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Embajador de la "marca España"

Los empresarios españoles consideran “insustituible” la figura del rey Don Juan Carlos I

Junio 22, 2012

 

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Los principales empresarios y directivos de las empresas españolas con presencia en otros países se mantienen al margen de las reciente controversias sobre la figura del Rey, al que siguen considerando “una pieza fundamental e insustituible” en el entramado económico español. Una opinión unánime que ha quedado aún más patente a raíz del último viaje a Brasil y Chile que protagonizaron decena y media de empresarios de primer nivel, a los que acompañó don Juan Carlos en la que fue su primera salida al extranjero tras la intervención quirúrgica en su cadera.

La delegación española incluía empresas tan potentes como el Banco Santander, Repsol, Telefónica, Iberdrola, Iberia, Fenosa, Acciona y Gas Natural, las cuales, con sus presidentes a la cabeza, buscaban en Brasil y Chile favorecer nuevas oportunidades de negocio o reforzar su presencia en esos países. Un objetivo conseguido, gracias, en buena medida, al prestigio de la figura del rey en América Latina y a las relaciones de cordialidad que mantiene con los presidentes de los principales países iberoamericanos, relaciones que Don Juan Carlos fomenta y cuida.

A pesar de la solvencia de las compañías per se, todas coinciden en que la presencia del rey facilita sensiblemente la tarea de hacer negocios en otros países. “Es mejor ‘empresario’ que todos nosotros”, asegura una fuente de una de las compañías presentes en el viaje, “porque lleva a cabo a la perfección la labor institucional pero no olvida aprovechar el rédito económico de la visita”.

Embajador de la “marca España”

Una idea que subyace también al hablar con otras fuentes. El rey es imagen y embajador de la “marca España”, pero no sólo eso: tiene muy presente, según los empresarios que le acompañaron, que debe ayudar a que las empresas españolas se consoliden y amorticen sus potentes inversiones, especialmente en América Latina, donde compañías de primera línea como Repsol, Telefónica o el Banco Santander, tiene intereses estratégicos, y donde centran, en este momento crítico para la economía española, sus esfuerzos de crecimiento.

Hoy por hoy ninguna figura puede suplir a la del rey ni en solvencia ni en conocimiento de los mercados exteriores”, afirma un alto directivo presente en la comitiva, “su capacidad para poner en valor nuestras marcas en el extranjero no es comparable a la de ninguna otra institución pública ni privada”.

Uno de los más satisfechos con el resultado del viaje debe de ser el presidente de la CEOE, Joan Rosell, que encabezaba la delegación española y regresó a España con sendos acuerdos firmados con las patronales brasileña (CNI), y la chilena (CPC), lo que ayudará a consolidar las relaciones comerciales con esos dos países, que constituyen dos atractivos mercados para las empresas españolas y que representan dos áreas de seguridad jurídica para las inversiones, frente al clima más convulso que se vive ahora en otros países de la región.

Tanto en el encuentro con la presidenta de Brasil, Dilma Roussef, como en el mantenido al día siguiente con el primer mandatario de Chile, Sebastián Piñera, la presencia del rey cobra una importancia vital, según afirman los directivos presentes. “Don Juan Carlos es un experto en abordar los asuntos que son claves para la economía española sin herir susceptibilidades, pero sin dejar nada importante por decir”, destacó un miembro de la delegación.

Crecer en confianza

La habilidad del rey, cuentan, es exponer los temas con el foco siempre puesto en el objetivo que se persigue,  pero combinar esto con ‘guiños’ hacia el mandatario, el país o su gente, demostrando que sabe dónde está y con quién habla. Ante Dilma Roussef, en el almuerzo con los 14 presidentes de compañías españolas, el Juan Carlos I habló prácticamente todo el tiempo en portugués, y no evitó el único tema espinoso en las relaciones entre ambos países, las dificultades migratorias de los brasileños para entrar en España. “Al contrario”, explica un directivo, “abordó el asunto con la mayor naturalidad y le prometió a Roussef que las autoridades españolas están elaborando medidas efectivas para agilizar los trámites”.

En el mismo clima de cordialidad transcurrió el encuentro con el presidente chileno, Sebastián Piñera. El rey se mostró especialmente sincero y reconoció que España atraviesa un momento crítico, “posiblemente el más difícil de la crisis”, lo que marca, según un directivo que asistió al encuentro, “una actitud totalmente opuesta a la habitual prepotencia colonialista de la que se acusa a los españoles en Latinoamérica”.

Resultado: crecimiento de la confianza entre países, garantía de nuevas relaciones comerciales, estrechamiento de los lazos históricos, acuerdos de alcance entre las patronales, y el compromiso de todos los mandatarios visitados de que asistirán “con mucho agrado”, a la Cumbre Iberoamericana que ya se está organizando en Cádiz para noviembre, coincidiendo con el Bicentenario de la Constitución de 1812.

Objetivos todos ellos imposibles o muy difíciles de alcanzar sin la presencia conciliadora del Rey”, concluye un empresario de primer nivel, “aunque no destacaría sólo su talante, sino también, sobre todo, su conocimiento de los temas y el rigor con el que hace su trabajo”.