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Villa Giralda, donde se produjo la muerte y todavía en pie, aparece como una casa un tanto dejada

Los ecos del infeliz accidente del infante Alfonsito en Estoril

Abril 15, 2012

Luis María Anson lleva años promoviendo la recompra de la que fuera residencia oficial de la familia real española

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Todavía, cincuenta y seis años después de aquel trágico accidente que segó en Villa Giralda la vida del joven infante don Alfonsito, los ecos de aquella tragedia se hacen presentes como fantasmas en la vida de la familia real española en la que, como en tantas otras, también se reviven los traumas del pasado. Alfonsito cayó muerto un Viernes Santo y Felipe Juan Froilán se ha disparado, de nuevo por accidente, en un Lunes de Pascua evocando emociones que no podemos conocer tanto en don Juan Carlos como en sus hermanas doña Pilar y doña Margarita.

Y será acaso por eso que el rey, no queriendo revivir dolores antiguos, prefirió marchar de cacería a África (donde sufrió una triple fractura de cadera), donde tantas veces cazó durante los años de exilio en Estoril, para allí sufrir también un malhadado accidente que ahora le tiene postrado. No es extraño, por tanto, que en estos días el pensamiento de más de uno haya viajado a aquel lejano abril de 1956, a aquella Villa Giralda que, todavía en pie, aparece como una casa un tanto dejada al paseante que llega de visita a Estoril. Su actual propietario, el alemán Klaus Saalfeld, vive allí enfermo y bastante retirado del mundo, y por eso cuando le llamamos por teléfono durante nuestro reciente viaje a aquellos parajes no nos atendió él, sino su hija, que en su nombre y por deferencia a su padre no nos permitió el acceso a la casa pero sí el tomar fotografías en el exterior de lo que en la actualidad es el número 387 de la Rua da Inglaterra. Y es que a pesar de las iniciativas de algunas personas como Luis María Anson, que lleva años promoviendo la recompra de Villa Giralda, aquella casa de jardín descuidado pero con la verja siempre abierta ya solo se vincula con la familia real española en el recuerdo.

Y Doña Sofía en Atenas con su familia

Doña Sofía, por su parte, ha preferido marchar a Atenas para, en compañía de sus hermanos el rey Constantino y la princesa Irene, celebrar allí la colorida Pascua ortodoxa y rememorar también antiguos recuerdos con su hermano, que hace tan sólo unos días regresó de un viaje a Kenia. Allí, en el Bookhouse College de Nairobi, presidió la ceremonia de apertura de la “Round Square Conference” del 2012, una asociación de escuelas que comparten un compromiso por el desarrollo y la responsabilidad personal, que va más allá de la excelencia académica y que este año tiene como lema “No hay existencia sin co-existencia”.

En su discurso, Constantino II (que acaba de remodelar la página web oficial de la familia real griega), tuvo unas palabras de recuerdo para Joselin Winthrop Young, aquel profesor tanto de él como de doña Sofía que falleció el pasado 8 de febrero y que muchos años atrás, en su infancia, dirigió la escuela “Anavrita”, en el barrio ateniense de Psychico, en la que él y sus hermanas recibieron su primera formación tras regresar a Grecia desde su exilio en África. En palabras del rey Constantino, que en estos días habrá compartido con doña Sofía este viaje al África que conocieron en su infancia, Joselin Winthrop Young “fue mi tutor cuando era niño y mi tutor cuando pasé a escuelas privadas. Estricto pero justo, era un auténtico caballero al que debemos nuestro agradecimiento y nuestra gratitud”.

Victoria judicial de los príncipes de Orleans

Entre tanto en Francia los príncipes de Orleáns, aquellos primos y grandes compañeros de juegos de infancia y de juventud de don Juan Carlos en Estoril, han ganado en París el proceso judicial que la Fondation Saint Louis había interpuesto contra ellos por la propiedad de valiosos objetos ubicados en el castillo de Amboise y en otros lugares de los que la Fundación era hasta ahora propietaria. Se trata de bellas colecciones de arte de la familia Orleans que los hijos del difunto conde de París, siempre escasos de liquidez, podrán poner ahora a la venta tras pagar un 40% de derechos de sucesión al fisco francés de no llegar a un acuerdo con el estado para evitar ese pago mediante la dación de bienes muebles por un valor equiparable a esa suma. Por el momento, sin embargo, los hermanos Orleáns no parecen haber llegado a un acuerdo entre si a causa de las muchas diferencias que desde hace muchos años les separan y les enfrentan unos contra otros.

Ricardo Mateos