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El presidente de Legalitas salió del club cuando la junta desautorizó sus trabajos en la elección de compromisarios

Los directivos del Real Madrid culpan a Carrascosa de la filtración de las irregularidades del club

Octubre 7, 2008

Las constantes filtraciones sobre las graves irregularidades en la gestión del Real Madrid han desatado una auténtica “caza de brujas” en el club de Concha Espina, con graves cruces de acusaciones sobre el origen de las mismas, entre directivos, altos cargos del club y personal laboral. Todo esto ha dejado en una situación insostenible a Ramón Calderón, que vive sus peores momentos desde que llegó a la presidencia. Además de por sus problemas personales, es perfectamente conocedor de la desconfianza que despierta su persona entre los socios y que su nivel de popularidad está por los suelos.

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Una gran mayoría de los actuales directivos del Real Madrid son contrarios a la gestión del presidente, pero no dan el paso de abandonar el club para evitar significarse con la discrepancia, aunque no sean totalmente ajenos a las graves irregularidades que se producen a diario.
La filtración de las listas de los nuevos abonados, saltándose las listas de espera hasta el punto de que en su inmensa mayoría se hicieron simultáneamente socios y abonados, ha creado un especial malestar en la masa social, pues gente con carnet desde hacía varios años había perdido la esperanza de ser abonado y se ha visto ahora encima desplazado por nuevos socios, que el club justificó como compromisos institucionales.
El origen de esta filtración los directivos discrepantes lo centran en la persona de Alfonso Carrascosa, quien controló todo el tema social desde que llegó Calderón a la presidencia hasta que abandonó el barco de forma definitiva antes del verano. Se marchó cuando la Junta Directiva anuló el proceso de elección de compromisarios que Carrascosa lideraba. La trama denunciada consistía en, desde el propio club, presentar candidaturas en las que los socios eran invitados a avalar a otros socios que ni conocían, desde la empresa Recunco S.L., con la cobertura económica del presidente de Legalitas, Alfonso Carrascosa.

Anulación del proceso</p>

Alfonso Carrascosa reconoció públicamente estos hechos e incluso defendió su legalidad. Pero la decisión de Calderón de anular el proceso que tanto trabajo le había llevado, sentó muy mal a Carrascosa que desde entonces se ha vanagloriado de no cogerle ni el teléfono a Ramón Calderón. Por aquel entonces el máximo responsable del Departamento de Socios era una persona de la confianza de Carrascosa, Alberto Dorr que cesó posteriormente y fue sustituido desde principios de septiembre por Rafael de Lama, un hombre de la casa desde tiempos de Ramón Mendoza, pero que con Lorenzo Sanz alcanzó su máxima influencia y con cuya familia mantiene una estrecha relación personal. Lama es una persona que siempre se ha significado por su profesionalidad y su lealtad al presidente de turno.
Tanto el listado de nuevos socios como el de nuevos abonados debieron salir del Departamento de Socios o de Presidencia. Parece poco previsible que haya sido de este último, pues su máximo responsable, Miguel Angel Arroyo, director general, sabe que su permanencia en el club depende de la permanencia en él de Calderón. Miguel Angel Arroyo formó parte inicialmente de la Junta Directiva de Florentino Pérez y posteriormente dimitió para poder ocupar un puesto retribuido como director de la Fundación Real Madrid. Más tarde fue destituido por Pérez por sus desavenencias con el que fuera director general de Presidencia Manuel Redondo, obteniendo una importante indemnización que luego tuvo que devolver para ser contratado de nuevo por Calderón, aunque según hemos podido saber no lo hizo en su totalidad.
Alfonso Carrascosa dirigió personalmente una auténtica “caza de brujas” en el Departamento de Socios del que formaban parte una veintena de empleados del club, muchos de ellos desde tiempos de Santiago Bernabéu, como el que fuera máximo responsable, antes de Alberto Dorr, Samuel Valverde. Valverde, a pesar de que le quedaba muy poco tiempo para su jubilación, tuvo que hacer las maletas y abandonar -o invitado a abandonar- el club ante la evidente falta de confianza y el incesante cúmulo de despidos, traslados, y bajas que dejaron su departamento con un solo trabajador de la veintena que había antes de la llegada de Calderón. La seriedad y la más que dudosa posibilidad de que manejara estos listados tan comprometedores alejan totalmente a Valverde de las sospechas, que los directivos centran en Alfonso Carrascosa y en Alberto Dorr.

La gestión de los abonos

Existe prácticamente unanimidad en reconocer que la persona que hacía y deshacía con los abonos y con las entradas en el departamento de taquillas era Carrascosa, a quien algunos socios incluso acusan de haber utilizado entradas y abonos para favorecer a su empresa Legalitas, o para el proceso judicial del voto por correo. Algunos de los denunciantes fueron “agraciados” con abonos, casualmente.
Pero dentro de la concesión de abonos los hay de dos clases, buenos y malos. Los abonos buenos son los que se han concedido a los compromisos de presidencia, junta directiva e instituciones, y se sitúan en las partes más bajas y caras del estadio. Mientras que los abonos malos corresponden al 4º anfiteatro completo y a los fondos del 3º anfiteatro, que son precisamente las últimas entradas que se venden por su escasa visibilidad, motivo por el que muchos de los socios de la listas de espera renunciaron a ellos. Estos abonos (de escaso valor) se han utilizado para “maquillar” la alocada concesión de los mismos diciendo que atendieron la lista de espera.
Así pues, todas las sospechas de las filtraciones se centran en Alfonso Carrascosa, a quien Calderón definió como “un torbellino” y verdadero artífice de su victoria, la noche de su proclamación, como no podía ser menos pues según hemos podido saber, fue quien gestionó el aval y la financiación para presentar la candidatura. Alfonso Carrascosa nunca se ha cortado en manifestar que su ausencia de la Junta Directiva se debió a no reunir los años de socio necesarios para serlo, pero que de haberlos tenido hubiera sido uno de los vicepresidentes. Todo esto, unido al poder que ha disfrutado con Calderón hasta su abandono, hizo que no fuera santo de la devoción de los compañeros de directiva de Calderón.
El cese de Alberto Dorr y que incluso Carrascosa no haya sido votado como compromisario por los afines a Calderón delatan una situación irreversible en las relaciones entre ambos personajes y motivos más que suficientes para situarle en primera línea de las sospechas de las filtraciones.