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Los contratos que firmen este año Fernando Alonso y Carlos Sainz no sólo determinarán su futuro sino también su éxito o fracaso

Octubre 11, 2016
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La Fórmula 1 es un territorio perfecto para demostrar el llamado “efecto mariposa”. Un pequeño detalle, un elemento desajustado o una mala decisión pueden dinamitar toda una carrera deportiva o elevarla a la gloria eterna. En una de esas están los dos pilotos españoles, Fernando Alonso y Carlos Sainz, porque el año que viene liquidan sus contratos con las escuderías que les dan cobijo en la actualidad, yo ya se está hablando de qué les puede ocurrir cuando acabe el año que comienza en poco más de dos meses.

Fernando Alonso está ya más cerca del final que del principio. A pesar de haber salido de Ferrari hace dos años y no haber recalado en ninguno de los dos equipos punteros de la actualidad, Mercedes y Red Bull, sigue siendo un hombre codiciado e incluso usado como ariete contra pilotos díscolos. En alguna ocasión, cuando las cosas han estado tensas con sus corredores en Mercedes, sus responsables le han nombrado a modo de posible opción de futuro. Ciertamente los contratos en la Fórmula 1 son más declaraciones de intenciones que rocosos acuerdos inexpugnables; el asturiano firmó el suyo con fecha de caducidad a finales de 2017 y no hay señal alguna de que a pesar de sus escasos resultados en su retorno a McLaren no repita el año que viene. De hecho y para confirmar la buena sintonía entre ambas partes McLaren-Honda ya le ha tentado con una prolongación por al menos otros tres años más. Los japoneses quieren ganar y en su proyecto a medio-largo plazo saben que necesitan a un hombre de su valía y experiencia para lograrlo. El año próximo, el prometedor Stoffel Vandoorne sustituye al prejubilado Jenson Button, pero siendo un novato no se le puede confiar el peso del equipo. El destinado a hacer avanzar al conjunto es el asturiano, pero existe un problema. El 29 de julio de 2017 Fernando cumplirá los treinta y seis años, una edad considerada la adecuada para retirarse de la competición e irse más allá es de entrada poco frecuente. Incluso muchos en su entorno no son favorables a esta posibilidad, y no quieren verle luchando por el decimosexto puesto como le ocurrió el pasado fin de semana en Japón. Pasar en una semana del optimista séptimo puesto logrado en la carrera anterior a estar más cerca del último que de la zona de puntos ha sido un revés en el ánimo de toda su escudería, precisamente cuando corrían en territorio Honda.

McLaren y el cambio de reglamento en áreas claves

El año que viene, con una reglamentación que cambia de manera radical en áreas clave en las que McLaren puede despuntar y sumado al lógico avance que pueden lograr los japoneses, es razonable pensar que suban al menos un peldaño en términos de rendimiento. Esto podría situar al ovetense en una zona más favorable, de manera permanente en los puntos, y podría animarle a seguir. Alonso ya ha dejado claro que seguirá en esto hasta que no se divierta. Sus dos últimos años no han sido precisamente divertidos, pero si hace tres años de su última victoria y diez de su último título, aún lleva dentro el gusanillo de lograr algo más. El primero que se ha lanzado a negar que a corto plazo lleguen éxitos ha sido su ex compañero y amigo Pedro de la Rosa, así que de acuerdo con sus declaraciones, las primeras posibles victorias aún tardarán. Mientras esto ocurre sólo quedaría sufrir, pelear por puestos sin brillo, y padecimientos alejados de los éxitos pretéritos. Él decide.

El caso de Carlos Sainz es justamente el opuesto. Su carrera deportiva en la F1 no ha hecho más que empezar y ya ha dado muestras de su valía. A pesar de haber dejado pistas de que va a ser uno de los hombres a seguir en el futuro, es precisamente esto lo que puede ser una zancadilla terrible en su carrera deportiva. Bajo contrato dentro de la estructura de Red Bull, los de azul decidieron apostar por su compañero Max Verstappen para subirlo a su primer equipo. Todo apuntaba a que este 2016 sería el último año de Sainz vestido de ese color, pero se dieron cuenta de que si salía por la puerta su, Toro Rosso, quedaría en manos de dos posibles nuevos pilotos en un momento en el que Red Bull no tiene a muchos preparados para esta misión en una temporada repleta de cambios reglamentarios difíciles de asumir para pilotos sin experiencia en la categoría. Por ello Red Bull decidió ejecutar las cláusulas que someten al madrileño a su disciplina, aunque estuviera negociando y tuvieran muy avanzadas conversaciones con Renault, un equipo que hubiera puesto a su disposición todo lo necesario para triunfar, muy al contrario de lo que con toda probabilidad le hubiera ocurrido en Red Bull en caso de haber acompañado en un futuro a Max Verstappen. El holandés cuenta con el beneplácito de las altas jerarquías energéticas y todo apunta a que poco a poco se irá deslizando hacia la figura de primer piloto al modo de lo que le ocurrió a Sebastian Vettel con un cariacontecido Mark Webber como mero mozo de espadas.

Los dos caminos de Carlos Sainz

 A Sainz le quedan dos caminos: quedarse y esperar a una poco clara oportunidad en un primer equipo donde sería con toda probabilidad segundo piloto, o irse cuando se lo permitan y de momento esto le parece vedado. El equipo más interesado en él es Renault, pero ante la imposibilidad de ficharle todo apunta a que el duo que irá subido en los coches amarillos en 2017 serán un Nico Hulkenberg que previsiblemente abandonará la disciplina de Force India, y el francés de nombre español Esteban Ocon, que ha brillado con los poco dotados Manor tras unas pocas carreras. Si Renault acaba con estos dos en su box, es muy posible que las puertas para Sainz se cierren de manera definitiva y se quede sin opciones de garantías en un futuro cercano. El año que viene le costará brillar un poco menos, su Toro Rosso correrá impulsado por un motor Renault actualizado y con la misma potencia que desarrollen sus contemporáneos y no con uno Ferrari del año pasado, como ha hecho este y que le está haciendo sufrir en los compases finales de esta temporada; si el resto de los motores de la parrilla mejoran y avanzan, el suyo sigue siendo un ancla que limita sus posibilidades. De todo ellos ha pasado de colarse con facilidad entre los diez primeros en las tandas clasificatorias, a estar condenado a pelear fuera de la zona de puntos de manera irremediable. Él no decide, sino alguien con un despacho en Salzburgo.

Sainz y Alonso, amigos en lo personal y enemigos en la pista, ambos escudriñan sus éxitos o fracasos futuros en los despachos y no donde mejor hablan: sobre el asfalto.

José M. Zapico

@VirurasF1