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Por amor

Los “complejos” de la Duquesa de Alba

Febrero 7, 2011

Me cuentan que los hijos de Cayetana empiezan a dar su brazo a torcer. Empiezan a entender que la relación que su madre mantiene con el funcionario es de verdad, sincera, sin dobleces ni falsas lecturas. Me aseguran que la aristócrata es más que feliz a su lado. Ha entendido que la vida sin Alfonso no tiene sentido.

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Se habla hasta la extenuación. Todos aseguran que su boda es inminente. Este periódico fue el primero en asegurar que el romance de la Duquesa de Alba y Alfonso Díez podría acabar en boda. Una noticia que recorrió las redacciones de los principales medios de comunicación dedicados a fisgonear en vidas privadas. La situación parece más que clara.
 
Eso sí, me cuentan que los hijos de Cayetana empiezan a dar su brazo a torcer. Empiezan a entender que la relación que su madre mantiene con el funcionario es de verdad, sincera, sin dobleces ni falsas lecturas. Me aseguran que la aristócrata es más que feliz a su lado. Ha entendido que la vida sin Alfonso no tiene sentido. Lo suyo es tan emotivo, que incluso gusta y enternece verlos pasear por las calles de Sevilla. Me cuentan que, a pesar de la seguridad que envuelve a Cayetana, las apariencias engañan. Y de qué manera.
 
Tanto es así que incluso en los momentos de intimidad, en los que Alfonso y Cayetana están apartados del ojo público, la importante dama se pregunta si la diferencia de edad puede llevar al descalabro su historia de amor y cariño. Alfonso consigue quitarle el pensamiento negativo de la cabeza, y con acertadas palabras, le recuerda su jovialidad y vitalidad. Tiene razón. Puede que en los documentos oficiales se demuestre que entre ellos hay una diferencia de edad importante, pero en el sofá de sus casas: no se nota. Más bien pasa desapercibido entre tanto cariño desmedido. Habrá que prepararse para la inminente formalización de su relación. Será muy pronto.
 
Por Saúl Ortiz