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Los errores de Ter Stegen reabren el debate: ¿Acertó el Barcelona vendiendo a Claudio Bravo?

Noviembre 4, 2016
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Durante el pasado mercado estival Ter Stegen lanzó un órdago a la directiva del Barcelona: no iba a continuar en la entidad culé siendo suplente, ni siquiera aunque jugase Copa y Champions. El guante fue cogido al vuelo con premura por Josep María Bartomeu y Cía y el damnificado -al menos a priori- fue Claudio Bravo. El chileno, siempre más comedido en sus declaraciones, se vio obligado a recalar en el City de Guardiola, para el que también fue segundo plato. Ambos (Barcelona y Pep) están quedando en evidencia tras los últimos fallos de Ter Stegen. Ahora no parece una decisión tan acertada.

Juventud frente a veteranía

Ter Stegen recaló en el Barcelona como una firme promesa del balompié continental. Procedente del Borussia Monchengladbach, el guardameta mostró desde el inicio una ambición en ocasiones desmedida, traducida en una impactante seguridad en sí mismo. El alemán nunca aceptó de buen grado ser suplente en la competición liguera y aprovechaba cualquier comparecencia ante los medios de comunicación para refrendar su malestar. Al mismo tiempo (temporada 2014-15) llegó Bravo, un portero prudente y no tan dado a los alardes (ni en sus palabras ni en sus intervenciones en el césped): el chileno decantó por presionar al técnico desde el trabajo.

El meta teutón, por su parte, no terminaba de aprovechar sus oportunidades y solía dejar una sensación de vacío a los aficionados blaugranas: le faltaba algo y era más seguro dar continuidad a Bravo. Así se sucedieron dos temporadas, en las que Luis Enrique aguantó de manera estoica las embestidas del joven e impulsivo Stegen. Y todo eso terminó el pasado verano cuando la apuesta del alemán le salió redonda: el Barcelona cedió a sus deseos, asegurándole de alguna manera la titularidad. El argumento principal estaba muy claro: era más lógico apoyar a un cancerbero de 24 años, llamado a ser uno de los mejores del mundo, que seguir manteniendo en nómina a un veterano de 33. Además, los 18 millones ingresados por la venta de Bravo fueron -en principio- bien recibidos por la masa social culé. Pero lo que empezó pareciendo una decisión acertada ahora se reviste de temeridad. Nunca mejor dicho.

Ahora no suma, sino resta

Los grandes ciclos del Barcelona (con Guardiola, Tito Vilanova o Luis Enrique) han estado marcados por una gran seguridad en su retaguardia. Víctor Valdés maduró y llegó a entender a la perfección el ‘estilo Barça’. Haciendo una retrospectiva, sus errores se contaron con los dedos de la mano, mientras que sus aciertos ayudaron a conseguir títulos. Esta situación no se ha repetido en los últimos años y, cuando se ha acercado a parecerse, ha sido con Bravo bajo palos.

En esta campaña, ya con el chileno en Inglaterra y con Ter Stegen apoltronado en la portería, la endeblez defensiva del Barça ha sido una constante. Sus errores más sonados acaecieron en Vigo y en el Etihad Stadium. Ante el Celta, la excesiva seguridad del meta cuando juega con los pies le llevó a intentar hacer un pase de mediocentro en su propia área pequeña con fatal desenlace: el Barça, que había comenzado a remontar, se vio otra vez dos goles por debajo y con muy poco tiempo de reacción. Frente al City el cancerbero tuvo un fallo mucho más terrenal: se comió por su palo un libre directo de Kevin de Bruyne. Pero más allá de esos graves fallos, la sensación que queda es que Ter Stegen, quién sabe si demasiado acomodado en su segura titularidad, no da puntos al equipo. En todo caso, los quita.

Guardiola también le eligió antes que a Bravo

Pep Guardiola confesó que había hablado personalmente con Ter Stegen durante el pasado mercado estival. Aunque explicó que únicamente se interesaba en los jugadores del Barça que no estaban a gusto, lo cierto es que esas palabras incitan a pensar que Bravo también fue una segunda opción para el reputado técnico de Santpedor. Aunque es verdad que el chileno también ha fallado en este curso (por ejemplo ante el propio Barcelona), no parece muy aconsejable intentar motivar a un jugador declarando que el elegido, en un principio, era su sempiterno rival.

Los hechos, como de costumbre, terminarán dictando sentencia, pero hasta el momento el Barcelona le está quedando grande a Ter Stegen.

Felipe de Luis Manero

@FelipedeLuis99