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Sí nos queda esa imagen de un jubilado de perfil bajo amable con la prensa, que nunca hizo uso de su título de abuelo de la reina y cuya prioridad fue siempre el poner las cosas fáciles a pesar de las presiones de la prensa

Los desconocidos antecedentes nobles de Francisco Rocasolano, “el abuelo taxista” de la reina Letizia

Julio 28, 2015

Las cuestiones genealógicas nunca interesaron particularmente a los Rocasolano, y menos aún a doña Letizia, primera reina de España cuya ascendencia no ha sido hasta el momento propiamente investigada. Tanto es así que, tras el anuncio del compromiso real, retiraron de la red una web familiar en la que aparecían tanto un escudo de armas de la familia como numerosas líneas genealógicas que cubrían varios siglos
Los Rocasolano parecen proceder de la Auvernia francesa, donde poseyeron tierras y hasta un pequeño castillo campestre cercano a Lyon, pasando después a España como tantas otras familias de la pequeña nobleza rural francesa en los tiempos turbulentos de la Revolución Francesa. Algunos se ubicaron en la provincia de Zaragoza, donde Antonio de Gregorio Rocasolano fue presidente de la Real Academia de Ciencias entre 1922 y 1932. Otros llegaron a Madrid, donde Miguel Rocasolano se dedicó al negocio de la chatarra con bastante éxito pues llegó a poseer 40 fanegas (250.000 metros cuadrados)
Quedan para el recuerdo anécdotas como la relatada por su nieto David Rocasolano, que en su libro “Adiós, princesa”, nos recuerda el temor de la familia a que el díscolo abuelo, que era un gran bailarín y ya se había tomado unos vinos, se echase a la pista de baile en la fiesta celebrada en el palacio de El Pardo la víspera de la boda de su nieta Letizia para confraternizar en el bailoteo con las importantes damas presentes, hasta el punto de que tras media hora de vueltas por la pista la nueva princesa de Asturias le dijese a su primo David: “Tienes que parar esto, David. Llévate al abuelo a dormir. ¡Ya!”.


Las cuestiones genealógicas nunca interesaron particularmente a los Rocasolano, y menos aún a doña Letizia, primera reina de España cuya ascendencia no ha sido hasta el momento propiamente investigada. Tanto es así que, tras el anuncio del compromiso real, retiraron de la red una web familiar en la que aparecían tanto un escudo de armas de la familia como numerosas líneas genealógicas que cubrían varios siglos

Piedra angular de algunos de los mas gruesos ataques a doña Letizia ya desde el primer momento de su compromiso matrimonial, Francisco Rocasolano Camacho, el simpático y sencillo “abuelo taxista” de la reina de España falleció el lunes en la tarde a los 98 años en el Hospital Clínico Universitario de Salamanca, a causa de un problema coronario por el que había sido ingresado el sábado pasado cuando descansaba en una Finca de la población de Puerto de Béjar, aunque desde 2006 vivía en Madrid con su hija Paloma Rocasolano. Aunque en un principio se pensó en trasladarlo a Madrid, finalmente se decidió dejarlo en Salamanca y, dada su gravedad, el mismo lunes doña Letizia ya había cancelado, para estar junto a los suyos, el acto al que tenía que asistir ayer martes para la entrega de los Premios Nacionales de Moda en el Museo del Traje de Madrid.

Poco o nada hemos sabido sobre don Francisco a lo largo de estos 11 años de matrimonio de los reyes, pero sí nos queda esa imagen de un jubilado de perfil bajo amable con la prensa, que nunca hizo uso de su título de abuelo de la reina y cuya prioridad fue siempre el poner las cosas fáciles a pesar de las presiones de la prensa. De hecho, solamente le vimos de protagonista en el momento del fallecimiento en 2008 de su esposa Enriqueta Rodríguez Figaredo (hija de una humilde tendera de Oviedo), sobre quien en su momento se vertieron por vía rumologógica ciertas calumniosas versiones de su vida. Sin embargo, de él nos ha quedado un simpático anecdotario, no exento de situaciones poco agradables como la gran bronca que el abuelo Paco, como era conocido por todos en la familia, mantuvo con su ex yerno Jesús Ortiz, el hombre que había abandonado a su hija Paloma, el mismo día de la boda de los príncipes de Asturias, o la sorpresa de la reina Beatriz de Holanda al tener noticia de que en el banquete de bodas de los príncipes de Asturias la habían sentado junto al abuelo taxista.

