Menú Portada

Los fabricantes europeos se confabulan para cambiar su negocio alrededor de los coches eléctricos

Diciembre 2, 2016
tesla-2

En una jugada única y sin precedentes, las marcas BMW, Mercedes, la filial europea de Ford, y todo el bloque formado por VAG con Volkswagen, Skoda, Seat, Audi y Porsche entre otros han firmado un pacto para plantar cara a Tesla. El fabricante americano está recabando un montón de correligionarios y adeptos más que por la calidad de sus vehículos, perfectamente equiparables a sus homólogos con motores de combustión, por su superlativa autonomía. En gran medida el alcance de cada una de las cargas de sus baterías depende de su densidad, única en el mercado, pero el talón de Aquiles del resto de su competencia no es otra cosa que su carga. Tesla entendió desde el principio que gran parte del negocio en un futuro sería no tanto los coches en si sino la recarga de sus celebrados acumuladores, y aunque en sus mercados clave todo el público tiene acceso a la red eléctrica, prácticamente nadie posee un cargador de alta potencia en su domicilio. De ello depende la carga rápida de las baterías, y en caso de no tener uno la carga normal puede irse a más de diez o doce horas.

Los supercargadores de Tesla garantizan 250 kilómetros de autonomía tras una carga de media hora, y una carga completa en hora y cuarto. Su actual ritmo de implantación resulta abrumador y ya tienen 740 estaciones con una capacidad de rellenar de voltios las baterías de casi siete coches al mismo tiempo (dependiendo del número de conectores, que es variable). En España ya funcionan siete, cuatro en Cataluña, uno en Valencia, uno en Murcia, y uno en la estratégica Venta del Peral, en la provincia de Granada, lugar de paso obligado en la bajada hacia Andalucía central desde Valencia. Si estas siete parecen pocas hay más de cuarenta en proyecto en lugares tan dispares como Valladolid, Logroño, Málaga o Palma de Mallorca.

Europa y el coche eléctrico

En la vieja Europa existe interés por el coche eléctrico, pero se mueve lento… a excepción de Noruega. En el país nórdico casi uno de cada tres coches que se vendieron este año fueron de este tipo y la idea es que acaben siéndolo todos antes que en ninguna otra parte. En Alemania, el gobierno de Angela Merkel ha librado una partida presupuestaria de más de 1.000 millones de euros para impulsar el cambio hacia lo eléctrico y la respuesta de la industria ha sido la de unirse para ofrecer algo de lo que carecían: los cargadores con voltaje de tipo industrial, como ya tiene el fabricante americano. La idea es comenzar a instalarlos a partir del año próximo y en su plan está el que haya más de 400 puntos de carga lo antes posible, para que sean miles antes de 2020. Estos puestos no son más que transformadores a pie de calle de energía alterna a energía continúa, y que puedan “inyectar” energía de manera rápida y sencilla en los coches eléctricos que comienzan a poblar sus catálogos. La red doméstica es incapaz de soportar los 350 Kw necesarios para recargar los acumuladores con cierta presteza, so pena de estar obligados a contratar costosas conexiones de red específicas y dedicadas, que no todo el mundo puede poner en una plaza de garaje que es ajena, temporal, o sencillamente no tienen. Los consumidores empiezan poco a poco a perder el miedo de convertirse en conejillos de indias de la industria, y en una reciente encuesta más del 60% de los posibles compradores de coches españoles barajan comprarse un eléctrico en un futuro cercano.

tesla-1
Puntos de recarga en Europa

Lo único que les para los pies es la autonomía, y esto es lo que ha obligado a recortar sus previsiones a Renault. Los galos fueron los primeros fabricantes europeos en apostar fuerte por esta tecnología pero en conjunto con Nissan llevan vendidos unos 350.000 unidades de este tipo cuando sus previsiones eran de cuatro veces más al final del presente año. BMW ha colocado poco más de 24.000 i3, lo que al lado de los 2,2 millones de coches que ha vendido este 2016 resulta una insignificancia en su cuenta de resultados, pero las normas germanas antipolución les están empujando más y más hacia este tipo de coches. Que estén detrás de esta decisión —la red de supercargadores—, como el que Mercedes haya comenzado ya la construcción de una fábrica de baterías no es más que una consecuencia lógica y un paso más que se da hacia lo que parece un futuro inevitable.

El papel de las electrolineras

Otro elemento de juicio es que este tipo de cargador rápido y remoto al del hogar va a impulsar un nuevo tipo de economía a su alrededor. Los periodos de espera invitan a pensar que la fisonomía de las ‘electrolineras’ de un futuro cada vez más próximo se asemejarán más al extenso parking propio de las grandes superficies que a las actuales estaciones de servicio. En ellas se abre un marco de posibilidades para que los usuarios realicen compras, o encuentren actividades de ocio durante el periodo de repostaje de sus vehículos; obviamente los proveedores de energía podrán hacer crecer su negocio. Este invento no es nuevo, de hecho, comenzó a principios de los 80’ cuando las gasolineras se fueron transformando poco a poco en pequeños establecimientos de productos de consumo rápido.

El expositor con unas pocas cintas de cassete dio paso a publicaciones, golosinas, bebidas de todo tipo, souvenirs, juguetes o alimentación de urgencia. En 2007 la empresa malagueña Lavomatic, de la mano de Alvaro Fontes y el luxemburgués Renaud Henz tuvieron una idea: encastrar las lavanderías automatizadas que tenía el segundo en contenedores náuticos. Hoy día tienen más de 80 instalaciones de este tipo en gasolineras. Los empresarios del combustible comprendieron que gracias a ellos los usuarios no sólo llevaban a lavar su ropa, edredones, colchas, etc y sino que durante el tiempo de espera repostaban sus coches, aprovechaban para lavarlos por dentro y por fuera y se compraban revistas, tabaco o refrescos. Al final, los ingresos por usuario eran muy superiores con un paquete de consumo casi del doble de lo inicialmente previsto. Este es el panorama que bien puede crecer de forma exponencial debido a las cargas de los coches eléctricos en breve, tan en breve como el próximo año en toda Europa. Los fabricantes europeos no sólo miran a los coches en sí, sino a lo que ocurre a su alrededor, también quieren el negocio de las gasolineras.

José M. Zapico

@virutasf1