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Cenan todos en Palacio salvo él

Los hijos de la Duquesa desplantan a Alfonso Díez

Diciembre 26, 2010

Los más crueles aseguran que doña Cayetana se ha visto obligada a desmentir públicamente su próximo enlace matrimonial con Alfonso, con el único objetivo de mantener intactas la buena relación que mantiene con sus hijos.

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No ha sorprendido. Éstas han sido unas Navidades poco o nada especiales para la Duquesa de Alba, que la pasada Nochebuena la celebró en el Palacio de Liria en compañía de todos sus hijos, salvo Eugenia, que acudieron puntuales a su cita para festejar una de las noches más entrañables del año. Quien no estuvo allí fue Alfonso Díez, que el día anterior cenó en compañía de Cayetana en un lujosísimo restaurante de Madrid. Alfonso, todo un caballero, acepta con cierta resignación que los hijos de su prometida siguen sin querer mantener relación con él. Algunos de ellos ni siquiera han escuchando contar cuáles son sus sentimientos hacia la aristócrata y el principal objetivo que le lleva a seguir con el polémico idilio. Sin embargo, él prefiere no hacer el ovillo más grande e intenta llevar con dignidad un desplante que de lo continuado ya no es tan doloroso. La que sufre con cierto desazón es Cayetana. Ella sigue sin entender que sus vástagos no acepten su agitado romance con Alfonso. Cree que son víctima de una especie de complot que les impide deliberar voluntariamente. Está equivocada, pues sus hijos actúan con absoluta consciencia. Ellos todavía siguen sin admitir el roneo y evitan, dentro de todas las posibilidades, dialogar sobre el tema, sobre todo porque su madre monta en cólera cada vez que se postulan en contra. De hecho, el anunciamiento de la boda ha provocado una auténtica revolución en el entorno más cercano a los hijos de la Duquesa. Ninguno de ellos dio credibilidad a una noticia que parece confirmarse a pesar de las tímidas negativas de los protagonistas.
Los más crueles aseguran que doña Cayetana se ha visto obligada a desmentir públicamente su próximo enlace matrimonial con Alfonso, con el único objetivo de mantener intactas la buena relación que mantiene con sus hijos. Un acto que define la bondad de la celebérrima, que pretende conciliar ambas posturas de la mejor forma posible. Ella, una octogenaria de vitalidad envidiable, no duda de que en algún momento el destino juegue a su favor y consiga reunir, frente a frente, a sus hijos y a su novio. Será ese, sin duda alguna, uno de los momentos impagables de la prensa del corazón que podrían tener lugar el próximo año 2011. Quién sabe. A buen seguro que cuando conozcan a Alfonso, descubrirán el por qué del amor platónico.