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La mayoría de las salas están cerradas con llave, incluido los baños, en poder de Gil Lossada

Los cooperantes españoles detectaron innumerables irregularidades en el orfanato de Global Infantil

Diciembre 25, 2007

"La sala de informática y biblioteca estaban cerradas y no parecen ser muy utilizadas. No hemos visto ninguna actividad extraescolar, ni actividades manuales o profesionales de los niños"

"Reina un ambiente tenso, castrense, nada afectivo. Los niños no hablan con los visitantes, no se acercan, algunos son incluso un poco hostiles"

"Sólo hemos visto tres trabajadoras de las 25 que Gil Lossada dice tener en el centro. No hemos visto médicos o enfermeros, ni administrador, ni responsable adjunto, ni monitores… L estructura no tiene personal administrativo o de proyecto"


Extraconfidencial.com aporta hoy otra nueva exclusiva. Se trata del testimonio de una visita al centro de tres horas y media de duración, realizada el pasado 9 de agosto por la funcionaria Elena Ferreras Carreras, adjunta al coordinador general de la Oficina Técnica de Cooperación en Etiopía, y por el canciller de la Embajada de España en Addis Abeba, José Carlos Patiño. Acompañados en todo momento por Gil Losada. Un testimonio que como comprobaran nuestros lectores no tiene desperdicio.
No era la primera vez que Elena Ferreras se desplazaba al orfanato de Global Infantil. Como revelamos el pasado 20 de octubre (ver hemeroteca) esta funcionaria española también visitó a Gil Lossada el pasado 23 de julio -“este señor en dos ocasiones me ha dicho que realiza consultas médicas y ginecológicas”-. Su impresión fue que “todo pasaba por él, desde la gestión de las llaves, los almacenes, los menús, los tratamientos, las decisiones con respecto a los niños, etc… No hay ningún staff que se reparta dichas funciones (…). Me pareció estar frente a una persona con problemas psicológicos y megalomanía”, según comunicó en esa ocasión.
Según el texto que obra en nuestro poder, “el motivo aludido para al visita fue informar de noticias consulares (la cuestión del visado de los voluntarios y la importancia de darse de alta en la Embajada) y el informe de seguimiento de la OTC (proyecto financiado con 120.000 euros en la CAP de 2006)”.
Según relata la enviada española, “en todo momento fuimos acompañados por Gil Lossada. Estaban presentes en el centro cinco voluntarios (dos que se iban al día siguiente, dos más que venían por menos de una semana, y una que va a permanecer más tiempo, unos tres meses) que nos han acompañado parte del recorrido”. La visita duró unas tres horas y media se desarrolló de la siguiente manera: visita de la obra, reunión con Gil y los voluntarios, visita del centro (dispensario y orfanato).

Además, los diplomáticos españoles inspeccionaron “la obra financiada por AECI (prevista la construcción de dos edificios de 4 plantas) encontrándose terminada la estructura hormigonada de columnas y plantas hasta la tercera planta, sin ningún tabique empezado de un edificio (empezaron hace tres meses)”, cuyo supervisor directo es Gil Lossada, quien además contrata a los obreros y suministra el material.

Espacios cerrados con llave, sin dibujos en paredes que dan la sensación de frialdad

Referente a las denuncias que aparecen en la carta de los ex voluntarios, Tomás y Petra, -asegura el informe de Elena Ferreras- hemos podido comprobar que el centro se halla limpio y bien organizado, pero la mayor parte de todos los espacios están cerrados con llave, incluido los baños. Todas las llaves están en manos de Gil Lossada. En varios momentos se han dirigido a él para solicitarle alguna llave o pedirle dinero para ir a comprar”.
En lo concerniente a “la sala de informática y la biblioteca estaban cerradas y no parecen ser muy utilizadas, aunque Gil Lossada dice que se imparten clases diarias por él mismo de informática (Linux y Windows)”.
Mientras, “en la sala de manualidades/arte había tres o cuatro niñas pintando y escribiendo con material muy escaso. No hemos visto ninguna actividad extraescolar, ni ninguna traza de las actividades manuales o profesionales de los niños. Se nos mostró unas ropas que supuestamente habían sido realizadas en el centro y que estaban a modo de exposición. En ninguna pared hay dibujos u otras manualidades hechas por niños, como en otros centros de estas características (Centro de Madre Teresa o de asociaciones etíopes).Todo da la sensación de bastante aséptico y frío”.


