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LA MEMORIA HISTORICA (III)
Algunos de los que optaron por el retorno a España desde la URSS no pudieron hacerlo

Los dirigentes del PCE en Moscú manipularon a los españoles que deseaban regresar

Septiembre 7, 2008

La correspondencia secreta entre los dirigentes del PCE Dolores Ibárruri, Fernando Claudín y los responsables políticos de la emigración en el Partido Comunista de la URSS, durante la segunda mitad de los años cuarenta y principio de los cincuenta, demuestra una constante actitud de vigilancia y control sobre los exiliados españoles


Los españoles de Karagandá fueron enviados a los campos de repatriación y de prisioneros de guerra que había en Odessa (Crimea) para que desde allí salieran hacía otros países. Estas medidas, tomadas por el gobierno de la URSS, fueron por las denuncias y presiones de Cruz Roja Internacional a escritos como éste:
Como combatientes que fuimos y seremos del pueblo español, no nos pertenecen estas condiciones de vida, incomunicados de nuestras familias. En este lager nos encontramos 57 españoles, de los cuales nosotros hemos expresado el deseo de vivir y trabajar en cualquier ciudad de la Unión Soviética o colectivos de españoles emigrantes. El resto el grupo ha hecho las peticiones de ser trasladados, unos a España, los otros a México”. Obdulio, Emilio, Quintín y Felipe querían ser separados de los que querían abandonar la URSS.
En 1947, en París, la Federación Española de Exiliados y Prisioneros medió para la consecución de la repatriación de los internados del Lager 99. En la lista de petición de libertad figuraban 25 aviadores, 12 marineros (militares y mercantes) y tres civiles -uno de ellos médico-. Lo que ignoraban es que algunos de los llamados “Niños de la Guerra”, que en su día habían intentado salir de la URSS, también eran enviados como castigo a esas granjas de trabajo por los dirigentes del P.C.E.

El doble exilio en la URSS

El 30 de abril de 1948, en un mensaje con la rúbrica de “absolutamente secreto”, fue remitida al vicejefe del Partido Comunista de la URSS, L. Baránov. Claudín subrayaba que el camarada Francisco Abad, comisionado para realizar la misión en Crimea, no debía aparecer como enviado del PCE.
Habiendo sido informado por ustedes de que el grupo de españoles que residía en Karagandá va a marchar al extranjero, pensamos que podría ser útil intentar obtener de algunos de ellos declaraciones positivas que sirvieran para desmentir la campaña de difamación y calumnia que a cuenta de este asunto se hace, no solamente por los franquistas, sino también con una gran violencia, por la prensa socialista y anarquista de la emigración”.
Este escrito hizo mella en Mijail Suslov que ordenó medidas severas y los dispersó a varias ciudades de la URSS. Entre los que querían regresar a España había 24 personas de “mentalidad antisoviética”, que ya en 1939-1940 se negaron a quedarse en la URSS y pidieron que se les mandara a México, Francia y a otros países. “La salida de estas personas de la URSS alimentaría nuevas provocaciones y calumnias contra la URSS y perjudicaría a la lucha del pueblo español contra Franco”, señalaba Baránov.

La postura de la Pasionaria

Dolores dijo que el permiso de salida hay que darlo sólo con las siguientes condiciones: cuando la invitación viene de parientes directos que viven en Francia, o en algún país de América Latina, o en países de nueva democracia; y cuando el que es un invitado tiene un expediente político positivo”. Escribía Baránov en un informe dirigido a Suslov y basado en una conversación mantenida con la Pasionaria y otros dirigentes comunistas españoles. Cuando la invitación iba dirigida a “personas con expediente político negativo”, Dolores pensaba que “no había que dar permiso de salida”, señala Baránov.

JULIO FERNANDEZ