte es el antiguo Convento de la Merced, que la vieja duquesa cedió al Ayuntamiento de Sanlúcar de Barrameda, que por la misma sentencia continuará perteneciendo al pueblo tal y como ya era deseo de la propia Pilar, que aunque se vio obligada por su hermanos a pleitear también por el histórico edificio ahora muestra gran satisfacción de que continúe “siendo algo para el pueblo, especialmente porque estaba que se caía y fue restaurado con fondos de la Junta de Andalucía”.

Negociaciones muy difíciles con la Junta de Andalucía y la pareja de la duquesa

Un momento de respiro para estos tres hermanos que en vida de su madre nunca pudieron ver respetados sus derechos, y que ahora van a ver también como su madrastra, Lilian Dahlmann, tendrá que entregarles dos parcelas de tierra en Atlanterra, en la localidad de Tarifa. Pero ahora llega el momento de las negociaciones, que se avecinan muy complicadas puesto que las sumas citadas tienen que ser satisfechas por una Fundación que no anda sobrada de líquido puesto que sus principales activos son el Palacio de los Guzmanes, en la propia Sanlucar, y el gran archivo histórico familiar que éste alberga. Bienes muy difícilmente convertibles en dinero ya que, como reza la sentencia, “están protegidos fuertemente por una normativa que los regula, que les confiere caracteres de integridad e indivisibilidad”.

Por otra parte Rosa Aguilar, consejera de Cultura de la Junta de Andalucía, ya ha anunciado una próxima reunión del Patronato de la Fundación en la que se tomarán las decisiones más adecuadas para la protección de un patrimonio ahora acosado por una deuda multimillonaria. La Junta, que declaró el archivo y el palacio como bienes de interés cultural, no quiere su dispersión especialmente habida cuenta de las grandes sumas que, a decir de Pilar González de Gregorio, vertió en el pasado al archivo que, sin embargo, ella nos declara que “no muestra mejora aparente alguna, pues ni siquiera ha sido digitalizado ni cuenta con el seguro que requeriría algo de tan gran valor histórico”. De hecho fue la propia Junta la que animó la creación de una plataforma ciudadana en Sanlúcar para la preservación y la conservación de ese patrimonio, en un pueblo donde las afiliaciones están muy divididas pues si la duquesa viuda cuenta con grandes simpatías por su apoyo a actividades culturales desde el palacio en el que reside y que alberga la Fundación, Pilar es de los tres hermanos quien cuenta con mayores simpatías entre la población local. Además, es totalmente errado que los hermanos hayan buscado la disgregación de este patrimonio pues lo embrollado de la situación actual radica en la gestión personal que su peculiar madre hizo en el pasado.

Una hija de la duquesa: “Que intervenga el Estado”

Pilar es la primera en reconocer el importante carácter de los bienes, y por ello nos enfatiza su deseo de largo tiempo de que sea el gobierno andaluz quien se haga cargo de ellos adquiriendo un archivo que ha sido tasado muy por debajo de su valor real. Pero incluso eso aparece difícil por la falta de dinero de las instituciones para emprendimientos culturales, pues sabemos que el Estado adeuda importantes sumas de dinero a más de un noble español cuyos valiosos archivos familiares, depositados en el Archivo de la Nobleza de Tavera, en Toledo, adquirió hace años. “Que el Estado intervenga – afirma la hija de la duquesa-, sería lo más conveniente para todos pues el archivo se encuentra mal gestionado, mal indexado, y  muestra extrañas lagunas documentales. Tanto es así que, como se recoge en el sumario, se sabe que hay una carta de notable valor que fue vendida en la casa de subastas Sotheby’s sin que alcancemos a saber si la venta es anterior o posterior a la cesión de fondos de la Fundación”.

Veremos pues si la Junta de Andalucía recurre la sentencia en los próximos 20 días, pero parece que aún quedan muchos capítulos por escribir de esta historia pues no es sencillo convertir papeles de archivo en dinero, y cuestión aparte es el pago del 36,5 % de impuestos de sucesión que las Leyes andaluzas requerirán a los nuevos herederos.

Ricardo Mateos