Ambiente tenso, castrense y nada afectivo

Durante la visita los supervisores españoles comprobaron que “los niños estaban en sus dormitorios, en el patio, y algunas niñas mayores realizando tareas (haciendo pan, limpiando, cuidando a los niños pequeños)”.
Los niños parecen bien alimentados y en buen estado de salud pero su actitud (la de los niños y niñas) nos ha resultado sorprendente. Reina un ambiente tenso, castrense, nada afectivo. Los niños no hablan con los visitantes, no se acercan, algunos son incluso un poco hostiles. Nuestra impresión ha sido que tienen miedo de hablar con visitantes. A algunos nos hemos acercado para saludarles y su reacción es, salvo en los bebés, fría y distante teniendo en cuenta como son los niños y especialmente los etíopes son hacia los extranjeros, a quienes en otros centros y en la calle, buscan y acercan sin ninguna duda”.
Tampoco los más mayores entre 8 y 17 años han hecho en ningún momento ademán de acercarse a nosotros para hablar o simplemente acompañarnos. Ningún niño nos ha seguido en la visita. A nuestros saludos había la mayor parte de las veces indiferencia y, a veces, incluso rechazo”.
Además los enviados por el gobierno español verificaron que los “dos dormitorios grandes, uno para niños y otro para niñas, están comunicados, sin puerta. Se le preguntó a Gil Lossada si suele haber riñas, peleas o relaciones sexuales entre los más mayores y contestó que nunca, que todos los niños son una gran familia y se ven como hermanos y hermanas, que alguna niña tiene novio fuera, pero, dentro del centro se miran como hermanos. Señala que también es importante la disciplina en que se les ha educado desde que ingresan, disciplina conseguida con castigos por la que es criticado, señala él mismo, por algunos cooperantes que la ven excesiva. El número de niños ha sido inferior al que esperábamos, hemos visto unos 90 niños”.
Sólo hemos visto tres trabajadoras de las 25 que Gil Lossada dice tener en el centro. No hemos visto médico/a o enfermero/a (creo sólo vienen por la mañana), ni administrador, ni responsable adjunto del centro, ni tampoco monitores. Dicha estructura no tiene personal administrativo o de proyecto”.
Con reiterada insistencia, en distintos momentos de la visita Gil Lossada, hace referencia al continúo apoyo que tiene de los distintos ministerios etíopes del Kebele (barrio) de la Policía Federal, de los embajadores. Delante de los voluntarios comenta el respaldo que siente desde la OTC.
Comenta que su centro no está vallado y no es necesario “porque la máxima seguridad es saber que los vecinos están satisfechos con tu trabajo”. Nunca se les ha robado nada. Cuando hay algún problema cerca dice que la Policía enseguida se acerca al centro para comprobar que toda está bien.
Se le ha informado la conveniencia de que los cooperantes se inscriban en la Embajada a su llegada porque sus cooperantes casi nunca se inscriben y ha manifestado su decisión firme en ese sentido. Señala Gil Lossada que anualmente remite al Ministerio de Prevención de Desastres una relación de todos los cooperantes que han pasado por el centro (hay que decir que el ministerio del que dependen las ONGS es el de Justicia y Asuntos Sociales, con lo que es un poco sorprendente que aluda a este ministerio que no tiene nada que ver).
Alude con insistencia a la importancia de cumplir la legalidad etíope. Indica que, desde su experiencia, cuando hay legalidad los etíopes no buscan el chantaje. En cuanto a los voluntarios, nos ha asegurado que les gusta mucho el proyecto. Lo que es sorprendente es que no conocen el país, ni salen del centro. Al parecer tienen derecho a salir un día a al semana del centro. La visita finalizó a las 19:30 horas.


Visita realizada tras las acusaciones de los cooperantes Tomás y Petra

Asegura el informe remitido al gobierno español que “esta visita ha sido solicitada a esta Embajada, dentro del marco de las acusaciones de dos ex voluntarios y socios de Global Infantil, sin que constituya una auditoria -que está Embajada ha pedido- con lo que no se ha tenido acceso a registro de niños y niñas (para poder comprobar dónde se hallan los que salen del centro y no vuelven y cual es la razón de su salida y poder consultar las estadísticas del centro)”.

Concluye el documento recomendando que “igualmente en este caso y de acuerdo con instrucciones verbales del Secretario General sería bueno convocar en Madrid una reunión de socios y colaboradores y no sólo la Junta Directiva de Global Infantil (que parece está compuesta por familiares y personas cercanas a Gil Lossada), para visionar la película realizada en el centro, donde aparecen los testimonios de los niños y niñas y son filmados algunos castigos”. Un documento audiovisual impactante al que también ha tenido acceso en su integridad este periódico.

Tal como informamos el lunes, tras prestar declaración en la Audiencia Nacional, los ex cooperantes y denunciantes se reunieron con responsables de ONG´S de la Agencia Española de Cooperación Internacional y para el Desarrollo.
Según ha sabido este periódico también el director del proyecto en Addis Abeba y presidente Gil Lossada fue recibido por estas mismas autoridades, quienes el 17 de agosto formularon una petición a la ONG catalana, para que le sustituyesen. Tras la publicación de esta exclusiva por extraconfidencial.com, recogida ampliamente por todos los medios (sin citar la procedencia), la AECID divulgó una nota de prensa asegurando que la Abogacía del Estado le recomendó “no llevar a cabo nuevas actuaciones administrativas hasta que no haya una resolución judicial sobre este asunto”.