Menú Portada
"Estoy harta de que me recuerden que pude ser Reina de España"

Los consejos de Isabel Sartorius a Letizia Ortiz

Junio 9, 2010

Isabel Sartorius es la protagonista involuntaria desde que se publicaron unas imágenes entre ella y la Princesa de Asturias en una terraza de Madrid.

pq__sartoriss.jpg

Es frágil y delicada. Tímida hasta el extremo y muy observadora. Es la protagonista involuntaria de fábulas que escriben muy a su pesar. De ella se ha descrito hasta desfallecer. Se han contado grandes mentiras sobre su vida personal. Le han catalogado de chiflada, inestable e irresponsable. Han dicho de ella que, incluso, todavía sufre la frustración por no haber llegado a ser Princesa. Le han arruinado y emparejado en un sinfín de ocasiones. Algunos insisten en que tiene la mirada tan triste y apesadumbrada. Y, ella, no agacha la cabeza. Mira al frente. Desafiante. Se vuelve a querer. No es quien dicen. Ya no tiene la mirada triste. Sus ojos palpitan con alegría. Es más Isabel Sartorius que nunca. Por eso ha decidido no entrar en el juego del desmentido. No quiere más prensa en su casa. No aguanta la presión a la que se le somete cada vez que su nombre aparece incandescente en las páginas del papel cuché. No quiere más fama. Y menos la de mujer melancólica y pánfila. Antes, cuando su sonrisa era forzada, no se preocupaba de los comentarios de los españoles. Ahora sólo pretende transmitir vitalidad y espíritu de superación “estoy harta de que me recuerden que podría haber sido Reina de España”, me espetó hace algún tiempo. Lógico. Por aquel entonces, Isabel también me comentó acerca del cariño de la gente de la calle: “hay señoras que se me acercan y me dicen que rezan por mi”. Realmente emocionante. Isabel es una auténtica luchadora que merece todo el respeto.
 
De madre a madre
 
Si algo transmite Sartorius es sinceridad. Dice la verdad cuando habla de lo feliz que se siente al ver a los Príncipes de Asturias tan enamorados. Hace varios meses publiqué un extenso reportaje en ‘El Mundo’ en el que conté que el extinguido amor dio paso a una férrea, casi irrompible, amistad que se ha hecho extensiva a doña Letizia. De hecho, cuando Isabel decidió sacar a la venta una amplísima colección de bolsos, Letizia compró uno de cada modelo. Gastó dinero. Pero demostró que estaría junto a ella a las duras y a las maduras. Como buenas amigas. No sólo eso, pues en la actualidad Sartorius sigue enfocando su trayectoria profesional hacia el coach, una terapia alternativa que busca conciliar perfectamente la vida personal con el trabajo. Hay veces en las que Letizia la telefonea buscando auxilio. Otras, en cambio, es Isabel la que decide programar citas dispersas pero muy habituales. No hablan de política, tampoco de realeza. La Princesa se quita la corona. Sale la madre que lleva dentro. Letizia pregunta e Isabel responde. La Sartorius, que siempre lleva una fotografía de su hija Mencía encima, le enseña cómo de rápido han pasado los años. Ella, a su vez, se confiesa sin miedos ni tabúes. Y, aunque parezca al contrario, es Isabel la que aconseja a Letizia. Y no sólo en asuntos místicos o humanos, sino también a los sentimentales y profesionales. El estrés llega a todos. Y las lágrimas también.
 
Por Saúl Ortiz (saul@extraconfidencial.com)