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Los trencillas estudiarán esta semana si Competición se mete en su labor y ´rearbrita´ jugadas

Los árbitros vuelven a estar “mosqueados” con los comités disciplinarios

Enero 7, 2008

El colectivo arbitral vuelve a estar molesto con los comités disciplinarios de la Federación Española de Fútbol. Que el Comité de Competición quitara la tarjeta roja de Diego Milito en el partido de Copa del Rey entre el Zaragoza y el Pontevedra fue el detonante la semana pasada. Sus errores garrafales parece que deben quedar impunes, pero los que los corrigen ejerciendo su labor no pueden hacerlo. Igual que hace unos meses.

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Si hacen memoria recordarán que la pasada temporada, cuando apenas quedaban seis jornadas para acabar la Liga, el colectivo arbitral decidió manipular un poco más la competición. Optaron por hacer una huelga de celo y aplicar el reglamento sancionador al ‘pedem litere’. O sea, dejar el tema tan ambiguo que Competición se veían incapaz de aplicar sanción alguna sin que los sancionados pudieran recurrir y quedar impunes. Por ejemplo, aquello de ‘atentar contras las normas’. Así estuvieron tres o cuatro jornadas, de tal guisa que hubo jugadores que quedaron sin sancionar porque Competición no podía estudiar el tipo de castigo que debía aplicar. Si alguien no lo evita, podemos estar ante otra situación similar.
La gota que según los trencillas ha colmado el vaso de su paciencia fue la tarjeta roja sacada por Rubinos Pérez al zaragocista Diego Milito, por supuesta agresión a un contrario, y que Competición dejó en simple amarilla. Si ven la jugada por TV verán que Rubinos se pasó 18 pueblos y que hasta la amarilla hubiera sido un castigo exagerado. O la amarilla que le quitaron al sevillista Fazio en su expulsión en Valladolid y que le sirvió a González Vázquez para expulsarle.
No se sabe muy bien qué piensa hacer, pero hay tambores de guerra nuevamente. Los hombres de don Victoriano Sánchez Arminio no quieren que se menoscabe su autoridad y estudian ver de qué forma presionar. A la RFEF, en época ya preelectoral, ni le interesa un conflicto ni puede ponerse en contra a un colectivo que controla 13 votos. Es buen momento de reivindicaciones.

Los errores arbitrales quedan impunes

Lo que me gustaría saber es qué deberían hacer los clubes que se sienten perjudicados por los errores de los árbitros. El manido ‘son humanos’ y el ‘se equivocan para todos lo mismo’, ni es excusa en lo primero ni verdad en lo segundo. Si no, que le pregunten al Almería al que los errores de tres árbitros, Alvarez, Ayza y Velasco, le condujeron a tres derrotas ante Madrid, Barcelona y Betis.
Pero lo mismo que se queja el Almería podría decir el Athletic de Mejía en su derrota del Camp Nou, el Sevilla de la suya también en el Camp Nou, el Mallorca de Fernández Borbalán en el Bernabéu, o el Betis de Undiano en el Sánchez Pizjuán este domingo, con el gol de mano de Luis Fabiano y que abrió la debacle verdiblanca. Sí, muy superior el Sevilla los 90 minutos, no hay quien lo discuta, pero pongámonos en situación: minuto 26, gol con la mano de Luis Fabiano, que era el 1-0. Undiano, en lugar de darlo válido, lo anula como era su obligación y además sanciona con amarilla al infractor. Minuto 60, con 1-0 en ese supuesto, Luis Fabiano ve la tarjeta amarilla por una dura entrada. Hubiese sido la segunda y por tanto su expulsión. ¿Creen que con 10 hombres y uno menos el Sevilla hubiese sido el mismo? ¿Hubiera hecho el 2-0 en la siguiente jugada ya con uno menos? Sí, el Sevilla fue superior bajo el prisma que se jugó el partido.
Pero Undiano, que pasa por ser uno de los mejores, parece que debía recordar lo que le quitó a los sevillistas en Barcelona y se acojonó, dando un gol con la mano que él mismo tuvo sospechas sobre el terreno de cómo se consiguió.
Y ahora se vuelven a reunir. ¿Para qué? ¿Para otra pantomima? ¿Para amenazar o para presionar? Que se pongan de acuerdo primero entre ellos en la aplicación de las normas, que no vayan de estrellas, que olviden las fobias y los amores y no quieran ser los protagonistas de lo que no lo son. Que ya ganan bastante para que sus errores ‘humanos’ se castiguen como los de los restantes mortales. ¿O no, señor Arminio?