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El accionista de La Sexta, el ex presidente del Gobierno y su yerno demandan a extraconfidencial.com

Los extremos se tocan: de Roures a Aznar pasando por Agag

Enero 13, 2010

Los extremos se tocan. Ellos sí pueden ganar dinero a costa de la vida íntima de los demás; ellos sí pueden beneficiarse de las rentas que les reportan los cargos que ocuparon y demás prebendas que conlleva (sueldo vitalicio, asistente personal, coche oficial…); y ellos sí pueden beneficiarse, y hasta qué punto, de sus conexiones familiares. Pero ¡ay! a quién se le ocurra informar sobre algunos aspectos de su vida que no son de su agrado.

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Viene esto a colación porque recibíamos ayer en la sede de nuestra redacción una demanda de conciliación por parte de Jaume Roures Llop, accionista de La Sexta, presidente de Mediapro y propietario del diario Público. Pero lo más importante, íntimo amigo del presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero. En esa citación judicial el señor Roures Llop nos convoca a rectificar la información publicada por el periódico el pasado 26 de octubre de 2009 bajo el título Roures, saben, sabemos, lo que hiciste…en el último fin de semana”.

Si Rodríguez Zapatero supiera

Ustedes mismos pueden releer aquella información o bien remitirse a la hemeroteca del periódico. En su requerimiento, los representantes legales de Jaume Roures entresacan el siguiente párrafo, bajo el subtítulo “El pecado de la carne”: Pero como mortal no está libre de pecado (…) que en plena crisis corra el champagne, que no el cava, a raudales, que la VISA no tenga límite de crédito,, poder mantener medios de comunicación sin soporte publicitario es un privilegio de muy pocos (…) Si ZP supiera, que lo sabrá, lo que Jaume Roures hizo el último fin de semana, entre otro de tantos, se llevaría las manos, no a la cabeza, a los bolsillos. Por si acaso. Son labores de espionaje, de contra espionaje, de seguridad, de contra seguridad. Pero ni  Roures se libra. La carne es débil y la intimidad ya no tiene precio”.

Ni quitamos ni ponemos línea. En cualquier caso, cuestión que obvia el señor Roures en su demanda es el resto de la información. Por ejemplo, que fueron agentes del Centro Nacional de Inteligencia (CNI), los que supuestamente realizaron esas labores de espionaje (se acuerda de los agentes que fueron pillados in fraganti en labores de seguimiento a Manuel Pizarro); o que, por ejemplo, el ministro del Interior, Alfredo Pérez Rubalcaba, le espetará a un diputado del Partido Popular, en la sede de la Cámara Baja, que sabemos “lo que dices y lo que haces”. Y, en definitiva, el mencionado CNI depende del ministerio de Defensa que rige Carme Chacón, casada con Miguel Barroso. ¿Venganza?

Las de Aznar, Botella y Agag

A esta demanda de conciliación hay que sumar la presentada en su día por el matrimonio formado por José María Aznar y Ana Botella por informar que, el suyo, podría ser el divorcio del año. Solicitaban una indemnización global de 120.000 euros –lo que habría supuesto el cierre de este humilde y modesto periódico- pero la sentencia, hoy recurrida, nos condenó al pago de 12.000 euros. Fíjense, en los tiempos que corren, que delito es decir que se podrían divorciar. Pero es que aquella información iba acompañada de ciertos detalles políticos que apuntalaban la afirmación y que la pareja Aznar-Botella nunca desmintió.

Pero quien se lleva la palma contra este periódico es, ni más ni menos, que Alejandro Agag, yerno del ex presidente Aznar. El presuntamente implicado en la trama Gürtell mantiene dos demandas interpuestas contra extraconfidencial.com: la primera, en la que solicitaba una indemnización de 60.000 euros, nos limitamos a exponer las presuntas comisiones que habría cobrado por intermediar en la adjudicación de las obras del AVE Madrid-Barcelona. Agag Alonso reclamó 60.000 euros de indemnización y fuimos condenados al pago de 3.000 euros. Sentencia recurrida y en la que, curiosamente, Su Señoría, no entró a valorar si realmente había percibido esas comisiones, sino que estimo que, más o menos, le habíamos convertido en personaje público. Todo, después de su grandiosa boda en El Escorial.

Y otras más

Y para terminar, la segunda. En esta ocasión porque nuestro colaborador Graciano Palomo osó llamarle “cara de culo”, vieja expresión castellano-leonesa de la que ahora reniega y que, aún hoy, se emplea para señalar a aquellos que tienen un sexto sentido para hacer dinero. Por cierto, miles de euros, legales o no, que no declara en España, nacionalidad de la que hace gala cuando le interesa. Eso sí, el señor Agag Alonso no aludió a otras acusaciones mucho más graves que éste reconocido periodista vertió en su artículo y que desde aquí refrendamos.

Y en otra ocasión hablaremos del consejero Juan José Güemes y de Francisco González, presidente del BBVA, quien, quizás enredado en su entramado empresarial particular, no se entera o no se quiere enterar, de las malas prácticas de algunos de sus asesores de imagen y comunicación. Será otro día.

Gregorio Fernández