La misteriosa red genealógica de los Rocasolano

Pero también anécdotas entrañables como su primera manifestación a la prensa tras el anuncio del compromiso real: “¡Hombre que si estamos contentos, joder!”, o las relatadas por su nieto David Rocasolano, que en su libro “Adios, princesa” nos recuerda el temor de la familia a que el díscolo abuelo, que era un gran bailarín y ya se había tomado unos vinos, se echase a la pista de baile en la fiesta celebrada en el palacio de El Pardo la víspera de la boda de su nieta Letizia para confraternizar en el bailoteo con las importantes damas presentes, hasta el punto de que tras media hora de vueltas por la pista la nueva princesa de Asturias le dijese a su primo David: “Tienes que parar esto, David. Llévate al abuelo a dormir. ¡Ya!”.

En cualquier caso, si bien “el abuelo Paco” procedía de una familia humilde de clase media y residió en el Barrio de San Gabriel de Alicante durante los largos años en los que ejerció su oficio de taxista, su ascendencia no es tan modesta como un principio muchos pensarían, si bien estas cuestiones genealógicas nunca interesaron particularmente a los Rocasolano, y menos aún a doña Letizia, primera reina de España cuya ascendencia no ha sido hasta el momento propiamente investigada. Tanto es así que tras el anuncio del compromiso real quitaron de la red una web familiar en la que aparecían tanto un escudo de armas de la familia como numerosas líneas genealógicas que cubrían varios siglos. Los Rocasolano parecen proceder de la Auvernia francesa, donde poseyeron tierras y hasta un pequeño castillo campestre cercano a Lyon, pasando después a España como tantas otras familias de la pequeña nobleza rural francesa en los tiempos turbulentos de la Revolución Francesa. Algunos se ubicaron en la provincia de Zaragoza, donde Antonio de Gregorio Rocasolano fue presidente de la Real Academia de Ciencias entre 1922 y 1932. Otros llegaron a Madrid, donde Miguel Rocasolano se dedicó al negocio de la chatarra con bastante éxito pues llegó a poseer 40 fanegas (250.000 metros cuadrados), de tierra en el barrio de Chamartin, dejando una herencia complicada que le fue llegando por goteo al abuelo Paco salvándole de más de un problema de tesorería. De ahí que él y sus 11 hermanos terminasen trabajando en oficios como el de taxista, tan denostado por la actitud snob de cierta sociedad. 

Y el silencio de Zarzuela se mantiene incólume

Tras el fallecimiento, el féretro fue trasladado al Tanatorio de Coslada, en Madrid, donde probablemente será incinerado como se hizo en el caso de su esposa Enriqueta. Cabe, sin embargo, preguntarse si veremos a algún miembro de la familia real o de la familia del rey, aparte de don Felipe o Cristina de Borbón-Dos Sicilias, asistir al sepelio aunque eso parece altamente improbable dado que nadie acudió en el caso de la abuela de la entonces princesa de Asturias. Por otra parte, desconocemos donde se encuentra don Juan Carlos I en estos momentos, y doña Sofía hace días que está instalada en el palacio de Marivent con todos los hijos de la infanta Cristina y con Victoria Federica Marichalar con pocas probabilidades de viajar a Madrid en estos momentos.

Aunque desde Zarzuela no se informa de manera oficial sobre estas cuestiones de índole privado, hasta ayer mismo se daba por supuesto que el próximo fin de semana don Felipe y doña Letizia se desplazarían también a Palma para poder asistir a las habituales regatas estivales, pero es más que posible que este inesperado duelo aplace esos planes por la lógica necesidad de la reina de estar con los suyos en estos momentos, o que don Felipe viaje en solitario con sus hijas que se reencontrarán con sus primos en las aguas mallorquinas.

 
Ricardo Mateos